Ayer antes de irme de rebajas con G me enamoré de mi sombra. Ahora sé que Mirna no sólo sale cuando estoy sola, triste y melancólica sino que va conmigo en silencio dejándose ver cuando el sol la molesta. Eso es típico de mí así que no debería extrañarme que a ella el sol tampoco le guste.
Pues eso, que me enamoré de mi sombra; tan esbelta ella, con semejante paso firme parecía bien segura de dónde ir, esa seguridad que pocas poseen.
Las rebajas bien por cierto.
Esta mañana en cambio he vuelto a soñar que me enrollaba con robbie williams. No es que sea mi tipo de hombre (que podría) ni que sea mi ídolo musical (que tampoco) pero no sé por qué extraña razón en mis sueños me lo acabo montando con él. Y claro, ahora me siento bien porque el pavo está cañón (en mi sueños aún más) y mal porque A me da penita ¿debería soñarle a él?
Ahora estoy rara con A porque leí un post de un chico de Madrid que salía con una andaluza (creo) y que después de irse a vivir juntos sólo duraron juntos ocho* años. Aunque según como se mire ocho* años son muchísimos, de hecho se mire como se mire son muchos, los hay que viven en la misma ciudad y que al compartir piso no duran ni un mes, que sospecho que sería el caso en el que yo me encontraría.
Y esto a su vez me recuerda una conversación que mantuve con G y D en la que yo exponía con suma crudeza y realismo mi modo de ver las relaciones a distancia, pero es que con lo propensa al lloriqueo que soy no puedo permitirme cegarme por nadie, no debo.
En fin, que ya hacen ocho* meses y supongo que es otra de mis crisis destructivas anti-pareja, haré como si nada.