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Abril 18, 2005

lagartijas..

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Tengo lagartijas en el pelo que echan de menos una almohada verde.
Me murmuran mientras duermo, la sonrisa que tienen los cipreses durante la noche, y me cuentan que tus sabanas se convierten en algodón dulce.

Sonando: Ray Baretto - The Old Castle

Escrito por Persefone a las 12:55 PM | Comentarios (0)

Marzo 29, 2005

una de Cuentos

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Blancanieves nunca supo qué estaba enferma hasta que leyó todos los cuentos del mundo.
Conoció a mil príncipes, a unicornios blancos, caballos halados, y príncipes con el veneno de la vida en los labios. Entonces, decidió dormir, para esperar a un sapo con piel de burro.

Nick Cave & The Bad Seeds - Right Out Of Your Hand

Escrito por Persefone a las 11:06 PM | Comentarios (0)

Marzo 14, 2005

Weänp

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Weänp, era un cometa que cada año pasaba por el cielo de Lecoj. Y la noche de un año una estrella algo pequeña pero muy nerviosa se interpuso en su camino.


Kîhan: ¡Hola! – Weänp, algo extrañado por su osadía le contestó amable.

Weänp: ¡Hola pequeña!

Kîhan: ¿Dónde vas todos los años con tanta prisa?

Weänp: A dar la vuelta.

Kîhan: ¿si? ¿Y, porque dejas olvidados pedazos de ti por el camino?

Weänp: Porque es inevitable, todas las estrellas dejan una huella, por despacio que viajen. ¿tu no viajas pequeña?

Kîhan: No, creo que no...-dijo pensativa la estrella inquieta.

Weänp: eso no puede ser, seguro que lo haces durante toda la noche pero tan despacio que no te das cuenta.

Kîhan: Puede ser. –la pequeña estrella siguió pensando en sus cosas.

Weänp: ¿En que piensas?

Kîhan: En que tienes razón, pero...¡mira! – mientras sacaba de uno de sus bolsillos un cachito de cola de cometa.

Weänp: ¿Qué es?

Kîhan: ¿No lo reconoces?, míralo bien...- dejándoselo caer en las manos.

Weänp lo observó detenidamente, ¡era suyo! Era un pedazo de el mismo, una piedrecilla púrpura, todavía incandescente de veinte lados.

Weänp: Es un pedazo de mi! ¿De donde lo has sacado?
Kîhan: Lo dejaste hace un par de años, yo lo recogí. Pensé que quizá, algún día volverías a por él...pero el año pasado no te detuviste a buscarlo.

Weänp: No sabía que lo había perdido.

Kîhan: No, no lo perdiste. Yo te lo he guardado durante todo este tiempo.

Weänp, no podía para de mirar a la pequeña estrella que brillaba incluso más que él.

Kîhan: ¿Qué sucede? – mientras le interrogaba con las pestañas de fuego azulado.

Weänp: En todos estos años nadie a recogido ningún pedacito de mi. Gracias.

Kîhan: De nada, pero, tengo más, tengo uno por cada año, ¿Los quieres? – Weänp no podía salir de su asombro. Una estrella tan pequeña había estado guardando pedazos de él en sus pequeños bolsillos.

Weänp: No, quédatelos, esos pedazos de mi, son para ti de recuerdo de que una vez hablaste con un cometa.

Kîhan: Y tu, ¿Cómo recordaras que una vez hablaste con una estrella inquieta?

Weänp: No se... – se quedo pensativo, entonces la pequeña Kîhan tubo una diminuta idea.

Kîhan: Toma, un pedazo de mí – mientras se arrancaba una de sus cinco puntas ofreciéndosela al cometa.

Weänp: ¿Me das una de tus cinco puntas?

Kîhan: Si, así podrás recordarme.

Weänp: De acuerdo. Pero, si tu cada año coges un pedazo de mí....¿Podrías darme cada año una de tus puntas?

Kîhan se quedó pensativa, puesto que entonces no duraría más de cinco años más como estrella estática aunque inquieta.

Kîhan: Bueno, pero así no podría seguir siendo una estrella detenida...

Weänp: Claro que no, así podrías convertirte en un cometa azulado, como el fuego de tus pestañas. ¿Querrías viajar conmigo?


Sonando: Tori Amos Icicle


Escrito por Persefone a las 01:24 AM | Comentarios (3)

Febrero 15, 2005

Mi Sauce LLoron

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Las hadas me abandonaron en el bosque de los Sauces Llorones, una noche en que sollozaban penas inaudibles. Horrores lastimeros que martilleaban mis alas imposibles de batir por una pena infrahumana.
El viento ululaba tristeza entre sus ramas. Y sólo uno se percató de mi presencia.

- Tu no eres un sauce ¿Qué haces aquí?
- También tengo pesares que sollozar, pero ni el viento me quiere rodear.
- Porque no eres un sauce, eres un hada.
- Pero también tengo penas.
- Pero tienes alas con las que volar.
- ...
- Los Sauces tenemos miles de hojas, cada una de ellas son las penas de un hada y nosotros nos encargamos de agitarlas y llorarlas por ellas. En cambio las hadas tienen tantas alas como alegrías de cada sauce. Por eso, tenéis que batirlas, hacer que vuestros brillos purpúreos lleguen a apagar el ulular del viento entre ellas.
- ¿Entonces?...
- Entonces, yo soy tu sauce, todas estas hojas, son tus penas, y esas dos alitas son mis únicas alegrías.
- ¿Sólo dos?
- No necesito más. –lo mire absorta, no podía creer que todas esas hojas compensaran estas dos diminutas alegrías que tenía por alas. – La primera de ellas, ser tu sauce llorón y cargar con tus penas. Y la segunda, saber que una gran noche te conocería.

(Gracias a un Cazador de luciérnagas)

Sonando:U2 - Everlasting Love

Escrito por Persefone a las 12:32 AM | Comentarios (6)

Febrero 11, 2005

algo Ke nunca Termina...

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Su sangre se derramaba en sus sollozos.

Lorena - ¿Por qué? ¿Por qué?
Carlos - .....
Lorena - ¿Porqué? ¡¡¡DIMELO!!!

Él termino saliendo de la casa. Estaba algo indignado. No sabía que contestarle, él que siempre había sabido contestarle a todo, argumentarse y explicarse en mil palabras.
Pensó en volver a entrar en casa, pero la puerta cerrada le hizo pensar y salir corriendo escaleras abajo.
Caminó hacia el lugar de siempre dónde antes solían estar todos.
Más tarde apareció su amigo y se sentó a su lado sin mediar palabra...

Carlos – No lo se...-dijo después de un silencio casi eterno.
David – ya, eso dice ella. Pero si que lo sabes ¿no?
Carlos – Si...
David – es...¿Por esta chica?
Carlos – Creo que si.
David - ...
Carlos – Todo ha cambiado.
David – Entiendo.
Carlos – No lo creo.
David – Tienes razón, no lo entiendo...Y no creo que no podré entenderlo...Sé, que es pronto pero...¿Qué piensas hacer?
Carlos – Me iré un tiempo...tengo dinero y quisiera salir de aquí.
David – ¿La abandonas por esa chica?
Carlos – No, no te equivoques, no voy a huir con ella...
David - ¿Entonces?
Carlos – De hecho...ella...hace tiempo que no se nada.
David - ¿Cómo que no sabes nada?
Carlos – No, la he llamado al móvil y no contesta o está desconectado. Y su casero dice que no la ha visto hace más de dos semanas (silencio)

David - ¿Dónde piensas pasar la noche?
Carlos – No lo se...

Escrito por Persefone a las 12:33 PM | Comentarios (1)

Diciembre 15, 2004

el niÑö SÖl

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

En un lugar, en un mundo precioso, un día un niño sol sufrió una de las peores tormentas inimaginables.
Y amaneció empapado, con los rayos despegados de su cuerpo. Y tuvo que huir a su cueva secreta. Huyó de toda posible corriente o brisa con los rayos bajo el brazo. Y los juntó en un enorme montón y decidió, colocarlos de nuevo, uno a uno. Ahora, solo queda esperar a que salga de nuevo. Esperaré…esperaré a que de nuevo salga ese niño sol de ojos dulces, con nombre nube. No importa si decide seguir donde estaba o si decide arriesgarse a volar con una diosa griega, que consiguió acariciarle un par de noches.

Sonando: Maroom 5 : She Will Be Loved

Escrito por Persefone a las 01:16 AM | Comentarios (3)

Septiembre 07, 2004

dos Meses COn Un DuendeCIllo

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Y ya hace dos meses desde que el duende y el hada tienen a su pequeño en su humilde arbolito. En el que Dama con sus machas negras le oculta de la oscuridad y custodia sus paseos por el bosque.
Y yo, un hada purpúrea, le hago sonreír y es lo más bonito que he visto nunca, un duendecillo sonriéndote mientras sus ojillos te miran y te aprieta el dedo.

Aug06947.JPG

en esta foto tiene un mes...pero bueno me kede sin pilas para la webcam asi que ya colgaré alguna de dos meses XD

Escrito por Persefone a las 10:20 PM | Comentarios (1)

Septiembre 06, 2004

Arey..

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Arey, siempre pensó que las nubes colgaban de un techo transparente.

Siempre pintó la luna con lápiz porque decía que era el más parecido al plateado.

Pero un día se perdió entre aullidos y dolor.

Cuando todavía pensaba que las nubes colgaban de un techo de cristal, los profesores en clase le chillaron que eso era una locura y que ya tenía edad de comenzar a comprender.
Y cuando algo más tarde pintaba la luna con el lápiz, el dolor que le causó saber que el lápiz no es un color para los adultos la derrumbó.

Una noche, harta de tener que comprender los problemas, de haber perdido toda sabiduría infantil, se asomó a la ventana y recordó todos los aullidos y todo el dolor de descubrir que la infancia se había acabado para ella. Vio a la Luna y a las nubes.

Apareció en un gran techo transparente, colgada como una nube más. Y vio que la luna estaba pintada a lápiz.

Escrito por Persefone a las 09:57 PM | Comentarios (2)

Agosto 20, 2004

una NiÑa

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Era se una vez una niña triste en un mundo triste. Su mundo real estaba plagado de colores, flores y estrellas. Mientras donde ella realmente vivía encontraba solo colores grises y oscuros, colores realmente tristes y estrellas tristemente apagadas por un aire helado.
Un día esa niña encontró en su mundo real una razón por la que colorear su mundo privado. Encontró un sentimiento nuevo, que le hacía estar siempre alegre y sonreír.
Pero no todos los sentimientos son eternos aunque si su recuerdo. Gracias a ese recuerdo a seguido viva en colores, aunque sus estrellas no brillan del todo, sabe que un día encontrará alguien que las encienda de nuevo.

Escrito por Persefone a las 06:10 PM | Comentarios (1)

Agosto 18, 2004

cuento Ix

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

En el último capitulo...XD

- Si, mi amo Dûlwe. Y no tenía un buen recuerdo –dijo sonriendo por el odio
- Por eso huiste ¿no? -El duende no pudo ni moverse, solamente asentía un poco nervioso.- vale, en ese caso deberás regresar y saber la respuesta.
- Pero amo…
- Öteck… no te quejes, gracias a mi eres algo más que arena muerta.
- De acuerdo mi señor…-hizo una reverencia y se alejó por donde había llegado.
Cuando se encontraba algo más alejado, desde donde su dueño, no le podía escuchar, comenzó a mal decir y refunfuñar. Apareció Kösuâ, su compañera.

- Hola –dijo Kösuâ - ¿Dónde vas? –dulcemente, el fango con que estaba hecha era en gran parte de Öteck.
- Tengo un encargo del amo.-sin apenas levantar la cabeza para mirarla.
- ¿Te puedo acompañar?- nerviosa, mientras retuerce entre sus dedos un alga de su pelo
- Sabes que no. Todavía el amo no quiere que salgas, no estas preparada para el exterior. –y se marchó por el mismo hueco por el que había aparecido sin para de refunfuñar.

Kösuâ, era dulce, ya que la arena muerta con la que estaba hecha era arena del Lago de las Alegrías. Y se quedó allí plantada, mirando a Öteck.


- Veras Lîerg, Dûlwe, es de los pocos ancianos, que como nosotros quedan en Ut. –comenzó a contar Kinÿ- Dûlwe, quiso adueñarse de los seres del suelo que no poseían mágia como nosotros. Por eso comenzaron las persecuciones entre los seres del mundo. Así que decidimos alejar Ut, para protegerlos.
- Cuando le juzgamos en el Árbol de los pensamientos, encolerizó y le castigamos, le quitamos sus poderes y los enfrascamos, lo custodian las sirenas, puesto que Dûlwe es un ser oscuro y triste, no puede sumergirse en el lago de las Alegrias, siempre foltaría.-explicó Tinê.- el caso es que hace un par de noches, desapareció.

Escrito por Persefone a las 02:13 AM | Comentarios (0)

Julio 21, 2004

CuentO Parte viII

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Entonces apareció Dûlwe. .....

Majestuoso Dûlwe, el gran mago de las playas muertas. De eso estaba compuesto el Centro de Fango, de la arena de las orillas muertas de la superficie de Ut. Y de eso estaba hecho Öteck. Un duende creado a partir de arena muerta, por eso tenía ese odio y hojas en el pelo, esas hojas eran las algas desterradas del mar. Y sus ojos eran una estrella caída, pero eran las dos mitades más grandes de todo Ut que se habían encontrado entre deshechos.

- Dime Öteck, ¿Qué te han dicho? ¿me traerán al lùrç?
- Verá…-comenzó el nervioso duende- resulta que…
- Dime, ¿Qué ha pasado? –comenzó a impacientarse
- Pues verás…apareció el lùrç y…
- ¿Y?....
- Huí sin respuesta…-sonriendo temeroso, sabía que ese hecho no le agradaría.
- ¡¡¿Cómo?!! ¡¿No esperaste una respuesta?! –gritó tremendamente disgustado. –pero…bueno, viste al lùrç.
- ¡Si! ¡Si! lo vi. -Dijo ansioso, había hecho algo bien a pesar de haber fallado.
- Y dime, ¿Te reconoció?
- Si, mi amo Dûlwe. Y no tenía un buen recuerdo –dijo sonriendo por el odio
- Por eso huiste ¿no?

Escrito por Persefone a las 01:31 AM | Comentarios (0)

Julio 09, 2004

uN DUEnDe NueVO

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Este es para mi pequeño sobrinillo. Esto es su nacimiento, duro intenso pero mereció la pena.

Hojas verdes y flores de azules intenso.

Ahora llueve, ahora no, una noche extraña. Nervios compartidos, dolor para una persona, pero, para todas alegrías e ilusión por verle.
Un duendecillo de ojos azules como el cielo de verano se acercaba a la vida.
La sala de espera repleta de hojas de taburete, incomodas. Cualquier seta sería incomoda para esta espera de horas eternas.
El padre ansioso, asalta a cualquier hada con cofia de enfermera. Quiere acariciar a su hadita y saber si su pequeño está a salvo. Pero nadie le dice nada, solo un ogro le gruñe tras preguntar.
Y comenzó a hacerse de día, pero el pequeño con dos cachitos de cielo y el hada del sol no se dejaban ver.

Otra hada amaneció. Y su madre ya en reposo le dijo a su marido que el hada de sol que tenía a su lado tenía ya recorridas nueve lunas y pronto llegaría a la décima a recoger a su pequeño. El duende amigo, subió a la terraza a informar, a decir que solo quedaba una luna más que recorrer. El padre con tremenda ilusión recogió las palabras en su enorme sonrisa, y se llenó de enorme paciencia cargada de nervios.

Un poco más de día, menos ganas de esperar pero más ilusión. Y salió un duende de verde preguntando por el padre. Malas noticias, el hada del sol, cansada por un viaje duro, de camino a la décima luna se detuvo, no podía más. Pero pronto le ayudarían con un soplo de aire frío que cortaría su cansancio. Arrastraron la luna hasta el hada del sol para que recogiera a su pequeño.
Un par de minutos largos como horas el hada enseñaba orgullosa su duendecillo, cansada. Su padre, alegre por tenerlos a los dos, no podía para de besar a su hada, a su sol. No podía creer que su pequeño era tan diminuto.
Ya, con los dos a salvo el padre arropo a su duendecillo, mimó a su sol. Y todavía y para siempre cuidará a su pequeño cachito de cielo y a su enorme sol, fuerte y amarillo.

Escrito por Persefone a las 06:15 PM | Comentarios (11)

Julio 07, 2004

Cuento parte VI

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

bueno XD aki ta otra parte más...y a ver si acabo los examenes y me pongo en serio que empiezo a delirar! a una kosa mas!!!1

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SOY TIAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

jajajajajaa eso lo posteare dema!! pero ke konste ke a nasio oy! XD


- No. –de pronto se escuchó un gran estruendo en el interior de la casa que hizo que Oiner se detuviera.

La pareja corrió hacía el interior de la casa buscando el causante del estruendo. Y en el suelo de una de las habitaciones encontraron un duende de las sombras que atravesando la ventana había entrado en la estancia. Estos duendes suelen ser los duendes mascota de seres oscuros. Este, en cuestión era de color marrón, de ojos enormes y amarillentos, resplandecientes como el cristal y el pelo estaba sucio de barro y hojas secas enredadas. En sus cejas se leía la enorme malicia y la oscuridad de su corazón. El duendecillo se erguió, espolsándose los diminutos trocitos de cristal de sus ropas sucias.

- ¡Hola! Mi nombre es Öctek. Soy siervo del Amo Dûlwe. Señor de las sombras de Ut. –mientras hacía una reverencia.
- ¿Y qué es lo que quiere de nosotros el Amo Dûlwe? –dijo Tinê.
- Bueno no es eso exactamente, mi amo tiene algo que vosotros seguramente queráis mucho. –después de decir esto Öctek, el duendecillo de ojos de cristal, se sacó de su bolsillo algo tremendamente diminuto. Que entre las palmas de sus manos sucias y callosas de escarbar en la tierra, tenía un brillo plateado. Se lo aproximó a la altura de la boca y sopló haciendo una estela de brillo mágico que Tinê reconoció, era el de los deseos perdidos.
- …Gïra…-dijo en susurros Kïny – ¿Y que tendremos que hacer para recuperarla, Öctek?
- Bien, es algo realmente sencillo. Sabéis donde podemos encontrar al último Lùrç. –mientras se espolsaba de las manos los restos de polvo mágico.

Mientras Lîerg despertaba por el olor que desprendía el duende. Y sigilosamente se encaminó hacía ese olor. Cuando Lîerg se acercó a la puerta y entre las sombras se asomó. La expresión de total tranquilidad del rostro del duende se convirtió en miedo. Öctek no podía diferenciar la silueta del ser que se asomaba, pero su olfato le decía que no era un ser cualquiera. Los ojos de Lîerg brillaron por el reflejo de los primeros rayos de sol que entraron en la habitación. Öctek comenzó a orar en su lengua, mientras no paraba de mirarlo y caminaba hacía su particular entrada.

- ¡¡Öctek!! –gruñó Lîerg. El duende no esperó ni un segundo, salió despavorido de la casa. Chillando. Y como un topo se adentro en la tierra.

Escrito por Persefone a las 08:51 PM | Comentarios (4)

Junio 28, 2004

Cuento V Parte

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

- Es cierto. Pero Gïra te resulta familiar ¿no es verdad? –pregunto Tinê. Lîerg se sonrió.....

- Si pero, era un poco más grande. La soñé antes de despertarme aquí –Lîerg paró de hablar durante unos segundos recordando el sueño – era, era de mi estatura más o menos y, bueno recuerdo que la llamaba Deseo.
- Quizás la deseaste tú alguna vez y la perdiste.
- No se, no puedo recordar nada.

La conversación se detuvo en ese punto. Los tres pensaron detenidamente en Gïra, Deseo para Lîerg.

Y llegó la hora de la charla. En esta hora Ut se encontraba bajo la noche cuando los seres mágicos dormían y las luciérnagas alumbraban a los rezagados. Los seres más sabios de Ut se reunían en el árbol de los pensamientos, un árbol muy antiguo del que su sabía extraían un líquido mágico con el que podían preparar grandes brebajes. Una vez allí reunidos, Kïny presentó a Lîerg como un “indefinido”, ya que a pesar de su nombre y de las pistas que habían encontrado no sabían a ciencia cierta de que tipo de ser se trataba. Entre otras cuestiones debatieron sobre lo que Lîerg podía hacer o no para encontrar lo que buscaba su destino llevándole hasta Ut. Cuando concluyeron la reunión y cada ser se alejaba a su hogar.

- Gïra no estaba ¿verdad? –pregunto Lîerg temiendo no haberla visto.
- No. No estaba. Querida ¿dónde se habrá metido? –interrogó Kïny en susurros pues no quería despertar a un par de duendecillos que dormían bajo una seta del tamaño de un arbusto.
- No lo se. Esto no es normal a ella le encantan estas reuniones. Aprende mucho. –tan preocupada como una madre.
- Quizá se quedó dormida en su árbol. –comentó Kïny a su mujer para evitar que se preocupara.
- Quizá.

Lîerg en esos momentos no supo que decir o hacer. Pero sabía al igual que Tinê, que algo le había sucedido a Gïra. Caminaron los tres hacia la casa Rascu y una vez en la entrada Lîerg observó que a la Luna solo le faltaba un pequeño arquito para estar completa.

- Le falta poco para estar completa. –dijo Kïny.
- Si, quizá mañana lo este. –continuó Lîerg.

A la mañana siguiente, Tinê estaba despierta en la hamaca de la entrada de la casa liada en una enorme manta, cuando apareció Kïny.

- ¿Qué hacer aquí? ¿No estarías esperando a Gïra verdad? –Tinê ni tan siquiera lo miró simplemente asintió mirando al lago de las Alegrías, en el que en una de las rocas salientes del centro se encontraba Raew, peinando su pelo azul y Oiner cantaba la misma melodía de cada mañana.- ¿Y sabes algo?
- No. –de pronto se escuchó un gran estruendo en el interior de la casa que hizo que Oiner se detuviera.

Escrito por Persefone a las 01:04 PM | Comentarios (3)

Junio 25, 2004

Cuento IV PartE

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Tinê ya había llegado a la cascada de las Mil piedras cuando se percató de la ausencia de Gïra.

- Estos deseos perdidos de hoy…-dijo para si misma y continuo su tarea restandole importancia. Conocía bastante a Gïra y sabía que era capaz de apañárselas sola.

Mientras Kïny hablaba con su extranjero personaje.

- Entonces ¿no sabes de donde vienes? –interrogo el anciano.
-No ya se lo dije, soy humano no puedo haber caído del cielo.
- Recuerda inténtalo por lo menos…toma esto te sentará bien –mientras le ofrecía una infusión que acepto.- bueno por lo menos recordaras tu nombre, ¿o eso tampoco? –mientras enarcaba una ceja.
-Si eso si –dijo medio sonriente, sorbió un poco de la infusión y se quedo pensativo e intento recordar. Pero a su mente vino un nombre que sabía que no era el suyo y lo pronuncio- Lîerg.
- ¿Porque te extraña ese nombre?
- Nunca antes lo había pronunciado.
- ¿Sabes que tipo de nombre es ese? –le preguntó el doctor.
- No.
- Se trata de un nombre lunar. Quiere decir brillo de plata.
- Pero yo se que antes no me llamaba así, no se porque he mencionado este nombre.
- Te has tomado una infusión de recuerdos profundos, por eso lo has recordado. Era tu antiguo nombre, antes de que adoptaras un nombre corriente para vivir entre humanos. –le aclaró Kïny. Lîerg se mantuvo en silencio.-por ahora es lo único en lo que te puedo ayudar, deberás averiguar porque has aparecido aquí. ¿No crees? Nadie llega a este país sin ningún tipo de misión.
- Supongo, pero…-no sabía que pensar.
- En cierto modo esto te va a costar bastante. Tiene que ser duro aparecer en un sitio y no recordar nada. A mi me pasa eso casi todas la mañanas pero lo mío es por la edad. –comento sonriente el anciano. Entonces entró Tinê.
- ¿Qué tal esta nuestro nuevo amigo? –dijo mientras miraba al extranjero.
- Bien, está bien ¿no es cierto? –mientras lo miraba con complicidad. – cariño te presento a Lîerg.
- Ósea ¿que ese es tu nombre no?...vaya, vaya un nombre lunar, polvos de luna en las palmas… ¿todavía no has recordado de donde venias?...tranquilo tu toma tu tiempo los recuerdos tienen que ser verdaderos y vienen solos, no puedes inventarlos, ni forzarlos.
- Pero querida el debería de recordar casi de manera inmediata.
- ¡¡Ni que se le acabara el tiempo!! Es joven, mucho más joven que tu cuando empezaste a ser médico. –le regañó Tinê. –Éste anciano piensa que el tiempo corre con él, no le hagas caso –mirando a Lîerg, que no pudo evitar el sonreír, era algo gracioso ver como discutían.
- Bueno querida y ¿Dónde has dejado a Gïra esta vez?
- Pues como siempre le perdí de vista pero esta vez más pronto que nunca, ya llegará a la hora de la charla. Como siempre ha hecho. –mientras colocaba en tarros las hierbas medicinales que había recolectado en su búsqueda diaria.
- ¿Quién es Gïra? –pregunto Lîerg.
- Gïra es un deseo perdido. ¿Por? la dejaste embrujada al mirarla, nunca la vi tan quieta ¿no es cierto querida? –riéndose.
- Es cierto. Pero Gïra te resulta familiar ¿no es verdad? –pregunto Tinê. Lîerg se sonrió.

Escrito por Persefone a las 08:46 AM | Comentarios (4)

Junio 22, 2004

Cuento III

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Ut estaba entre nubes claras. El país entero estaba revolucionado los duendes que habían acudido en ayuda del extranjero, fueron a verlo. Había una gran expectación a la puerta de la casa Rascu.

El sol resplandecía sobre el agua del lago de las Alegrías. Y las sirenas se amontonaban en la orilla para poder enterarse de las nuevas noticias, de momento todo eran rumores. Entonces como si de un recién nacido se tratara salió Kïny por la puerta con noticias.

- ¡Duendes hadas, sirenas, luciérnagas y seres mágicos de Ut! Un nuevo ser mágico a conseguido regresar del mundo del suelo por sus propios medios. Todavía no ha despertado. Pero pronto lo hará y nos podrá contar como lo consiguió. Seguramente más seres mágicos lleguen. Tendremos que estar atentos.
Todos, tremendamente ilusionados por aquella fabulosa noticia comentaron entre sí. Eso quería decir que muchos conseguirían por fin encontrar a sus familiares perdidos hace mucho tiempo. Quizá algunos se reencontraran con hermanos o abuelos perdidos.
Gïra seguía durmiendo en su diminuta flor de Harz. Y de pronto despertó de un tremendo sueño horrible. Eso le recordó el sobresalto de la noche y sin dudar voló apresurada hacia la casa de Rascu. Cuando llegó solo oía rumores. Miles de voces comentaban la grandiosa noticia. Ella nerviosa e impaciente sobrevoló las cabezas los gorros de los seres que allí esperaban impacientes que despertara el nuevo. Cuando llegó a la casa entró por el hueco de la cerradura y acudió frente el nuevo apoyando sus pequeñitos pies sobre el pecho. La respiración del extranjero hacía que su pelo se agitara, cuidadosamente se acercó hasta sus labios y apoyo su mano, cerrando los ojos fuertemente por el aliento.

- ¿Qué haces Gïra? –preguntó Tinê sonriente porque había sobresaltado al diminuto deseo.
- Nada….solooooo….yo solooo –intento excusarse Gïra.
…le tomabas la temperatura no es así…-le ayudó arqueando las cejas.
- Si si eso es…-entonces comenzó el vuelo hacía su maestra.- - ¿Cómo esta?
- Bien, supongo. Esta noche ha soñado, ¿sabes? –comentó Tinê sonriendo.
- ¿si?, ¿el que? –como restándole importancia.
- No lo sé. Pero no paraba de susurrar “deseooo, deseoooo”.-imitó la anciana como si de un fantasma se tratase.
- ¿Deseaba cosas?
- No, pequeña, llamaba a alguien llamado Deseo. –aclaró. Gïra se sorprendió mucho, algo le resultaba familiar en el extraño.

Gïra se sentó al lado de Tinê. Mientras desayunaba la anciana su infusión Gïra no paraba de observar al extraño. Y apareció Kïny.

- Buenos días Gïra cuanto has madrugado hoy –comento el anciano sonriente.
- Si.
- Bueno Gïra vamos allá hoy será un día duro - …y de pronto mientras el hada miraba como la anciana recogía su tazón, el ser abrió los ojos. Gïra lo presintió y se giro para mirarlo. Y clavó sus ojos en los de el, eran verdes. Eran verdes como las hojas de su árbol de los deseos perdidos. Y se sintió incapaz de decir nada. Simplemente entreabrió la boca. Cuando Tinê vio su expresión miró hacia la camilla y vio como resplandecían los ojos del extranjero.
- ¡Gïra! ¡¿Por qué no as dicho nada?! –exclamó la anciana. Mientras corría hacia la camilla.

Gïra seguía atónita, como hipnotizada. Tinê y Kïny se ocuparon de atender al extranjero de recordarle lo sucedido, de explicarle donde estaba.

- ¿cómo? …no de eso nada…yo…yo solo…soy humano, no he ideado ningún plan para llegar aquí... ¿Dónde estoy?...–dijo el joven extranjero.
- Estas en Ut–exclamó Kïny.
- Entonces ¿el polvo de luna que hay en tus manos y pies? –comentó Tinê
- ¿Que polvo de luna? ¿Ut? –preguntó el extranjero.
- Si, este país se llama Ut. Esta entre el cielo y la tierra escondido a los ojos humanos… y tu venías de arriba no del suelo, no puedes ser un humano.
- ¡Pues lo soy! –al decir esto el extranjero intento incorporarse, pero un gran dolor le molestó y volvió a recostarse en la camilla.
- Caíste desde muy alto. Suerte que no hayas sufrido más daños…si realmente fueras humano hubieses muerto al chocar con el agua a esa velocidad.

El extranjero no supo que decir a esto, no podía recordar nada de lo que le había sucedido. Kïny decidió quedarse a solas con él y Tinê y Gïra salieron de la habitación.

Tinê decidió seguir con sus clases en el bosque de los Amaneceres, recolectando algunas de las plantas medicinales que solamente se podían encontrar en ese paraje. Mientras recogían las plantas más escasas y Tinê le explicaba a Gïra que muchas de ellas podían lelgar a ser mortales, Gïra estaba como ausente, pensativa.

- Gïra!!! Deberías de prestarme más atención –dijo enfurruñada la anciana.
- Perdón señora. –despertando de sus pensamientos.
- Mira esta de aquí es Klutyr. Es de las más potentes. Es la que se debe de administrar cuando se es mesmerizado por el canto de una sirena de cola negra.- mientras Tinê decía esto algo al otro lado del claro llamó la atención de Gïra.- prosigamos si vamos hasta la cascada de las Mil piedras podré enseñarte la planta más difícil de encontrar en Ut que solo crece en la novena piedra. Vamos –dijo la anciana caminando dificultosamente por su túnica de tela blanca.

Gïra se volvió sorda por completo y no escucho a Tinê nada más que en la lejanía. Algo seguía moviéndose al otro lado del claro. Aleteo hacia el lugar rápidamente hasta llegar a unos pocos metros, donde se detuvo un momento hasta que se volvieron a mover los arbustos. Entonces se aproximo más.

Escrito por Persefone a las 10:25 AM | Comentarios (6)

Junio 19, 2004

CUEnto partE II

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Gïra, deseaba con todas sus fuerzas que se tratara de otro deseo perdido para hacerle compañía.

- ¡¡Todavía respira!! –exclamó el duende In. De repente como una bandada de pájaros se acercaron alrededor del nuevo ser y lo llevaron a la casa de Kinÿ, el doctor de Ut. Llamaron a su puerta, impacientes y sin esperar que abrieran la puerta del todo los diez duendecillos que cargaban con el nuevo, lo condujeron a volandas hasta la camilla más próxima hecha de hojas y ramitas de Cermös.
- ¿Qué me habéis traído a estas horas? –dijo enfurruñado Kinÿ.
- ¡¡No lo sabemos!! –dijo In
- ¡¡Ha caído del cielo!! –puntualizó su hermano En.
- Pues entonces será un deseo perdido ¿no? -sonriendo mientras buscaba con la mirada a Gïra, la pequeña hadita se escondió tras un bote de hierbas de Kinÿ.
- No, lo sabes, los deseos perdidos amanecen como gotas de rocío colgados en el árbol. No caen del cielo como estrellas. –aclaró la anciana Tinê, la esposa del doctor.- dejarme ver –añadió la anciana –y poniéndose sus diminutos anteojos sobre la nariz observó la piel de la nueva criatura, lo tocó.

Entonces Gïra fiel amiga y aprendiz de Tinê se acerco aleteando y se posó en su hombro izquierdo.
- ¿qué es? –pregunto Gïra.
- No lo se pequeña. Pero parece que ha caminado por alguna superficie tiene las manos y las plantas de los pies manchadas de polvo. Nunca antes lo había visto.
- ¿Y que piensas que puede ser Tinê? –preguntó Gïra -¿De donde vendrá?
- Creo que….-paró de hablar y miró al resto de duendes hadas y luciérnagas que ocupaban la habitación observando el nuevo ser, Gïra revoloteó en el mismo sitio – ¡Vale! ¡Muchas gracias por su enorme ayuda! Cuando sepamos algo ya lo avisaremos ahora márchense y continúen con sus deseos que la noche se acaba –mientras empujaba a cada mágico ser, tras el último cerró la puerta y corrió las cortinas de la estancia para que ningún curioso cotilleara por las ventanas.
- ¿qué es querida? –le preguntó Kïny.
- Verás, ¿recuerdas que una vez te conté que en ocasiones ahí seres del mundo del suelo que si lo desean mucho pueden volar y descubrir nuestro mundo? –preguntó su esposa. A su vez la cara de Gïra se iluminó.
- Si. Pero se trataban de seres mágicos camuflados ¿no era así? –preguntó Kïny.
- Sí y algo me dice que este en realidad tenía un buen camuflaje.
- ¿Cómo? –pregunto muy extrañada Gïra.
- Si veras pequeña, resulta que, hace mucho tiempo esta pequeña isla flotante estaba encallada en el suelo –Gïra no podía salir de su asombro.-muchos seres de aquí, los mas antiguos conocimos el mundo del suelo.
- ¿y porqué se separó la isla? –interrogo Gïra que provocó la risa de Kïny.
- Resulta que los seres del suelo, algunos no soportaban la idea de que hubiesen seres mágicos como nosotros, muchos querían ser mágicos pero no tenían…no podían por su alma impura. Se enfadaron mucho incluso intentaron a la fuerza recibir poderes. Pero conseguimos escapar.
- ….Aha…-asintió la hadita esperando que continuara.
- Pero por desgracia algunos seres mágicos se quedaron en el suelo. No pudimos regresar por ellos. Pero si hicimos conjuros y seres que podían volar acudían por ellos. Lo malo es que algunos decidieron esconderse entre los del suelo para no ser torturados.-concluyó Kïny
- Pero eso ahora no importa ya. Tenemos que ayudar a este jovencito.-dijo Tinê trasteando entre sus aparatos de curas.

Y así lo hicieron Kïny y Tinê ayudaron al joven extranjero a recuperarse. Gïra actuaba como una enfermera. Después de curar las heridas lo dejaron en una de las camas de la casa del doctor. Gïra decidió irse a su árbol a descansar y regresar a la mañana siguiente para ver al extranjero.

Escrito por Persefone a las 12:58 AM | Comentarios (4)

Junio 16, 2004

CueNtO

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Ut un país mágico y plagado de seres tan increíbles como de estrellas el firmamento. Este país secreto se encontraba en una enorme burbuja sumergida entre nubes. En esta isla con alas el territorio estaba repartido. Las hadas de los árboles dominaban los bosques, las sirenas que habitaban en el mar discutían con los pececillos de los ríos si pasaban al mar dulce.

Una de las hadas del boque Gïra, era las más joven de todas y habitaba sola en el árbol de los Deseos perdidos. Pues nadie puede perder un deseo, y quien lo perdió lo colgó de ese árbol y en todo ese tiempo no acudió a recogerlo. Eso era Gïra un deseo perdido de algún ser del mundo del suelo.
Una de las noches, en las que las estrellas caían del cielo y los habitantes de Ut las observaban con gran entusiasmo para pedir deseos, Gïra dormía, sola, en su pequeñita flor. Y de pronto algo sucedió. Una estrella, que caía pequeña y perdida del cielo atravesó la burbuja de la pequeña isla y aterrizó en el lago de las Alegrías. Gïra se despertó con un gran sobresalto y al mirar a su pequeño país vio que todos los seres correteaban hacia el mismo lugar, duendes, hadas, sirenas, incluso las luciérnagas aleteaban apresuradas. Así que Gïra también acudió. Cuando llegaron a la orilla de las Alegrías. Algo brillaba en el fondo transparente. Las sirenas decidieron sacarlo a la superficie. Todos pensaban que la pobre estrella estaba perdida y que lo único que tendrían que hacer sería ayudarla a seguir su camino. Pero cuando Raew y Oiner, las dos sirenas la sacaron vieron que no se trataba de una estrella perdida, sino de un ser nuevo. Lo dejaron en la orilla, donde un par de duendes, temerosos, se acercaron para ver si todavía vivía.
Gïra, deseaba con todas sus fuerzas que se tratara de otro deseo perdido para hacerle compañía.

Escrito por Persefone a las 11:45 PM | Comentarios (9)

Mayo 27, 2004

La EsTrElLa De AkU

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Hoy Aku se levantaba para ir a dar de comer a las estrellas cuando el sol comenzaba a sentirse fatigado. Antes de su jornada rutinaria en la oscuridad decidió visitar a Kenoia, La Madre de los Duendes de Luz Feliz. Hablaron durante una hora cuanto apenas pero para él fue suficiente hasta que terminara su jornada como cada noche.

Aku salió de la enorme madriguera de Kenoia, sumergida entre las raíces del Gran Roble Antiguo, y se dirigió al claro de despegue. Una vez allí se vio iluminado por la Luna de Plata Líquida y un gran coro de estrellas. Aku sorprendido llamó a su nube, Zimo, la que acudió con una velocidad extrema. Se subió en ella con su saquito de luz y se elevo hasta su punto de partida habitual. Una vez allí contempló que todas las estrellas ya habían desayunado. Y justo detrás de él sin que se hubiera percatado apareció Inyme.

Inyme: Buenas noches Aku.
Aku: Ho-hola…-sin dejar de mirar las perlas que colgaban del firmamento de Sonaz.
Inyme: Hoy te has dado prisa ¿eh?
Aku: Yo-yo….yo no he sido…
Inyme: Ya lo se Aku… he sido yo…

Se hizo un enorme silencio entre ellos mientras miraban al cielo. Aku no conseguía comprender nada.

Inyme: Aku, hoy es tu cielo. Hoy he prendido las estrellas para ti. Disfruta, nunca lo has podido observar así, ¿verdad?

Aku: No… siempre las he alimentado yo y cuando acababa se apagaban de sueño.

Inyme: Pues hoy brillan para ti…

estreya.JPG

Escrito por Persefone a las 01:07 AM | Comentarios (8)

Mayo 25, 2004

CuEnTo PaRa "A"

bs 21:58 22/02/2007621:58 22/02/2007 16t

Nadando en nubes plateadas por la Luna Líquida me encontré un pequeño duendecillo de luz feliz.
Todos le conocíamos por que el prendía las estrellas cada noche para mi.
Pero esta vez le encontré, encontré quien con un saco de luz alimentaba las estrellas. Y estaba triste. Muy triste.
Floté hasta quedar a su lado y contemplar como entre lágrimas de oscura tristeza daba de desayuno a las estrellas para que brillaran con fuerza para mí. Se asustó al verme, ahí plantada enhiesta, expectante, imponente, observándole con extremada delicadeza. Paró de llorar y ni tan siquiera se secó las lágrimas, respiro hondo:

El: ¿Qué quieres? -Sacando de lo más hondo de su corazón una enorme sonrisa de alegría-

Ella: Saber por que derrama tanta oscura tristeza un duendecillo de luz feliz…-mientras se sumergía en los ojos del duendecillo. No supo contestar.- no quiero que aparentes ser feliz, ni que escondas tus sentimientos en enormes sonrisas para parecer fuerte, si realmente no lo eres…

El duendecillo agachó la cabeza porque sintió que ella se estaba adentrando en él. Ella decidió seguir ahí para él. Por si alguna vez decidía compartir su tristeza.
El duendecillo siguió con su tarea de cada noche, mientras que ella le seguía a cierta distancia.
Y a altas horas de la noche cuando la ciudad de las luciérnagas está completamente despierta, el duendecillo se dirigió a ella.

El: Me llamo Aku…-mirándola, permitiendo que se sumergiera de nuevo en sus ojos-…soy un duendecillo de Luz feliz…pero soy el que en esta generación enciende tus estrellas…

Ella: Encantada Aku. Mi nombre es…

Aku: Inyme…lo sé –dijo el duendecillo sin dejar acabar a Inyme, sorprendiéndola y sentándose sobre una nube de algodón- tu esplendor es único en Sonaz…-Inyme le siguió sentándose a su lado.

Inyme: Y dime Aku, ¿Porqué derramas esas lágrimas tan oscuras?…quizá mi esplendor pueda ayudarte

Aku: No, por muy único que sea no puede…Kenoia, la madre de los duendecillos de luz feliz más vieja está enferma, demasiado enferma. ¿Entiendes?

Inyme: Si…

El duendecillo Aku estalló en sollozos de lagrimones negros como el abismo de la desesperación, tiñendo de negro las manos en las que apoyaba su rostro.

Inyme: no llores Aku, no puedes evitarlo…-dijo con una voz suave y calida intentando consolar a Aku.- Aku…no llores…

Aku: no lloro por querer evitarlo, es lo que a todos nos sucederá algún día…-clavando los ojos negros de tristeza en los de Inyme- lloro porque no se si realmente sabe lo importante que es para nosotros…nunca se lo hemos dicho…

Inyme: Aku…pequeño…eso no hace falta decirlo…ella seguramente lo sabrá al mirar cada estrella en el firmamento que tu has alimentado, en cada sonrisa que le das al verla, en cada abrazo.

Aku: Pero quisiera decírselo, quisiera tener la fuerza para poder decirle la cantidad de estrellas que encendido gracias a ella, cuando no querían comer… los sabores que guardo de cuando hacia esos pequeños dulces para nosotros…

Inyme: Entiendo…entonces lo único que puedo hacer es estar aquí, para ti. Para darte este resplandor único en Sonaz y que puedas tener la fuerza en los labios para devolverle cada dulce que has comido…

Escrito por Persefone a las 11:23 PM | Comentarios (5)