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Miércoles, 24 de Noviembre, 2004

"Aprendiendo a sentir" VI por lua{ReJ}

Parte 6/6

Con un gesto él vuelve la cabeza de ella hasta volver a situarla a sus pies indicándole: “continua”, la boca de ella cálida y húmeda continúa cruzando la piel de su Señor, con cuidado, con esmero, con una exaltación contenida, lame los dedos delicadamente, uno a uno, se recrea, las sensaciones son intensas, sentimientos entremezclados.

Ella se revuelve inquieta, él acomoda un pie dentro de la humedad del sexo de ella, ella se retuerce de deseo, de obsesión, de ganas por recibir de su Amo el roce más ligero.

El roce de su pie estimula hervideros de placer que recorren todo su ser, haciendo que se abandone en un mundo lleno de estremecimientos, mientras una fuerza desconocida para ella la hace ofrecerse, sentirse la perrita más sumisa, desear que su Dueño no deje jamás de someterla y humillarla.

El pie de él abandona su sexo y pasa por su vientre y entre sus pechos hasta llegar a su boca, él le señala “limpialo” y ella se apura a limpiar el pie con tranquilidad y sosiego, pero sin demora.

El la atrae hacia sí y la coloca en horcajadas sobre sus piernas, sus pechos permanecen a la altura de ser usados, manoseados, acariciados, los dientes de él juegan con sus duros pezones de hembra entregada por completo, sus gemidos toman intensidad, él hunde su cabeza entre los pechos de ella, la levanta e introduce lentamente su miembro.

El orgasmo no se hace esperar y ella con la voz entrecortada pide permiso, una, dos, tres veces, hasta que él no puede más y también descarga su orgasmo sobre el vientre de su sumisa.

Se miran, se abrazan, miradas complices, risas compartidas y una frase en el aire “vamos a desayunar”.........................

FIN


Escrito por ReJeCt a las 01:45 | Comentarios (8)

Lunes, 15 de Noviembre, 2004

"Aprendiendo a sentir" V por lua{ReJ}

Parte 5/6

La claridad se zarandea entre las cortinas, un rayo de sol destella en su cara y ella se despierta abrazada a él, se acurruca a su lado y comienza a besarle suavemente, él abre un ojo, después el otro y le sonrie, ella le devuelve la sonrisa y le dice en un hilillo de voz, “me voy a la ducha” él asiente volviendo a cerrar sus ojos.

Ella sale de la cama y se dirige al baño, abre la ducha y se observa en el espejo, ni una sola marca se percibe en su cuerpo, sonrie y entra despacio, ceremoniosamente, el agua caliente deslizándose por su cuerpo la hace sentir bien, mete su cabeza bajo el chorro de la ducha y cierra los ojos, de improviso nota que alguien comienza a acariciar sus nalgas y la empuja contra la pared de la ducha.

Su pelvis se apoya entre las nalgas de ella y sus manos en las caderas la atraen hacia él con fuerza, toma un chorro de gel entre sus manos y comienza a frotar el cuerpo de ella, poco a poco, centímetro a centímetro, ella busca desesperada sus caricias, su pasión, su calor..

El la toma suavemente del pelo y le dice “arrodillate” el líquido se desliza entre los dos, por momentos ella no puede ver cegada por las gotas de agua, él pone su miembro en su boca y ella comienza a lamerlo..., succionarlo..., tragarlo...

La ducha se convierte en un concierto de gemidos compartidos, él la vuelve a tomar del pelo y le indica “en pie”, coge una toalla y ata sus manos a la parte alta del soporte de la ducha, de esta manera ella no alcanza el suelo, él se encaja entre sus piernas y la aprieta contra los azulejos empapados de agua mientras introduce su miembro en su vagina de un solo golpe, sus manos la sujetan por las caderas y el agua deja que su cuerpo se deslice de abajo arriba y de arriba abajo con facilidad, la espalda de ella choca contra la pared de la ducha, los gemidos inundan el baño, se convierte en algo brutal, salvaje...., el orgasmo les viene al unísono y se quedan allí quietos mirandose.

Terminan de ducharse entre caricias y besos, él seca el cuerpo de ella con una toalla, concentrándose en su sexo, masturbándola mientras la seca, su sexo siempre debe estar dispuesto para lo que él disponga.

Al entrar en la habitación él se sienta en la butaca y le expresa “a mis pies perrita” ella se acerca y él le dice “no no, como una perrita, a cuatro patas” ella se pone en posición y se acerca con sumisión y entrega, llegando así hasta él, agachando su cabeza, siempre espectante,.....

El le muestra algo que tenía escondido entre sus manos, un collar para ella, se lo coloca alrededor de su cuello y ata la correa en él, le susurra al oido “ahora me perteneces tanto tu cuerpo como tus pensamientos son mios” ella sonrie y se abraza a sus piernas comenzando a besar sus rodillas, recorriendolas con ternura y deseo, bajando hasta sus pies, sólo piensa en saberse digna de acariciar los pies de su Dueño, su pelo mojado se enredaba en su boca, con un solo pensamiento, ser capaz de complacer a su Amo.

Su lengua húmeda se posa sobre uno de los pies acariciándolo, bajando hasta los dedos, su Señor se los introduce uno a uno en su boca, ella los chupa con anhelo, con devoción.

La fusta en la mano de él le recorre la espalda, bajando hasta sus nalgas dándole un suave masaje, baja y sube hasta su nuca. Inesperadamente su cabello es cogido con fuerza haciéndole levantar el rostro, su mirada penetrante la lastima y somete, le explica “perrita, vas a servirme sin excusas, sin demoras, sin dilaciones entendido?” un “si, mi Señor” salió de su boca, era la primera vez que se dirigía a él de esa manera y le resultó extraño, chocante, pero.......especial.

(continuará...)

Escrito por ReJeCt a las 11:45 | Comentarios (6)

Martes, 9 de Noviembre, 2004

"Aprendiendo a sentir" IV por lua{ReJ}

Parte 4/6

El le retira el pañuelo de los ojos, se coloca detrás y le dice que separe las piernas, ella empieza a notar su miembro en la entrada de su sexo, traga saliva, lo desea tanto.......

Su miembro empieza a abrirse paso, suavemente, dulcemente,... ella se siente llena, la quiere dentro, muy adentro y sus caderas le buscan moviéndose acompasadamente, el orgasmo le llega sin avisar, casi no tiene tiempo a pedir permiso, pero lo hace y él se lo concede.

El se retira y se acerca a la cara de ella, “abre la boca” son sus palabras,... se corre en ella y le indica “no lo tragues”.

Sus carrillos están llenos de su leche, él la desata, la agarra de la mano y la traslada al interior de la casa, suben a un cuarto con una cama de hierro, ella no puede hablar, y sus mofletes empiezan a doler en el intento de no tragar ni que se derrame una gota.

El se sienta en una butaca, la insta a que se siente a sus pies y enciende un cigarrillo, ella le mira preguntando con la mirada que hacer con el líquido de su boca y él le dice “espera”.

El aspira el cigarrillo lentamente, recreándose en cada calada, ella siente una presión inaguantable en sus mejillas y le mira suplicante. El apaga el cigarrillo en el cenicero, ella siente su boca a punto de reventar, intenta concentrarse para no tragarlo o soltarlo todo.

El la toma de nuevo de las manos y las ata al cabecero de la cama, la vuelve a poner a cuatro patas y vuelve a colocarse detrás de ella.

Ella nota su miembro en la entrada de su ano, y él le dice “aguanta y no tragues”, uf... sabe que no lo podrá soportar, sabe que tendrá que abrir la boca para gritar, su miembro está empezando a abrirse paso y ella ya no puede más, en el último momento cuando está totalmente sodomizada y el chillido tiene que salir de su garganta él le dice: “trágalo ahora” ella lo hace y el alivio es tan grande que el orgasmo aparece sin tiempo a pedirlo.

Los dos se dejan caer sobre la cama, extenuados, los cuerpos sudorosos, fatigados, después de tan árduo combate, se abrazan, se acarician, se arrullan y se funden en un tierno y delicado beso.

(Continuará...)

Escrito por ReJeCt a las 00:40 | Comentarios (10)

Martes, 2 de Noviembre, 2004

"Aprendiendo a sentir" III por lua{ReJ}

Parte 3/6

Llegan a una zona arbolada y él se dirige a uno de los árboles, en el tronco hueco busca una ligera cuerda, la mira con una sonrisa y le dice “ponte entre los árboles y extiende las manos y las piernas”, su cabeza empieza a imaginar que quiere hacer con ella, primero tiene un sentimiento de temor que deja paso a un calentamiento excesivo de su sexo.

Ella se coloca en el centro de los árboles, él ata sus muñecas y tobillos, cuando finaliza vuelve a vendar sus ojos, le besa los labios e introduce un dedo en su sexo para comprobar su humedad, ella deja escapar un gemido y él se aleja de ella.

Otra vez la pérdida de la visión la espanta y desconcierta, le oye alejarse y empieza a asustarse, pasan unos minutos, sólo percibe el sonido de los pájaros y el viento que azota las hojas débilmente.

El sonido de unos pasos la vuelven a poner alerta, ella supone que se trata de él, pero no lo sabe con certeza, necesita escucharle, precisa oír su voz.

El se acerca y siente su beso, un inmenso beso que hace que se vuelva a serenar, ella le corresponde devorando su boca, él retira un poco el pañuelo de sus ojos y le muestra una rama de castaño sin corteza ella intenta aceptar las palabras que se agolpan en su cerebro “voy a probarla contigo putita”.

Ahora si que empieza a estar nerviosa de verdad, histérica sería la palabra, su tolerancia al dolor no es muy buena y su cuerpo se tensa esperando sentir el primer azote, pero en su lugar la rama recorre su cuerpo, acariciándolo, mimándolo, deslizándose suavemente y golpeando con extrema delicadeza, caderas, muslos, de vez en cuando los pechos, no siente dolor con esa fuerza tan débil, pero a cada contacto de la rama se agita en sus ataduras y el temor se refleja en su rostro.

De improviso siente un dolor intenso en su nalga derecha, y un sonoro grito de sufrimiento sale de su garganta, otro dolor intenso en su nalga izquierda, su mente se nubla, no cree que pueda aguantar muchos azotes de ese estilo.

Pero no hay ninguno más, él se sitúa frente a ella, le retira la venda y lame su cara, su nariz, sus mejillas, sus labios.....

El busca con sus dedos su clítoris y los labios húmedos los acogen sin inconveniente, sus gemidos van ganando en intensidad, su respiración se vuelve pesada, sus caderas se mueven instintivamente, sus nalgas le queman casi tanto como el placer en su sexo.

Su cuerpo reacciona a las caricias, si él sigue así sólo un segundo más, no podrá contener el orgasmo y sabe que debe pedir permiso, pero......... siente vergüenza, mucha vergüenza, no obstante debe hacerlo, con voz entrecortada pide permiso, él le dice que no, que espere, pero ella no puede más.

El lo sabe y retira sus dedos del interior, ella toma aire e intenta serenarse, él se acerca a las cuerdas que atan sus muñecas y tobillos y las desata, toma sus manos y las encadena juntas en su espalda, la agarra del pelo y la obliga a agacharse mientras dice “a cuatro patas, zorrita”, ella lo hace, él ata el otro extremo de la cuerda al árbol.

(Continuará...)

Escrito por ReJeCt a las 20:40 | Comentarios (6)