El pasado jueves, cuando escribía sobre mis miedos no era consciente de que estaba tentando a la suerte. Hay cosas que sabes que van a pasar si las llamas, como cuando no cuentas un deseo por miedo a que no se cumpla o cuando haces eso de “piensa mal y acertarás” pues bien, ese mismo jueves trabajaba hasta las ocho de la tarde, luego fui a casa a cenar y a ver sexo en nueva york, que por cierto no estuvo mal. G acababa de volver de su ruta estefaniana y tenía muchas cosas que contar así que quedamos que la iría a buscar al cine y estaríamos por ahí charlando y demás. Hacia la una y media salió G y como todo estaba cerrado nos quedamos en un banco de la calle hasta aproximadamente las tres de la mañana. En ese punto decidimos irnos y lo hicimos con los autobuses nocturnos. Nit bus 6, el de siempre. Entramos y yo me siento aproximadamente a mitad de autobús al lado de la ventana izquierda, pero como G se baja en la siguiente parada instintivamente y movida por no se qué intuición me cambio de sitio y me siento en la última fila en la ventana opuesta.
El autobús sigue su camino y a unos 25 minutos de allí ya estamos en plaza cataluña, falta la mitad del recorrido. Pero al cruzar paseo de gracia con gran vía escucho y noto un estruendo tremendo en el lado opuesto al mío y veo como todo el ventanal de la izquierda revienta. Fue en un máximo de dos segundos pero en mi cabeza va a cámara lenta. De repente se escuchan unos gritos espectaculares y muy fuertes. Lo primero que pienso es que algún borracho nos ha tirado una piedra con lo cual miro alrededor para ver si tirarán más, pero no. Los gritos siguen y se le contagian a más gente y alguien grita que abran las puertas del bus. Salimos todos, unos gritando y otros no, yo en situaciones así soy incapaz de pronunciar una palabra. En cuanto salgo veo el panorama: una moto que se nos había chocado tirada en medio de gran vía y un par de coches parados atendiéndola, desconozco lo que le pasó a ese motorista, no alcancé ver si aún estaba vivo, pero si lo estaba desde luego fue un milagro porque el golpe fue espectacular. Una mujer, la de los gritos está sangrando, tiene toda la cara roja, le gotea la sangre y clama auxilio desesperadamente, dice algo así como: que alguien me ayude! Y me muero! Unas cuantas personas con sus móviles llaman a ambulancias, policías y demás departamentos a los que se recurre en estos casos. Algunos chicos más están heridos, tienen cortes en cara y brazos, pero la más grave es la mujer de los gritos que al final se tira en el suelo.
Yo estoy desconcertada, no sé qué hacer. Me estoy mareando con la sangre. Está claro que si ya han avisado a la ambulancia yo no tengo nada más que hacer allí. Me pica todo, como si también me hubieran caído cristales rotos encima, pero creo no estar herida. En ese momento me pasa una imagen en la cabeza, G bajándose del autobús y mi cambio de sitio. Me percato de que la chica herida estaba sentada donde yo antes, estremezco.
Lo único que se me ocurre es alejarme de allí y comienzo a andar sin pensar en nada y pensando en todo QUIERO IRME A CASA Y OLVIDAR ESTO. Ando y ando hasta una parada de bus y me siento, estoy pálida. En esa parada hay tres mujeres y una les cuenta que iba en ese autobús. Lo recuerdo, estaba sentada en la última fila pero en el lado opuesto al mío. Me mira y dice: tú también ibas verdad?, no alcanzo hablar y asiento con la cabeza. Juntas cogemos un taxi hasta la plaza joanic. Allí doy las gracias y me despido. Me siento en la parada del bus, estoy dándole muchas vueltas (demasiadas) al cambio de sitio ¿por qué lo hice? ¿qué me hubiera pasado? Me levanto y echo a andar hasta casa, en 25 minutos estoy. Me ducho (ya son las cuatro menos diez de la mañana) y me siento en el sofá con el televisor encendido sin ver nada y me como un helado. Llega mi hermano, se lo cuento y alucina, me dice que son cosas que pasan, que no me preocupe y no le de muchas vueltas, que estoy bien. Lo mismo me dice A. Me acuesto e intento dormir.
No sé, supongo que son cosas que pasan y que puedes tener buena o mala suerte. Es increíble pero para mí fue mucho más importante la repercusión en el autobús que el motorista en sí, supongo que porque le culpé de todo, aunque no sé quién tuvo la culpa.
En fin, hoy tengo que volver en autobús nocturno, espero que no se repita.
Hola.
Leo tu blog desde hace ya algunos MESES (como pasa el tiempo) pero nunca se me ocurrio nada q comentar.
Respecto a lo que te paso ayer puedes mirarlo de dos formas:
-O no era tu destino estar ese sitio.
-O la que simplemente la diosa fortuna ha decidido sonreirte.
Te recomiendo que no te lo pienses mas.
Sigue escribiendo y yo te seguire leyendo.
Posted by: R on Julio 20, 2003 07:07 PMEs muy fuerte Andy, me alegro de que estés bien, vaya susto. No se si fue el destino pero se le parece mucho, bueno el caso es que estás bien, menos mal. Muchos besos!
Posted by: Dits on Julio 22, 2003 09:43 AM