Abril 20, 2005

S

Hay alguien (y copio la fórmula) de quien me encantaría hablar largo y tendido. De ese alguien y de lo que ha supuesto recuperarlo para mi. Pero aunque lo deseo de veras, es mejor que me reprima porque ese alguien todavía no lo sabe y podría llegar hasta aquí y asustarse.

De hecho aunque muy ilusionada bla bla bla pero no por una futura relación, que en realidad no me interesa mucho ni nada, sino por él en si, porque es abrumador, la cosa es que estoy en ese punto del camino, en que se bifurca y debes elegir a lo loco, sin pensarlo mucho hacia dónde virar. Y yo, insegura hasta la médula, llevo un par de semanas decidiéndome, y aunque esperaba ayuda del propio alguien, que obviamente no me ha proporcionado, si es cierto que mi séquito de asesores se decantan claramente por la vía más rápida yo, ávida de nuevas sensaciones aunque duras y dolorosas, casi seguro que proseguiré en mi auto penitencia.

¿Seré masoquista? Cada día estoy más convencida de ello. El otro día mi hermano me recortó una viñeta cómica del periódico "familias corrientes" creo que se llama, en la que aparecen una madre y una hija. La madre le pregunta a la hija que qué le pasa, y la hija le cuenta que su novio la ha dejado, y la madre, recordándole que ella pretendía dejarle, le insta a que se alegre porque el susodicho no sufrirá, y la niña termina gritándole algo así como "¿y qué pasa con mi orgullo?". Tiene gracia que yo me sintiera justamente así durante el verano y cuando el que salía conmigo me dejó, pero a mí no me dolió por orgullo, sino por su cobardía, pero de eso ya he hablado demasiado y no merece la pena seguir. La cosa es que, como la niña de la viñeta, me encabrone, lloré, grité, bramé, aullé, me hice daño físico y psíquico, lloré, le odié a él y luego al resto de hombres, juré vengarme, trate de vengarme, lloré, procuré una reconciliación, me vengué, le puteé dentro de mis posibilidades, me puteé también a mí, lloré y lloré. Hasta que un día me dije: qué coño, si ya no le querías!

Que una sepa que es masoquista es el primer paso para superarlo, pero como somos humanos y tropezamos con la misma piedra millones de veces pues sigo auto mutilándome, esta vez por la vía más visceral; la de la angustia, los nervios, la ansiedad.... el tza tza tzu que diría carrie, el shu shu de amalla, ESO.
Y ahí estoy, esperando, contando las horas, manteniendo conversaciones imaginarias, soñándole dormida y despierta, deseándole, ansiándole.... pero lo dejo ahí que no quiero asustarle, ni asustarme cuando algún día relea esto y piense que al final no cogí el camino correcto.

Posted by andrea at Abril 20, 2005 01:15 AM
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