No sé por qué pero llegado el momento de consultar las últimas notas del curso la mierda de web de la facultad no funciona. Es imposible acceder al campus global, y de hacerlo tendrás suerte si los enlaces te dejan ver algo, eso si no encuentras por el camino algún aviso de última hora sobre cambios de programas, de sistemas, de webs alternativas y demás bobadas que al final sólo sirven para que se te pase el plazo de la revisión de exámenes y así el profesorcillo de turno tenga más días de vacaciones y menos remordimientos.
Lo más triste es que aunque el sistema (el actual) permite quejarse, aunque lo hagas no tienen ni la amabilidad de contestar aunque sea para decir que no piensan hacerte ni caso. Que es un horror vaya. Aunque para las castañas que se avecinan tampoco hace falta tanta expectación.
Al final ni los exámenes me fueron bien, ni la fiesta post exámenes fue apoteósica, ni el curro de verano existe (de momento), ni nada. Empiezo a estar un poquito preocupada por lo que me pueda pasar, pero no en plan depresivo ni nada, sólo que de vez en cuando me rayo un pelín, como mi móvil cuando le das al colgar y se queda mirándote con una sonrisa por pantalla como diciendo: no! y hasta que no le das tres veces no reacciona y asume su posición de objeto.
Últimamente los pequeños electrodomésticos de casa se están revolucionando, es como en esas películas de dibujos que hasta las escobas tienen vida. El móvil pasa de mis toques, el contestador se conecta a su antojo, el mando del aire cambia de normas un par de veces al día y el vídeo a veces graba sonido, a veces imagen y a veces nada, por no mentar los problemas que hemos tenido con el televisor y el ordenador. Es una suerte que en un ataque de rabia pueda desconectarlos salvajemente y demostrarles quien es la que manda.
Por si toda esta tensión fuera poca me han cambiado la programación del plus poniéndome sexo en nueva york los jueves, la revista que me han mandado es una basura y mañana tendré que esperar a que A me venga a recoger al aeropuerto de barajas a la terminal no sé cuál que no sé dónde está y que encima él no piensa aparcar porque blah blah blah. Espero estar de buen humor porque sino me sentaré por ahí, jugaré a la serpiente y cuando me canse cogeré un vuelo de vuelta, iré a ver a G y a recoger ESO que me guarda. Creo que un poco tensa sí que estoy.