Agosto 27, 2005

breve disertación sensorial

Mirna sigue en la cama y el despertador sonó hace horas. Mira de reojo bailar las motas de polvo con el reflejo del sol. Escucha ruidos de obras, gritos de niños, música y comentarios de vecinos que pronto cocinarán y harán de esta atmósfera atemporal un espacio irrespirable.
Se gira hacia la pared y cierra los ojos.

Huele a comida. Un olor grasiento.

Suspira..... abre los ojos y se incorpora. Aparta el pelo de su cara y acerca las rodillas al pecho. Puede oír sus últimos pensamientos de anoche y sonríe en silencio.

Se levanta y en un movimiento rápido enciende un cigarrillo y se vuelve a la calidez de la cama...... El pelo tras de sí flotando en el aire, una especie de ninfa mediterránea.

Piensa en los recuerdos que le quedan de un antiguo amor. Ninguno. Todo se lo ha llevado el rencor y ya no recuerda ni qué le enamoró de él, si es que llegó a enamorarse. Levanta las cejas, se muerde el lateral del labio y.... no, seguramente no (qué triste).
Relaja las facciones y se apoltrona. Acerca el cigarrillo a la boca y despeja la mente.

Es tarde pero no hay nada que hacer. Apaga el pitillo y deja el cenicero sobre la mesa..... Se revuelve el pelo, lo parta de nuevo de la cara y lo anuda a la nuca.

Se acerca la libreta del nudo, la desata, busca una página en blanco y anota lo que piensa:


De todo aquello no queda nada. Ni dolor. Pero aún no soy feliz.
Voy a hacerme feliz sin nadie más. Nadie podrían ser todos y todos es demasiado para mí.
El hombre que leyó mi mano dijo que sería feliz pero ¿faltará mucho?

Posted by andrea at Agosto 27, 2005 03:39 AM
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