Enero 04, 2005

A de adios

Nuevo año, nueva vida? Parece que no!
Guiándome por el último consejo del año acabé haciendo lo que llevaba meses negándome a hacer, cargarme la poca dignidad que me quedaba. Pero empezaré por el comienzo.

Sergio, uno de esos sorprendentes amigos con los que no esperas contar y a los que no te tomas en serio me vino a decir que me estaba engañando, que fuera sincera conmigo misma y que hiciera lo que sentía. Obviamente yo lo interpreté a mi manera y después de una noche de fin de año de copas rodeada de parejas felices terminé por dejarme llevar y serme sincera, tan sincera que le mandé un sms a A desnudando mi alma. Me costó lágrimas escribirlo, mandarlo y aún más esperar respuesta. Respuesta que nunca llegaría y que acabó desatando mis nervios de manera que procedí como cualquier loca despechada; a modo de llamadas ocultas de madrugada. Sólo quería oírle.
Él no es de los que contestan llamadas ocultas, pero sabiendo que yo soy de las que las hacen podría haber tenido la delicadeza de descolgar. Pues no lo hizo, lo que acabó desesperándome ¿cómo no podía siquiera contestar un mensaje como aquél?. Total, que decidí llamarle dando la cara.
Estaba dormido (razonable teniendo en cuenta la hora). La conversación, de unos dos minutos fue más bien concisa. Yo quería saber qué había sido de esa “amistad ” que me había prometido, y no solo de esa amistad, sino de la felicitación de año nuevo que no recibí. Él, como siempre, tenía una buena excusa, pero yo no estaba dispuesta a aceptarla porque estoy más bien harta de ser la mala de todo. Así que sin saber bien qué decir y en vistas del poco caso que me hacía, pensé que iba a ser mejor no mencionar mi sms y pasar al ataque deseándole que siguiera disfrutando de su soledad.
Esta vez tenía que contestar, y lo hizo vía sms. Un mensaje tan ruin como él en el que me tachaba de inoportuna y en el que dejaba claro que me entendía. Qué diplomático siempre él. Él, él, él y su mundo. El siempre correcto y comprensivo. No pude soportarlo y le contesté con un mensaje incendiario en el que le refrescaba lo inoportuno que había sido él meses atrás y ya de paso, lo egocéntrico y egoísta que seguía siendo.
Podría decirse que ahora sí que todo ha terminado. Ahora sí que me he comportado como una auténtica bruja, pero seguro que él me entiende, aunque no me importa, ya no. Creo que todo lo que tenía que decir ya está dicho.
He vuelto a hablar con sergio para dejar constancia de que no quiero más consejos como el de fin de año, y no es que quiera hacerle responsable de mi actuación porque sé que tarde o temprano lo hubiera hecho yo solita, aunque puede que no de la misma forma, no me llevo muy bien con la ignorancia. Puede que yo también sea un poco egoísta. Y por eso quiero la foto que tiene, quiero que me devuelva la foto, así que si alguna vez vuelve a llamar le recordaré que prometió mandármela. Promesas y más promesas, todo mentira.

Además de eso, todo va bien.
Por fin vi a mi primo en concierto y no es por que fuera mi primo, pero la verdad es que me sorprendió su profesionalidad y su talento, sí señor. Me ha dicho mi madre que va a traerme la cesta de piruletas que le han regalado a mi padre y ya he encontrado el primer regalo de cumpleaños. Qué sutil!

Posted by andrea at Enero 4, 2005 06:01 PM
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