Estoy nerviosa pero llevo tanta valeriana en el cuerpo que no se diría que lo estoy, pero yo lo estoy notando y eso me está desquiciando aún más.
Esta noche tengo una cena de la que llevo hablando cerca de dos meses y que llevo organizando unas tres semanas. Es una cena de la gente de bachillerato a la que hace cerca de cinco años que no veo. Hasta aquí no hay mucho que ponga de los nervios a nadie.
Pero es la cena que daté como fecha límite para hacer algo a lo que llevo mucho tiempo dando vueltas. Lo he soñado incluso. Hasta hace dos días tenía las frases indicadas, los guiños adecuados, las risas planeadas... pero ayer ya comenzó a desmoronarse todo y no tengo un plan B.
Sé que muchos han puesto casi más expectativas en esto que yo y que si no me decido se van a ¿decepcionar?. Pero es que siempre me pasa lo mismo, me rajo, me da un vuelco el estómago, me pongo de los nervios, me atraganto, se me quiebra la voz, me sudan las manos, me tiembla la boca.... no puedo joder, no puedo. Así que no sé si lo voy a hacer o no, y lo dejo aquí para que si alguno de esos que me empujan a exteriorizarme se siente ¿defraudado? quede constancia de que horas antes aún lo estaba sopesando. Puede que si me doy a la bebida, lo haga. Pero ya veremos.
Lo siento, tengo que confesar que soy de las que anula las citas en el último momento, de las que no coge el teléfono si ven que estás llamando, de las que se escapan aprovechando cualquier excusa, de las que te ven en la esquina y echan a correr en dirección contraria... resumiendo; de las que mienten, y mucho últimamente. Será mi airbag salvador, que no quiere que me destroce ni me destrocen. Veremos cómo se me da.
Además, ya lo decía mecano:
“no debiste hacer planes, tú no decides el futuro cuando se trata de dos”