Si algo puede ir peor, irá peor. Esa es una máxima conocida mundialmente y además, es cierta. Ayer después de exteriorizar como hago siempre cualquier estupidez que me ronda la cabeza A lo leyó, era la primera vez que llegaba hasta aquí y supongo que después del impacto será la última. Fue una tarde de esas que me satura el estómago.
Hemos podido resolverlo y hoy celebramos nuestros primeros once meses juntos. Ya estoy pensando qué regalarle de aquí a un mes por soportarme, comprenderme y hacerme feliz.