Tengo ganas de destrozar cien hojas blancas impolutas de papel con un bolígrafo afilado. Las agujerearé, las rajaré y desmenuzaré, todo ello sin dejar de rayar la mesa sobre la que lo haga, porque necesito exteriorizar mi furia.
He soñado con él.
Yo volvía del país de las olas subterráneas (y no voy a entrar en detalles) y me encontraba con mis compañeros de clase del colegio. Me alegraba mucho de verles, estaban todos tan guapos y tan simpáticos.
Primero me encontraba a uno que lo conozco desde que tengo cinco años (aquellos maravillosos años...) y me encantaba verle, él iba un poco bebido (creo) y sin camiseta. Hablábamos mientras paseábamos agarrados de la cintura hasta que llegábamos donde estaban otros compañeros sentados en el suelo en círculos, como en verano en la plaza de la facultad. Ahí estaba él con el resto y se levantaba para abrazarme sin dejarme ni despedir al chico de antes. Me llevaba en brazos a un callejón y me besaba, y era el beso más tierno y esperado de toda mi vida (onírica)
Acabo de hablar con él (por el superficial y vulgar msn) y no he podido dejar de pensar que en mis sueños habíamos sido uno durante un rato y que había sido genial. Es como cuando has hecho alguna malura y te encuentras de frente con la víctima de tu fechoría y pones cara de buena pero piensas; qué coño!
Me pregunto si en la realidad sería igual, si soñar con otros significa que mi vida se ramifica, si soñar con él significa que sigue marcando mi subconsciente, si significará algo (en general)
Tengo que hacerme con una de estas:
Hoy he cruzado la mirada más tierna que se puede cruzar con un extraño en el metro. Además la casualidad ha querido que me lo encontrara también de vuelta, pero él no me ha visto. Me ha enamorado
El otro día soñé que estaba en una especie de parque temático que yo conocía la perfección porque sabía exactamente por dónde salir corriendo cuando se acercara el enemigo. Pues estaba yo en ese parque y los días pasaban y pasaban pero siempre era lo mismo, como en “atrapado en el tiempo” esa película en que bill murray vive infinitamente el mismo día hasta el hastío y que nunca he terminado de ver porque me desquicia no poder abrir la puerta y escapar, y como él no podía pero yo sí, nunca la he visto entera. En fin, que estaba allí atrapada en el tiempo y en ese puto parque que además ambientaba el far west, y de repente aparecía una persona que no conozco más que por leer su blog, que ni siquiera he visto entero en una misma foto pero que no cabía duda de que era él y yo, más desquiciada que hasta entonces echaba acorrer por la parte de atrás del decorado tejano y huía. En ese punto me desperté angustiadísima no sólo por lo de estar encerrada en una especie de pecera humana sino por soñar con una figura que supe identificar sin problemas pero que en la vida real ni siquiera conozco.
Una vez tuve una visión sobre mis sueños, tengo varios que se repinten regularmente como el de la casa de mis abuelos atestada de tortugas, y yo tratando de encontrar a mi tortuga entre todas esas que al final son diabólicas y me dan miedo o los sueños en que aparece A y se comporta como un cabrón (en mis sueños siempre es un mamón integral) o los sueños en que compro cosas y que luego me putean mucho porque obviamente, ya no las tengo. Cuando era pequeña soñaba también siempre las mismas cosas, uno de mis sueños más típicos era yo en el patio de la azotea del colegio SEK con doña rogelia, estábamos sentadas las dos en la puerta sin decirnos nada y yo me moría de miedo. Otro también frecuente era una compañera de ese mismo colegio, Jessica, a la que de repente le salía de la boca una serpiente verde ácido con dos cabezas.
Sin considerar lo raros que puedan parecerme estos sueños, es curioso como cuando me desvío de ellos me inquieto más, lo que confirma la teoría de que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Es tan triste ver como las cosas se acaban y percatarte de que no puedes hacer nada para remediarlo. A mí por lo menos me produce la ansiedad de querer ver el resultado de esta situación desesperante y la angustia de saber cómo va a acabar y no poder evitarlo, o no querer.
Últimamente esta idea me viene mucho a la cabeza. Para empezar, desde que me dio tontamente por fumarme un cigarro antes de las clases de la tarde sólo por ahorrarme la pereza de liar un porro, veo como cada tarde a eso de las seis se acaba mi paz. Veo como lentamente se desvanece y comienza una dura jornada de aburrimiento.
Después está A, no quiero ser un mal augurio, pero creo que nuestra relación toca su fin. No pretendo echarle a nadie la culpa, pero creo que los pequeños defectos que no supimos rectificar y que cada vez se nos hacen más insoportables (por lo menos a mí) están dinamitando lo que un día fue especial y agradable.
También está mercedes, dejando de lado las últimas asperezas que tuve con ella, que no la soporte (y probablemente ella tampoco me soporte a mí) no quiere decir que tenga que convertirse en una estúpida maleducada incapaz de saludar a las que en su día nos consideró amigas. Aunque supongo que en su caso nunca llegamos a serlo porque una víbora resulta más amigable que ella.
Y ya no es por ser catastrofista, pero sé que estoy muriendo, aunque esto no es difícil adivinarlo porque todos tenemos fecha de caducidad, pero cada vez veo al mundo con más ascos y menos esperanzas. Cada vez me cuesta más entender por qué la gente en lugar de gastar energía construyendo lo hace destruyendo, pero supongo que es la gran incógnita de la humanidad y hasta que no estemos todos muertos no nos daremos cuenta de lo que hemos perdido. Y lo que me preocupa más es que soy capaz de entender que un niño se suicide porque le pongan más deberes, el pobre en sus pocos años de vida ya ha visto todo lo que le espera, una vida de mierda en un mundo desesperado y loco.
Y alguien me llama al móvil sin identificar su llamada, esto sé que también acabará mal.
El sábado por la noche, a eso de las once y media A y yo cenábamos detrás de su casa, en el foster’s hollywood de la ermita, un sitio bastante hortera pero que te soluciona un problema. Y nada, estábamos a lo nuestro (intentando no celebrar san valentín) cuando me fijo en un chaval que pasa por mi lado para ir al baño. No hubiera prestado atención si no hubiera sido porque iba con otro tío muy muy pegao. Iban los dos, uno detrás del otro al baño... en fin, que lo primero que le digo a A es:
-ese tío podría ser perfectamente fran perea (para situar: un actor jovencito que salía en al salir de clase y ahora en los serrano que además ahora nos ametrallan por la radio cada dos por tres, pero nos encantaaaaaa)
Que conste que no lo dije por lo de ir acompañado al baño obviamente (aunque podría ser) sino porque es raro en un tío que tenga el pelo mínimamente ondulado y voluminoso lo deje crecer de esa manera si no es que forma parte de alguna tribu urbana que fomente ese look, y en ese caso el peinado sería todavía más exagerado. Teorías mías a parte, la chupa le delataba bastante; grandota, verde, rollo militar, cara (y probablemente de marca).
Y nada, A alucinaba porque lo del fenómeno fan le supera, claro que lo mío no es fenómeno fan sino simplemente curiosidad por otras formas de vida como podría ser la de los grupis, los yuppis o los divinos.
Así que esperamos como si fuéramos narcos hasta que salen los dos de nuevo muy juntitos y verifico que efectivamente el chavalín pequeñín que se esconde tras el gorilón, la chupa y el peluco es fran perea. Que por cierto, es muy guapo!
Así que si por algún casual el señor perea leyera esto (que espero que no): que sepas que te vigilo nene! Y te vi el sábado por la noche en el foster’s de la ermita! Yendo al baño acompañado! Esto último podría dañar tu imagen, pero como te fuiste antes de que pudiera retratarte en mi móvil te jodes. Aunque de todas formas yo seguiré viéndote en los serrano aunque opino que haces el mismo papel de tonto del culo de siempre.
Acabo de leerme el libro que inspira esta película y es simplemente precioso.
