
Ella estaba tan desnuda...
grandes árboles indiscretos
tendían al cristal sus ramas
con malicia, cerca, cerca.
Sentada en mi gran silla,
el cuerpo semidesnudo, ella trenzaba las manos.
Sobre el suelo de la estancia,
de gozo se estremecían sus piececitos tan finos.
Miré, color de la cera,
un pequeño rayo montés
mariposeando en su sonrisa
y por encima de su pecho como mosca en un rosal.
Besé sus finos tobillos.
Su risa dulce y brutal
se desgranó en claros gorjeos
alegres y cristalinos.
Los pies bajo la camisa
se escurrieron: “¡Estáte quieto!”
El primer atrevimiento
fingió castigar su risa.
Palpitantes bajo mis labios,
besé muy suave sus ojos:
ella reclinó su cabeza
delicada: “¡Ah!, mucho mejor...
Señor, debo decirle algo...”
Le arrojé el resto a su pecho
en un beso que le produjo
risas de consentimiento...
Ella estaba tan desnuda...
Grandes árboles indiscretos
tendían al cristal sus ramas
con malicia, cerca, cerca.
ARTHUR RIMBAUD
De " Poesías y otros textos"
Precioso,me ha gustado muchisimo.Desconocía este poema.Te hace sentir al leerlo como uno de esos árboles indiscretos acercándose al cristal para ver lo que sucede dentro...Un beso.
Escrito por Elisabeta en Octubre 19, 2005 04:48 PMESO SI ES POESIA BUENISIMO
Escrito por JARI en Abril 14, 2006 05:19 AMcomo todo rimabud...bellisimo.
las imagenes se escurren por entre las lineas, gotean y poco a poco se descubre un lienzo en medio de la magnificiencia de la nada!!!
Qué belleza del frances...de ardenas
Escrito por portoalegre en Noviembre 11, 2006 01:06 AMme encanta lo que escribe Arthur Rimbaud es realmente hermosa su poesia y se disfrutan mucha leerla me encata
Escrito por Ingrid Oña Alvarez en Febrero 8, 2007 11:54 PM