2 de Enero 2005

Amarcord (mis recuerdos)

Estos días ha caído en mis manos la filmografía completa de Federico Fellini, “il maestro”. Todo valía en sus películas, fantasía y realidad se mezclaban de tal forma que uno no sabía cuando empezaba la ficción y empezaba lo autobiográfico, o viceversa. La vida y obra de Fellini está llena de enigmas, casi todos creados por él mismo, como si quisiera jugar con su pasado, querer modificarlo a su gusto. Así pues, muchas de las cosas que pasaban en sus películas eran recuerdos de su juventud, de cuando vivía en Riminí, su pueblo natal, pero les había sucedido a otros. La verdad es que he visto pocas películas de este señor, y encima creo que todavía no he visto las mejores. Me gustaría ver “La Strada”, “Las noches de Cabiria”, y la famosísima “La dolce vita” con Marcello Mastronianni, el alter ego de Fellini en la gran pantalla. En La strada participa su mujer y musa, Giuletta Masina interpretando a Gelsomina, una chica que se ve esclavizada por Zampanò (Anthony Quinn), un forzudo que tiene como espectáculo romper cadenas expandiendo sus pulmones. La película no la he visto pero tiene que ser un dramón de ahí te esperas por lo que he leído.

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Es curioso esto de las musas. La musa de Fellini fue su mujer, Giuletta Masina. Para Dalí, fue Gala. La de Lennon , Yoko Ono (alias berridos extraños). Para Aznar, Ana Botella...sí, sí, la de las peras y las manzanas. No viene a cuento, pero debo confesar que Aznar me produce el mismo efecto que Raphael (gran enroscador de bombillas), resulta odioso escuchándolo hablar, pero aún sabiéndolo no puedo dejar de mirarlo por las noticias. Es que es muchísimo mejor que cualquier caricatura suya, realmente es así.

Dejando a un lado los comentarios sobre mis ídolos televisivos, hay una película de Fellini que me impactó especialmente, sobre todo por una secuencia en especial. Se trata de Amarcord (mis recuerdos). Curiosamente Amarcord se convirtió en parte de mis propios recuerdos, sobre todo por las escenas sexuales que tenía. La película cuenta básicamente las peripecias de Titta (Bruno Zanin) un adolescente que vive en Borgo, un pueblo costero que vive del turismo. Son numerosos los personajes estrafalarios que aparecen en la película. Muy al estilo Berlanga.

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Titta intentando abarcar lo inabarcable

La historia la ambienta en los años 30, cuando los fascistas se afanaban a convertir al pueblo a su ideología. Su padre un fascistillo en potencia, su abuelo un obseso sexual. Volpina, una nimfómana loca, o Gradisca, la “cachonda” del pueblo. Aunque el pueblo esté lleno de locos, no deja de ser un drama autobiográfico, con toques de humor grotesco, pero con muchos puntos tiernos, aunque no lo parezca.
Hace mucho tiempo que no la veo, casi no me acuerdo de la película, pero hay una escena donde sale Titta (que por cierto Tita viene a ser “pilila” en catalán) con la estanquera, una mujerona enorme que decide enseñarle sus rotundos encantos a Titta. Era sólo un niño cuando lo vi por primera vez, pero nunca olvidaré como la estanquera cogía a Titta de la cabeza y la restregaba por sus enormes tetas, en un momento de pasión de la mujer, casi ahogándolo entre tanta carne al aire.
Me pareció una escena entre morbosa y violenta. Pensé que si eso era el sexo no me gustaría nada de nada cuando fuera mayor. ¡Que horror!. Ahora que recuerdo, Maribel Verdú también hizo de estanquera viciosa en una película. Desde luego no hay color. ¿Qué tendrán las estanqueras?. ¿Vice is in the air?.

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La estanquera amamantando "amorosamente" a Titta.

Ahora al leer la filmografía de Fellini me han entrado ganas de volver a ver esta película y las otras que todavía no he visto. Por lo que leo, lo que intentó hacer Fellini con sus películas fue recrear, modificar a su gusto lo que había sido su propia vida. Cambiaba los nombres de los personajes, los lugares, y los momentos, para luego mostrarlos tal y como le habrían gustado que fueran, o sí más no el recuerdo que tenía, o le habría gustado tener de su propia vida. De tal manera que como llegó a confesar, llegó un momento en que ya no sabía que era cierto y no de su vida. Se convirtió en una vida de cine.


Esto de mezclar medias verdades con la más absoluta mentira durante tanto tiempo, puede que fuese interesante o permisible para Fellini, o incluso para mí. Pero volviendo a mis ídolos televisivos, es algo que no pueden permitirse altos mandatarios que, de tanto repetir una mentira, acaban creyéndosela.

Nota: Escuchar el tema principal de la B.S.O. de Amarcord. Debe de ser la melodía más cinematográfica de la historia.

Escrito por Burdon a las 2 de Enero 2005 a las 12:54 PM
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