No iba a postear, lo juro, pero no consigo sacarme de la cabeza el espectáculo lamentable que nos ofreció anoche un espontáneo a la salida de un bar de pueblo nuevo.
Estábamos G y yo en la calle contándonos nuestras cosas cuando de repente nos percatamos de que el hombrecillo que parecía estar orinando en un coche aparcado, que ya es desagradable, está en realidad masturbándose en plena calle. En vistas de que comenzamos a reírnos de la situación, el señor va y se pone de rodillas entre un coche y una furgoneta de correos. Eso hizo más cómica la escena porque por esa calle se acercaban tres transeúntes. Así que en vistas de lo que esas tres pobres almas iban a presenciar a escasos metros el pitorreo iba en aumento, no podíamos dejar de reír. El protagonista se debió de dar cuenta porque se levantó y cruzó la calle, todo esto sin cesar en su tarea masturbatoria, y se puso detrás de otra furgoneta de correos aparcada en frente. Ahora desde nuestra perspectiva se le veía a través de la ventanilla del acompañante. Cuando pasaron los tres transeúntes nuestro bufón decidió volver a arrodillarse, debía de ser su postura favorita, esta vez en el otro lado de la calle eso sí, y descamisarse, cual torero de ronda, ahí estaba él, entre furgoneta y coche dándose placer. Impagable. Nunca antes había visto algo igual, ni me había reído tanto de alguien en su misma cara.
Todo esto después de que ayer ya fuera una coche repleta de sorpresas por si sola, lo que confirma la teoría de muchos de que la única forma de asegurarte una noche de diversión es no tener ganas de salir antes de hacerlo. Ayer me convenció mi hermano para salir a tomar algo, y como llevaba toda la semana en casa pues fui. De caminó llamé a G que había quedado con alguien en plaza cataluña. Al final nos encontramos todos en el bar en cuestión, y allí también estaban eSe y una colección de antiguos compañeros de clase, muy desmejorados todos si se me permite la indiscreción, lo que hace que me replantee mi asistencia a la cena en la que soy parte organizadora.
En fin, que cuando una va hecha unos zorros es cuando a más gente se encuentra, tiene guasa.