Enero 30, 2005

sex-ex-uales

Ayer me puse más nerviosa de lo que he estado nunca, más que el primer día de selectividad. Antes de ir a mi cita me tomé creo que cinco valerianas y aún así sentía el estómago como si me hubieran echado polvos pica pica, y eso que salvo las calmantes estaba vacío porque se había ido vaciando por su cuenta desde que concerté mi cita (y aquí no hace falta precisar).
Todo fue aceptablemente bien, no como yo esperaba, la verdad, porque mi fantasía rebasa siempre lo real y lo posible, pero no estuvo mal.
Le doy dos semanas para la revancha, no creo que mi aparato digestivo aguante este ritmo más tiempo, ni él ni mi lívido, que anda disparada y se me escapa entre los dedos.
Me siento por primera vez desde hace muchísimo tiempo comprendida y libre para decir lo que pienso y pensar lo que digo sin que un enano sabiondo se propase en sus juicios de valor y ose contradecirme, o lo que es peor, acusarme sin fundamento, porque cuando eres un enano sabiondo no tienes fundamentos ni tienes otra cosa que no sea tu enanismo.
Y nada, que amanezco sola, ardiente, enredada entre las sábanas deseando encontrar entre ellas a mi número uno, un número uno que se desmarca de todo lo que se ha cruzado entre mis piernas por lo original, genuino y atractivo. Entre alienada y poseída, puede que haya recuperado mi tan ansiado y desaparecido sentido de la ilusión.

Posted by andrea at Enero 30, 2005 05:14 PM
Comments
Post a comment

















name="preview" value=" PREVIEW " />