Estoy en una época de lo más destroyer.
He vuelto a mi (secreta) afición por el polen a altas horas de la noche. Discrepo sin ningún prejuicio de todo y todos sin sentirme culpable. Me estoy desligando paulatinamente de mis estudios. En definitiva, no estoy lo a gusto que debiera. Una posible explicación es la falta de amor físico consecuencia de salir con alguien que vive en otra ciudad, pero yo creo que se debe a la incompetencia que me rodea.
Ayer sin ir más lejos, fui a fnac y corte inglés para hacerme con lo nuevo de piratas (relax). Se suponía que ayer salía a la venta, y no es que yo sea muy fan, pero me apetecía tenerlo el primer día. Total, que los muy mamones no lo tenían. Puede que no sea culpa de ellos, pero como eso nunca lo sabré, me cago en ellos.
Con la consiguiente crisis que ese contratiempo me produjo, inicié mi ruta underwear, la que hago cuando busco algo interesante que de color a mis cajones más íntimos. Total, que nada me gustó, y no es que yo tenga un gusto especialísimo, sino que el estampado militar no me pone nada.
En una de esas que entro a cortefiel, a la que sólo entro para ver el women’s secret, y en la pared vi unos posters publicitarios, y me enamoré de una camiseta.
Como soy tímida intenté buscarla, pero como no la encontré le pregunté a la típica dependienta. La pava ya me miró mal porque le corté el critiqueo con otra dependienta, y me dijo que esa camiseta estaba:
–allí en el pasillo! Y yo, pues vale, en el pasillo ¿qué puto pasillo? ESTO ES UN ESPACIO ABIERTO, NO HAY PASILLOS!!!!!
Al final la encontré en un burro de la entrada, y únicamente quedaba una, así que la cogí, no me importaba el precio ni la talla, sólo quería irme. Fui a la caja y ya la típica cuarentona con mechas rubias se me coló alegando que había ido a cambiar algo (patrañas) yo, que estaba de lo más relajada no dije nada, me cobraron y me fui.
Pero esto hubiera sido relativamente fácil, así que me pitó la alarma. Qué mal lo pasé, me sentí como bin laden en el pentágono, sólo me faltó echarme a llorar. Resulta que no tienen suficiente con la alarma tradicional y ponen otras medio ocultas en forma de pegatinas o hilos, y que los muy capullos se olvidan de desconectar. No pienso volver.
Al llegar a casa me la probé, y aunque no me queda como a la modelo (era de esperar) me sigue gustando, se la llevaré a mi abuela para que quite lo que sobra.
Pero a lo que iba, hoy he pasado el día sin agua por culpa de la incompetencia de los de aguas de barcelona. Por lo visto de repente no tienen las facturas domiciliadas y claro, nos han cortado el agua. Me he sentido como una refugiada. No he podido lavarme los dientes después de comer, suerte que no tenía que salir de casa. Ahora ya la han dado, pero eso no les exime. Mis tímidos conocimientos legales me han inducido a aconsejarle a mi madre que demande a esos imbéciles y que les pida daños y perjuicios.
Ya está, por lo demás la vida sigue igual.