Se acaba de ir. Y con él mis ganas de comer, salir y reír. Hoy había otra fiesta pero ahora mismo no tengo muchas ganas de griterío y supongo que después del trabajo tendré menos, así que saldré a las once, vendré a casa, comeré algo ligerito, veré una película y me acostaré. Dedicaré mi fin de semana libre a estudiar e iré a que me abrace mi familia. En eso van a consistir los próximos tres días. Seré una auténtica niña buena.
Ahora mismo me siento un poco desamparada; A ha vuelto a Madrid, yo estoy aquí sola, mis padres en casa de mis abuelos y es probable que en septiembre mi padre acepte un cargo en Madrid y que mi madre y mi hermanito se muden allí. En principio debería estar contenta porque me encanta estar sola en casa y poder hacer lo que quiera todo el tiempo sin dar explicaciones, porque un cambio así supone una mejora en nuestra economía y porque es una satisfacción que cuenten con tu padre para un proyecto de semejante envergadura. Pero ahora mismo, ahora que estoy sentada frente a un monitor con lágrimas en los ojos y dolor de barriga me siento huérfana.
En fin, espero que G llegara bien a casa anoche y que hoy se pase a verme y darme un abrazo.
no te preocupes andrea, seguro que encuentras una excusa para comer, lo haceis siempre