Hasta las cosas aparentemente más sencillas pueden ser en realidad verdaderamente complicadas. Yo ahora mismo trabajo en un cine; y más allá de la dificultad que entrañan poner palomitas y limpiar salas pensé que no habría más . Pero sí las hay, y muchas. El cine, en apariencia tranquilo, es una jungla de odios y venganzas, hay que ir con mucho cuidado con lo que se dice o hace y delante de quien se dice o hace porque nada es lo que parece.
Para empezar me siento como si estuviera en gran hermano controlada con tantas cámaras, por no mentar a los dichosos walkis, que hacen casi imposible que en un día no te llamen, aunque sólo sea por saber dónde estás, con lo cual a veces también puede resultar muy difícil escaquearse. Además de estos obstáculos a mi intimidad en el cine, como en cualquier trabajo, surgen relaciones, el roce hace el cariño y el calor de la palomitera ni te cuento; con lo cual hay que estar al tanto de las novedades sentimentales por si acaso, no vaya a ser que pongamos verde a fulanita delante de su próximo ligue, no estaría bonito. Y otro eslabón a tener en cuenta son los supervisores, es muy muy importante caerles bien., o al menos no caerles mal porque sino estás condenada a limpiar la palomitera y recoger las basuras a diario. Y si juntamos los rollos con los supervisores se hacen arenas movedizas porque los súpers son ininsultables a pena de falta leve, así que más vale hacerse la loca y pasar un poco de los malos rollos.
Y aquí, en medio de todo este entramado nos han castigado sin entradas gratis hasta el veinticinco de agosto, porque alguien se fue de la lengua haciéndose pasar por colega de todos en una fiesta. Si es que... no se puede confiar en nadie cuando formas parte de una estructura orgánica jerarquizada.
Ayer me escandalizó la falsedad y la miseria de la gente, y como por un trabajo tan mal pagado y compensado como el nuestro son capaces de pisotearse los unos a los otros. Por eso yo que además de castigada sin entradas estaré castigada sin G por una temporada, pienso mojarme lo menos posible por la gente del cine. Ayer comencé con mi política proindividualista negándome a cambiarle mi turno de hoy a una compañera de esas con novio jefe, primero porque hoy es festivo y se paga mejor y segundo porque no me da la gana de dejarle mi súper turno a una pava que se escaquea más que habla, que ya es decir, además de ayer cambiar mi toalla de sitio para poner su blusa-azul-barato-imitación-oriental, ¿QUÉ HACES TOCANDO MI TOALLA?
En fin, habrá que ir con pies de plomo.
pd: ayer me compré el cd de belén arjona por fin, está muy bien!