Después de ocho meses, en una semana me he dado cuenta de que ahora sí que estoy colgada por Z. Y descubrir mis cartas me ha dejado más débil de lo que había estado jamás.
Ayer no fui capaz ni de hacérmelo con él. Casi prefiero contemplarle, adorarle.
He visto como me vigilaba entre la multitud, como amenazaba con partirle la cara a algún que otro parásito, como estando agotado salía conmigo y mis amigas sin poner malas caras, como me hacía la cena, la comida, el desayuno y lo que hiciera falta, como me cogía de la mano sin miedo a que la apartara, como me resguardaba de la lluvia y me subía en sus hombros, como me abrazaba al acostarse o me apretaba al despertarse, como me acariciaba la cara mientras veíamos vídeos, sus miradas cómplices cuando yo iba con sus amigos.... en una semana he visto tantas cosas de una sola persona que nunca habían hecho por mi que me emociono. Pero sobretodo lo que más me conmueve es que me deja ser yo misma, me deja mi espacio y mi tiempo cuando ve que necesito estar sola, me deja conservar mi parte aún formando un grupo.
Me ha llevado ocho meses darme cuenta de que sí, Z y yo somos algo más que conocidos.
Es mi primera vez. Espero hacerlo bien y no volverle loco.