Enero 27, 2005

entre vivir y soñar

Esta mañana ha sido como esas que salen en los anuncios de evax, de hecho en algunos instantes me he sentido realmente feliz, y eso no me pasa mucho.
Aunque llevo varios días con insomnio, porque la conciencia no perdona, he madrugado y a las nueve y veinte ya estaba duchada y desayunada, a las nueve y media salía por la puerta con mi hermano mientras comentábamos nuestros planes.

He bajado la calle de la casa de mi abuela, que aunque tenga nombre para mí siempre será la calle de su casa, y mientras me daba el aire helado en toda la cara y escuchaba a los piratas me iba poniendo los guantes que me regalaron mis niñas. He tenido que correr para pillar el bus, como en los anuncios de compresas y nada, me he sentado en al fondo a la izquierda. Nunca había cogido el 15, así que he tenido que estar al loro para no irme demasiado de mi destino.
He parado en el mercado de las corts, y he hecho el recorrido que he podido recordar disfrutando de uno de esos cigarrillos que piensas que van a calentarte pero que acaban helándote más las manos si cabe. Total, que he dado una vuelta enorme para llegar al cine, pero he llegado a tiempo.
Ya empiezo a reconocer la cara de algunos de los críticos de cine que acuden normalmente a los pases de prensa, y entre ellos destacaba una de las chicas que conformaba el elenco artístico de la serie “compañeros”, claro que ya no tenía la misma cara de niña buena. Y nada, a disfrutar de entre vivir y soñar que por cierto, me ha encantado. Carmen maura está espléndida y lo hace tan bien que sospecho que los guiones se los escriben pensando en papeles que ya ha interpretado, de manera que es como si vieras una saga de películas tituladas “las aventuras de carmen maura”. Pero adulaciones a parte, la película es preciosa, un poco obvio el final, pero se perdona.

A lo que iba, mis momentos de felicidad los he vivido al salir del cine; para empezar porque no hay mejor hora para ir al cine que de buena mañana, sin pensamientos demasiado negativos que puedan influirme. Aunque he perdido el bus de vuelta e iba con el reloj mirándome desafiante porque debería estar en la facultad, cuando he logrado subir, esta vez creo que al 43, me he sentido dichosa de poder hacer lo que me gusta y lo que quiero, ver películas y pasear por la ciudad. He empezado a especular con la idea de dedicarme a ello en serio, y no en plan clandestino.
Y nada, cuando después de tres cuartos de hora he llegado a clase tenía los dedos tan helados que he sido incapaz de escribir, así que me he concentrado en la profesora, y me ha parecido que debía de tener una vida tan aburrida al lado de su marido, otro profesor (muy chulito por cierto) que he sentido casi lástima, y ahí ha terminado mi euforia.

Y nada, como solo tengo ganas de hablar de la película diré que me ha gustado muchísimo y me ha arrancado alguna sonrisa (ninguna carcajada como al crítico anciano que se ha sentado una fila detrás de la mía) que me hacía falta. Y aunque sale marta etura que no es de mis favoritas (me recuerda a una mala pécora que conocí hace un par de años y dicen que se ha liado con luis tosar) reconozco que en esta cinta trabaja bien, como alex brendemühl que me sonaba pero no sabía de dónde (de inconscientes me ha recordado el press book). Y eso, que habrá que mirar en la nevera.

Posted by andrea at Enero 27, 2005 12:54 AM
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