Alex, el de alex y cristina;

no es otro que alex, el de alex y martina, alex de la nuez vaya, el novio de martina klein!!

creo que en su introducción debería dar más datos que compositor y productor si lo que quiere es arrastrar a las masas! (por lo menos a los que vivimos los noventa!)
Ayer mientras esperaba a lux en el metro y un tío me daba la brasa preguntando el significado de “dolentot” (y se negaba a creer que significara “malillo”) ha aparecido por arte de magia y me ha salvado natalia artero! Hacía más de nueve años que no nos veíamos, era compañera del colegio que abandoné en séptimo curso. Los primeros recuerdos que tengo de ella son el lavabo del terrado del colegio, allí, con cinco años cumplidos y sin haber intimado mucho con mis nuevos colegas de cole, se me ocurrió preguntarle si era un chico o una chica. Sí, yo soy así de directa. Rápidamente me dijo que era una chica, pero como tenía el pelo muy rizado su madre había decidido cortárselo como a un niño para que no le costara desenredarlo. En ese momento, como ambas compartíamos tirabuzones, nació una camaradería muy especial.
Tengo buenos recuerdos de ese colegio; el patio del terrado, el patio diseñado en plan pista de atletismo, las colonias en Gualba, el pupitre que rompí, los papelitos con mis amigas, la comida en el bolsillo, las visitas al despacho del director de colegio más enrollado que he conocido nunca (que nos daba caramelos), los cromos de picar, la comba, los zancos.... tantísimas cosas.
Y más me vale hacer memoria porque natalia me ha invitado el lunes a su casa, a una especie de cena “pica-pica” que hacen por el cumpleaños de una de las chicas, y ya me ha advertido que seré algo así como una colaboración especial. Seré la animadora de fiestas que llevo dentro. Espero no agobiarme a golpe de pregunta y ser amable con todo el mundo, pero eso es un propósito, ya veremos que pasa luego.
Ayer además de eso también fue una noche sorprendente porque cuando salía de dixi, me crucé nada más y ada menos que con mar orfila, la cantante de murfila, esa que canta algo como: loco, loco, loco, loco, loco, loco, loco vamo’a hacer el amor tú y o en este mundo loco! Y aluciné con lo pequeñita que es! Si vuelvo a verla le diré que me gasté quince euros en su disco, a ver si me invita a una copa, que en dixi son baratas!
Recordar que la semana pasada en dixi, en el lavabo de chicas para concretar más, estaba otra cantante más o menos conocida, una tal mike lundenbarg (no tengo ni idea de cómo es ni de cómo se escribe así que sorry!), esta no sé qué canta, pero la he visto en algún video clip, esta es más alta que yo pero es súper flaca!
Voy acelerada. Lo noto por la ansiedad. Lo de respuestas creo que ya se queda corto, estoy empezando en plan depredador como cuando era una de esas adolescentes que rechazan una camiseta bonita porque aspiran a una fabulosa, claro que no estoy hablando precisamente de camisetas.
El viernes estaba sola en casa y pude despertarme cómodamente media hora antes del medio día. Me lavé la cara, me puse los vaqueros y bajé a por el periódico. Sin avisar allí estaba, un cadáver en medio de la cera, tapado con papel dorado eso sí, y resguardado por un trío de policías, pero un cadáver al fin y al cabo. No había ninguna muestra de anormalidad en la escena, ni aglomeraciones de curiosos, ni familiares o amigos frenéticos por la pérdida, ni prensa, ni nada. No hay nada que te devuelva a la realidad con más facilidad que encontrarte con un muerto/a antes de desayunar.
Pero a lo que iba, para no tener que bajar a por el correo cada día como una viuda de guerra llamé a al, para que me informara de sus envíos. Eso ya estaba controlado. Pero me queda la peor parte, el de las dos semanas. Si confieso que fui donde fui sólo porque sabía que había una posibilidad entre muchas de encontrármelo de forma casual, mi veredicto será culpable, claro que como tal encuentro no se produjo, creo que estoy redimida. La cosa será confiar en “la fuerza del destino” y sino en mi capacidad de persuasión.
Tendré que salir a por valerianas.
Me pregunto cómo es ese momento en el que alguien anónimo pasa a ser alguien importante en tu vida. Me pregunto si se puede en ese preciso instante ser cien por cien consciente de lo que sientes, porque yo nunca me entero, de hecho no distingo ni soy capaz de explicar cuándo me cuelgo de alguien. Pero una vez colgada sí sé reconocerlo y la reacción instantánea es miedo, vértigo, ansiedad... me pongo frenética vaya.
El otro día sin ir más lejos, después de una cita para mí perfecta, me impuse un plazo de dos semanas para esperar una respuesta a esa cita y volver a quedar. El mismo día horas más tarde ya me reconocía colgadísima, y dos días después, cuando recibí respuesta me asusté tanto que se me paralizaron los músculos y fui incapaz de estar a la altura de las circunstancias. El resultado ha sido que un jueves que parecía que iba ser la segunda parte a esa cita para mí perfecta, ha concluido siendo un nulo completo ¿culpa mía por no afrontar que hay gente a la que le pueda parecer agradable? tal vez, aunque no descarto otras opciones como el cansancio o las otras ocupaciones del chico en cuestión. La experiencia me ha demostrado en demasiadas ocasiones que la gente puede no ignorarte, sino haber perdido el móvil, o puede no estar omitiendo tus llamadas, sino haber dejado el móvil en silencio. Cosas así. El problema es que todo esto queda muy bonito en una película ligera de domingo al mediodía, pero cuando la que vuelve sola a casa envidiando los besos ajenos es una misma, me doy cuenta de que la he vuelto a pifiar.
Y hablando de pifiar, es imposible entender a los hombres, no sólo reaccionan distinto a los mismos impulsos sino que su simpleza es capaz de desquiciar al más paciente. Por ejemplo mi amigo al, resulta que un buen día me envía un sms preguntando mi dirección, automáticamente cuento los días que puedo tardar en recibir ese paquete sorpresa y desde entonces llevo tres días prácticamente asediando al portero, parezco la madre de réquiem por un sueño, que curiosamente coinciden con los días que llevo esperando a recibir las fotos que mi ex me prometió pero en su caso, las doy por perdidas, y no me desespero porque no es la primera promesa que incumple, aunque sí será la última.
En fin, que me paso la vida esperando respuestas de los hombres y no sólo a veces no llegan sino que cuando llegan son tan jodidamente sorprendentes que es imposible hallar una interpretación lógica de las mismas.