Marzo 28, 2004

BRASIL - 1952

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El 7 de mayo de 1952, era un día claro y soleado, especial para dos fotógrafos de la afamada revista "O Cruzeiro" que se aprestaban a realizar un reportaje en la localidad de Barra da Tijuca, una de las tantas zonas balnearias de Río de Janeiro, muy cerca de la reconocida Copacabana...

Circulaban por el lugar Eduardo Keffel y Joao Martins, cuando de pronto observaron un extraño movimiento en el cielo por el lado del mar, y a una altura aproximada que ellos mismos estimaron en unos 1.000 metros, vieron venir lo que en un principio les pareció un gran avión de bombardeo.
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Pero curiosamente advirtieron al instante que el aparato que estaban observando en lugar de deslizarse de frente, parecía que lo estaba haciendo "de costado".-
Asombrados descubren que lo que estaba volando frente a ellos era un gigantesco disco, que de momento parecía estar haciendo un viraje.
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Inmediatamente e instintivamente, gracias a ese oficio de años, Keffel desenfundó su cámara fotográfica y disparó cinco instantáneas del OVNI, mientras éste describía una majestuosa curva sobre Pedra da Gavea. Al efectuar esta maniobra el objeto mostró sucesivamente su parte superior, su perfil y su parte inferior. Su centro según los testigos estaba coronado por una pequeña cúpula hemisférica, rodeada de un anillo. En su parte inferior presentaba una abertura redonda. De acuerdo a la altura probable que se encontraba el OVNI, se calculó su diámetro entre los 50 y 70 metros.-
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Las cinco fotografías de Keffel fueron tomadas sobre película, lo que hace más difícil cualquier trucaje. Las mismas fueron entregadas para su análisis al agregado militar de la Embajada de los EE.UU, el cual obviamente las derivó al A.T.I.C., quienes declararon a la prensa, luego de ser analizadas por sus técnicos y peritos en la materia, que las fotografías logradas por el periodista gráfico eran autenticas y sin el menor trucaje. Conviene destacar que como era de suponer los clisés jamas fueron devueltos.- Se comentó extraoficialmente que por esas cinco fotografías las Fuerzas Aérea Norteamericanas pagaron la exorbitante suma (para esa época) de U$S 20.000.-

Escrito por dimieri a las 12:34 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Marzo 16, 2004

Así empezó el tema "oficial"

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En el primer lugar y para no ser menos que todos los que tratan este fenómeno (pues no hay un libro o revista en el mundo que trate sobre los OVNIs, en el que no se haya comentado este caso), aquí les detallo el caso que les dio popularmente el nombre de Platillos Voladores a estas extrañas aeronaves...

Se trata de Kenneth Arnold, un hombre de 32 años, propietario de una compañía comercial que suministraba todos los materiales y equipos para combatir incendios a los servicios de bomberos de los Estados del Noroeste de América del Norte. En un viaje de avión desde Washington a Idaho, hizo un pequeño desvío en su ruta para observar las laderas de una montaña perteneciente a la cadena de las Rocosas, donde se suponía que se hallaban los restos de un avión transporte que se daba por estrellado en esa región.
El tiempo era bastante bueno y las montañas se encontraban cubiertas de nieve, Kenneth Arnold mientras las sobrevolaba, observaba tranquilamente la falda blanqueada de la montaña cuando, de pronto, un resplandor le llama bruscamente la atención. Ve en ese instante a una distancia que calculó en unas 20 millas, a 9 objetos extraños, aplanados, en forma de platos invertidos, que volaban en correcta formación, ondulando suavemente en el espacio. La velocidad que llevaban fue calculada por Arnold en unas 1700 millas por hora...Trató de acercarse a esa extraña formación, pero le fue prácticamente imposible, tuvo que contentarse con seguirlos a cierta distancia, aunque por aquellos tiempos (junio de 1947) la velocidad de 1000 millas por hora era fantástica, y ningún avión estaba en condiciones de ponerse a la par de una nave que volara a esa velocidad. Arnold siguió la formación durante un par de minutos hasta que los perdió de vista. Al principio se pensó que se trataba de una ilusión óptica, pero el aviador contaba con una experiencia irrenunciable, que jugaba a su favor y al ser una persona muy respetada por sus pares, la calidad de su informe fue muy persuasivo, pues al momento de explicarlo y de acuerdo a los datos que aportaba, daba la impresión de que se estaba ante algo extraño e insólito.
Por ese entonces los aviones a reacción estaban en la etapa de sus primeras experiencias y hubo quién creyó que se trataba de una formación de ese tipo de máquinas que por ese tiempo se estaban construyendo en secreto. Muy pronto se desmintió esta versión, pues las Fuerzas Aéreas dieron un parte notificando que no hubo en ese día, a esa hora y por ese lugar ningún tipo de vuelo o práctica con un avión de su arma; y quizá se hubiera pensado en un caso de ilusión de los sentidos, si no hubiera ocurrido algo inesperado: otros testigos en diferentes puntos de la Tierra comenzaron a declarar haber visto esas desconocidas naves sobrevolar el espacio aéreo.
En realidad los especialistas en aeronavegación de los EE.UU., no le dieron mucha importancia, se trataba de un testigo único, su relato era fantástico y no había nadie que confirmara la veracidad de sus afirmaciones. La velocidad que atribuía a esos platillos volantes era simplemente absurda, no había máquinas capaces de marchar a semejante rapidez. No debe extrañar esta actitud de muchos especialistas de la ciencia. En cierto modo los científicos son los hombres más escépticos del mundo. Están acostumbrados a "saber" las cosas y cuando hay algo que no cabe en los límites de su ciencia, lo rechazan. Quienes se opusieron a que Cristóbal Colón iniciara su viaje no eran ignorantes, sino por el contrario, representaban a los sabios de aquellos tiempos. Como vemos desde que se comenzó a publicar e informar sobre los "platos voladores", siempre han surgido controversias y así ha estado sucediendo hasta el día de hoy.-

Escrito por dimieri a las 12:21 PM | Comentarios (1) | TrackBack