Marzo 16, 2005

castigador sostres

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Si pudiera pedir un deseo pediría sin dudarlo el exterminio de salvador sostres.

Ese hombrecillo sin escrúpulos que igual habla de política que de experimentación científica. Ese bichejo que por una razón inexplicable tiene un ego tan anormalmente desarrollado que le impide percatarse de su incompetencia. Ese tipejo que estoy segura huele a sudor disimulado con colonia cara. Ese al que le gotean por igual sudor y maquillaje. Ese que cambió un programa humilde pero digno por uno mediocre con gran presupuesto. Ese al que no le importa reconocer que va de putas o que no se levanta antes de las dos de la tarde. Ese ser animal masculino que es tan físicamente desagradable. Ese al que el dolor de los animales no perturba.

Es gracioso porque cuando lo veía en city tv me parecía el típico pobre-hombre-feo-calvo-separado-de-cuarenta-y-tantos que tiene que esforzarse por echar un polvo una vez al mes a base de cítricas punzantes. Ahora sin embargo me parece el típico tío-baboso-asqueroso-denigrante que te lo cruzas por la calle y te dan arcadas, eso si no habla, porque si se le ocurre abrir esa bocaza repleta de porcelanas locas seguro que vomitas.

Ya me pareció lamentable el espectáculo en el que convirtieron él y su jefe (el vanidoso) su nuevo trabajo (si a eso se le puede llamar trabajo claro), pero lo que es insoportable son los mísiles que lanza noche sí noche también contra los pobres y desprotegidos espectadores. La ley de protección al espectador debería extenderse a toda la franja horaria y no sólo a los menores, que al fin y al cabo no se enteran!

Porque yo ya no solo como mujer me siento ofendida por ese espectro, sino que como ser humano me pareció lo más rastrero hacer público el desprecio que ese bicho siente por los animales. Porque puedo coincidir en que los humanos tenemos que alimentarnos de los animales y los vegetales (cadena alimenticia), puedo entender también que en regiones donde el frío es prácticamente insoportable es necesario abrigarse con pieles de animales, puedo incluso entender que los humanos queramos tener animales sometidos a nuestros designios en nuestras casas, pero en lo que ya no coincido es que por el mero hecho de ser humanos disfrutemos de su sufrimiento. Porque para el señor sostres que algunas especies estén en peligro de extinción no supone un problema, como tampoco lo supone que para que se descubra el crece-pelos milagroso que arregle sus problemas de alopecia se experimente con centenares de animales. Supongo que el señor sostres debe ser aficionado a la tauromaquia, a la lucha de gallos, a las carreras de galgos, a la caza del zorro, del jabalí y de lo que haga falta, incluso no debe de faltar a la cita anual en no sé qué pueblo recóndito de nuestra españa patria en el que arrojan una cabra desde un campanario.

Toda esa cosa debería terminar. Alguien debería tacharlo de la escena pública aunque solo sea por evitarme dolores de cabeza y parones digestivos.

Posted by andrea at Marzo 16, 2005 06:35 PM
Comments

Andrea, que ignorante eres.

El señor Sostres ha escrito un magnífico libro titulado "El libro de los imbéciles". No me cabe duda de que pensó en gente como tú para inspirarse.

Verás, no tengo muchas ganas de escribir, así que trataré de ser breve. Voy a resumirte el asunto de por qué tu artículo es una memez:

Los animales no tienen conciencia de su propia existencia, no saben que tarde o temprano van a morir como lo sabemos nosotros, no tienen inteligencia ni raciocinio. No tienen alma.

Por tanto no sufren ni paceden. Simplemente tienen instintos. Todo su comportamiento es instintivo y no racional. Por ello es absurdo pensar en algo así como "el sufrimiento de los animales". Esa afirmación es simplemente una tontería porque atribuye a los animales capacidades que no tienen.

Esto no es una opinión mía, sino un hecho objetivo analizado por filósofos y científicos del comportamiento.

Así que los animales están exclusivamente al servicio del hombre, como lo están las cosas, como lo está el Universo entero.

Esto del "animalismo" es la última frontera de la memez progre, que tiene su máxima expresión en "los derechos de los animales" ¡como si los animales sujetos de derecho! ¡que bobada Dios mío!

Posted by: Marciano on Mayo 4, 2005 03:10 AM
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