Abril 12, 2003

nunca mais

Hoy es sábado y aún no me he repuesto del percance del que fui víctima el pasado jueves.
Los jueves mi madre va a la peluquería y para ahorrarme dinero en un corte de pelo me fui con ella. La verdad es que esa peluquería nuca ha sido de mi agrado, es la típica peluquería de pueblo en la que toda la clientela son viejas permanentadas y se pasan el tiempo chismorreando sobre la gente del pueblo. La concha es el nombre cariñoso de ese antro de la estética.

Total, que yo con mí corte súper-fashion en mente me sitúo en la silla de las torturas y le digo a la peluquera (madochi, hija de concha para más señas) : quiero que me escales el pelo, pero no sólo por los lados, sino todo el pelo a lo loco, PERO el largo de detrás quiero que me lo mantengas, cortas las puntas para sanear y listos.

Yo creí que con semejante instrucción una peluquera que presume de diplomas acreditativos de sus artes en la pared sería capaz de satisfacer mis aspiraciones. PUES NO. Tonta yo por no ponerme a gritar en cuanto sentí el primer tijeretazo, pero pensé que sabría lo que se hacía. Pobre de mí cuando miro mi hermosa melena y veo QUE HA DESAPARECIDO, que ese pelo al que había mimado con esmero aplicándole multitud de productos específicos había sido cortado vilmente.

Cabe anotar que llegué a casa llorando, y aunque la reacción parece exagerada no lo es en absoluto, puesto que pretendía dejarme el pelo por lo menos tan largo como shakira. Y lo estaba casi consiguiendo (me faltaba medio palmo). Calculo que recomponer los destrozos me llevará al menos tres años.

La única explicación que encuentro a semejante tropelía es que madochi, movida por su monotemático trabajo (permanentar y teñir) cuando vio en sus manos una melena tupida, joven y rebelde como la mía descargó toda su furia contenida en mí. Aunque esta explicación no satisface mis ansias de justicia. De hecho no pienso volver a dejar que esa loca peligrosa me roce ni un sólo pelo. Es más, pediré un crédito abalado con mi vida si hace falta pero no dejaré que peluqueras de pueblo me toquen el pelo.

Creo que mi madre tuvo algo que ver en este desagradable pasaje, no sería la primera vez que me embauca para, una vez sentada en el potro de sacrificios, compincharse con la peluquera de turno para desgraciarme estéticamente.
Aún recuerdo con terror la primera vez que me cortaron el pelo, fue muy frustrante porque en esos sitios mi cerebro se bloquea. Ver un objeto punzante tras de mí me incapacita para rebelarme, es más, en ese ecosistema soy especialmente dócil, por eso mi única reacción es el llanto.

Bueno a lo que iba, que aún no lo he asumido, odio este corte de pelo, odio mi aspecto envejecido, odio no poder presumir de una enorme coleta ni notar el suave tacto de mi pelo en la cama y sobretodo odio pensar que este estado durará por lo menos un par de meses durante los cuales sufriré mi mal en silencio.

Posted by andrea at Abril 12, 2003 08:52 PM
Comments

Yo me he dejado el pelo largo ya tres veces. en estos, digamos... 9 años? habre ido a la peluqueria unas 4 veces. Y dos de ellas en este ultimo. Otra cuando el primer amago de rastas y la primera en una peluqueria del estilo de la que hablas.

Solo decir dos cosas. Nunca mas volvere a una peluqueria a cortarme el pelo, y dos, bajo mi modesta opinion, o te lo dejas muy largo, o cortito y q se vea el cuello...

TALue

Posted by: Dario on Abril 16, 2003 10:42 PM
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