Ayer de una cosa pasamos a otra y yo, a septiembre del año pasado.
Confirmado, somos yo y mi cabeza las que andamos desquiciando al personal. Somos armas de destrucción masiva y alguien debería encerrarnos.
Yo pensaba que Z no se daba cuenta de mis subidas y bajadas, y resulta que no solo se da cuenta sino que lleva tiempo pensándose si lo bien que está por una parte compensa lo irritante de la otra. Él no quiere problemas y eso puedo entenderlo. No voy a tratar de justificarme porque solo lo empeoraría. Esperaré a que llame. (Si llama)