Acabo de volver de pasar el fin de semana con A. Suena bastante cursi pero cada día le quiero un poquito más, pero no es querer al modo tradicional, sino querer QUERER. Porque querer quieres a aquellos con los que vives (el roce hace el cariño), a tus familiares, a tus amigos, a los vecinos e incluso a aquél que te encuentras cada mañana en el bus. Pero querer QUERER sólo quieres a una persona, y en mi caso es A. Nos conocimos del modo más absurdo y ha resultado ser alguien con quien puedo compartir desde un dolor de cabeza hasta una fantasía erótica pasando por un trauma infantil. Creo que no hay nada de lo que no haya hablado con él, o al menos estoy segura que no hay nada de lo que no podría hablarle. Es cierto que mi carácter a veces me impide cambiar el punto de vista y eso nos ha causado alguna bronca, pero por lo general no hay ningún problema. También sé que hay cosas de las que no le gusta hablar pero no porque tenga algún problema con el tema en cuestión, sino porque yo pueda estar implicada de alguna manera en eso. Le asusta sobremanera la manía obsesiva que tengo con determinadas cosas como ahora él, el polen o el VOGUE, y sobretodo la posibilidad de que esas fijaciones crezcan y puedan causarme algún perjuicio. Aunque a veces no le hago ni caso, cuando le oigo decirme eso de que tengo que ir con más cuidado, me siento muy segura y protegida, como el día que en su casa me puse a cuarenta de fiebre y estuvo toda la noche vigilándome, con la mano en mi vientre para no darme excesiva calor, o como cuando me abraza si tengo pesadillas. Definitivamente estoy enamorada, bastante muchísimo que diría yo.
Posted by andrea at Marzo 30, 2003 09:13 PM