Abril 20, 2008
El Abrazo Del Cielo
La pequeña deuda en la máquina del tiempo se transforma en una paloma que sobrevuela tu balcón y te hace ver que el cielo es tan azul como el aro que te abrazaba cuando eras pequeña.
Hoy te abrazo yo.
Y tú ya lo sabías (pero no importa) que el cielo era azul y que alguien, quizá parecido a mí, te robaría con abrazos los abrazos azules del patio, y te haría olvidar a veces su espina
a veces su infancia
a veces su calma
a veces su espera
a veces su llama
a veces su viento
...
Abril 18, 2008
Pompeya Disuelta
Tu busca de amor tus brazos romanos, tu sangre recorriendo la piel de yema los árboles de tus sueños la pregunta que se pierde en tus labios, el sabor a ciervo de tu llegada, miles de esqueletos descienden como esfinges el socorro la múltiple rama de mirto del espanto la turquesa con elementos vacíos garras de pan eminencias dormitorios sulfuro en la torre de una espina del corazón de la arcilla a los duerme mi amor ya nada es cierto excepto ya nada es cierto excepto
una brisa torpe despeina, los rayos de sol se escinden los clavos la temperatura señalada es hora de yugo amigable ladera sin perderse sin ateridas Goldmundas sus hijos de trapo marina excedida por los pequeños barcos que van y vienen, rayos de sol, rayos de sol y tenues, el volcán como un huevo al sol como el despertador ígneo de las islas. Vamos, espera, vamos, duerme, respira, un trozo de montaña se desplaza, se respira lapidación y la somnolencia de las vigas doradas de la muerte aparece como un cronómetro del adiós. Sé alegre mientras, no ocurrió sólo ésto en Pompeya, olvida las demás muertes, el suspiro, la madrugada, dios ya no eres tú.
Abril 16, 2008
M M
Cualquier sombra es un suspiro y en el piano suena como el día en que sospechamos el amor, día de luces, envíos de telegramas, hora materna y sulfurada. Todo empieza cuando acaba, todas las manzanas tejen un árbol, todos los enfermos sueñan con electricidad. Un caballo acaricia la llanura lunar de tu espalda, no pasan las horas que han pasado, eres como una matriz de vida, tantos años atrapada en la hierba y nueva como un escaparate, te enraízas, mano de silencio pleno, hendida selva de trigo rojo, mar de estío y espera. Un sol trenza el espacio de un ojo a tu boca, pacífica como la seda, destructora, te mueves muy poco en la noche, tumbada sobre la dureza de tu cansancio, estrellada y negra, azul y pura.
Abril 13, 2008
La Tiniebla Delimita Su Luz
Magma, sal de la carne y hazte pez. Hazte esfera. Mi silueta te marca. Eres una esfinge que se oculta, inesperada, en las partículas de mi esperanza. Elemento frío de la verdad, húmeda espera. La vela se consume como un beso que se alimenta de noche, de noche en las plazas como alicates los faroles te atrapan en su día, en su fin, en sus erupciones.
Un Día, Una Flor
La flor de las estrellas con su párpado caído y la métrica cansada de los perfumes salió un día, un único día, a pasear. Tenía vientre aquel día y vinieron muchos a esconderla, pero sólo fue un día, el día en que calló.
Abril 12, 2008
P.I.
Padre infierno y su ciénaga de almas, sus estrellas opacas y la miel de los alces rotos. Maullan sus botas y sus vidas no han sido y todo es vacío al que entran los que nunca le conocerán. Padre infierno sin sangre se pronuncia, y sin embargo es la sangre de los espejos, la esfera de las brujas, el ansia de estar vivo.
M.I.
La bestia en la pared el humo encendido, doce veces canté, la madre del infierno planta las bestias en la pared que ahora relucen como una miel que cae como el infierno como llamas de cristal como dados. La madre del infierno con su impecable toga y su carro de sienes, dormirá a gusto todas las noches.
Marzo 24, 2008
Correspondencia
Las doce cuerdas la ligera sensación de herir, una nutria sin cabeza da un helado interés a la fijación de la vida espera duermen los acantilados como máscaras, las adelfas y su ring ring sobre la espesa orilla, ángeles componen alícuotos desesperos mana del fuego un hélitro de sudor, la lágrima espera, y solo queda la ventana desproporcionada ese cuerpo ya macerado por la luz del ocaso, esa inocente mitra sobre la cabeza de Halicarnaso. Trece tumbas, trece tumbas y un tesoro de mármol, la nieve se eriza sobre los pantanos llenos de amapolas. Un invierno seguirá exigiendo la tierra, paso de lunático, error afilado, zapato de duende, tres hogares tres fechas, un muerto bajo muchas nieves al que muchos eternizaron.
Marzo 23, 2008
La Gran Empresa
Suda, suda como un ejercicio tibio, la estrella en la matriz, ecuánimes lotos que reviven como ojos de amor, la piel en qué lenguas. Siempre la tragedia busca un final, pero tan pronto las nubes, tan alejado el halcón a ésta hora, todo se repliega como un oasis hacia el corazón finito, turbado.
