No hay nada como reencontrarte con tus antiguos compañeros de bachillerato para enterarte de todo lo que se dice de ti, sobretodo si se acerca a hablarte el típico bocazas que a sabiendas de lo mal que va a quedar se atreve a preguntar si los rumores que circulan sobre ti son o no verídicos. Sentí tanta lástima que fue con el único con el que fui sincera ayer; no sé por qué en este tipo de reuniones me vuelvo drásticamente hermética y como únicos datos reales doy las dos frases de rigor (estoy estudiando derecho, me faltan dos asignaturas ) a partir de ahí dejo volar mi inventiva.
Bueno, la noche transcurrió como todas las noches que yo recordaba con esa gente. La mitad llegaron tarde, y yo ya había llegado media hora tarde... hubo gente con la que no contaba que se presentaron sin avisar, y los hubo que confirmaron su asistencia y no vinieron; suerte que la cosa fue más o menos proporcional porque sino los del restaurante nos partían las piernas al salir. Una vez estuvimos casi todos entramos en el restaurante, un sitio horroroso y caluroso digno de "los serrano". La mesa que nos había preparado tenía forma de "ele" así que las esquinas fueron los espacios que se dejaron para los rezagados. Yo no fui lo suficientemente avispada y me tocó sentarme con mp, pero va tan colgada del móvil que no me importó mucho. La comida, ensaladas, embutidos, quesos, carne, mucha sangría y mucho vino; luego hubo postres y cafés, pero yo ya no estaba para probarlo porque en un momento comencé a agobiarme y me salí del restaurante. Se me sumaron algunos y llegaron otros nuevos. Volvimos a entrar y decidí que definitivamente lo mío era estar fuera, así que ahí me quedé para controlar que nadie se largara sin pagar, que también es muy típico de estas citas. No sé cómo hice los cálculos que sobraron sesenta euros, y eso que yo no pagué, así que, como le advertí al coorganizador, las que metieron mano de la cuenta al final nos jodieron el negocio del siglo, pero bueno. Con lo que sobró compraron algunas botellas y nos las bebimos en el parque de delante del restaurante. Esta escena podría ser de ayer o de cualquier noche de los últimos diez años porque siempre es lo mismo, la gente no cambia y siguen haciendo las mismas memeces que antes, con la diferencia que ahora dan más pena. Creo que es por eso que me gusta S, porque pese a pertenecer a los mismos círculos no tiene nada que ver con esos; gracias a la diosa fortuna los hay que maduran.
En conjunto estuvo bastante bien si no fuera porque, como ya pasaba antes, no decidieron donde salir y pasamos muchísimo rato en el parque ese de mierda, de hecho me acosté a las seis menos cuarto y no salimos. Tuve un par de momentos íntimos muy interesantes, hubo gestos y eso, pero... me faltó mucho, culpa del alcohol. Y sobretodo, le vi marcharse con esa, y me rayé. Si es que la historia es la misma para todos, yo sigo pillada de los que se dejan ver marchar y luego huyo. Con la diferencia que ayer hubo una propuesta de cita y antes no las había. Claro que ahora toca esperar si se materializa o no, que todo puede ser.
Los hay que siguen como siempre....