¿Qué pasa cuando estás convencida de que algo que te dicen no va a pasar? Nada de lo que ella diga pasará. Ni remotamente. Lo dice por hacer daño, por revolverme, por cabrearme... pero no me conmueve, ni la creo; así que me da igual. Y seguiremos así años y años hasta que alguna de nuestras predicciones se cumpla y entonces será demasiado tarde para rectificar o pedir perdón. Y aún así sigue sin importarme.
No me importa estar sola en un hospital. No me importa. No me importa. No me importa. No me importa. No me importa. No me importa. No me importa. No me importa. No me importa. No me importa una mierda ni me importará.
Ahora, demás de mi poder mental para ponerme enferma e imitar síntomas y de mi anorexia “voluntaria” tengo un problema con las pastillas. Y lo peor es que ella me lo ve en la cara. Tiene huevos que sea ella quien lo diga, cuando su primera respuesta a cualquier demanda médica es: tómate una aspirina!
No se puede razonar. Yo le he faltado al respeto y mil cosas más, pero preguntas cuándo y cómo fue y no sabe qué decir (probablemente porque es mentira). Y “mis relaciones” van fatal por mi culpa. ¿Qué relaciones? Me encantaría saber a qué relaciones se refiere. Puede que a alfonso, que es al único que conoció (y conocerá) y no para de echármelo en cara cuando puede. Cuanto me arrepiento de haber tenido una relación que implicara dar tantas vueltas y contar tantas cosas. Seguro que si no supiera ningún nombre no daría tanto por culo. Y la culpa es mía por creer que era de fiar. Mierda mierda mierda MIERDA