Esta mañana, tal y como vaticiné, de camino a la agencia he vuelto a coincidir con un compañero de ebg en el autobús y no le he saludado. Además agradezco que él tampoco me saludara, así estamos en paz. La semana pasada compartí autobús con una chica que era compañera de clase mi hermano mayor. A ella tampoco la saludé. De hecho he coincidido por lo menos tres veces con una antigua amiga, hija de amigos de mis padres, y tampoco nos saludamos. Es más, he coincidido aún más veces con una mujer que hasta hace menos de tres meses era vecina mía y sólo la he saludado dos veces y porque ella vino, me dio un toque e inquisidora me despejó de mi semisomnolencia con un ¿te acuerdas de mi? como esas amigas de mi abuela a las que no veo desde los cinco años.
Cada vez que dejo de saludar a algún conocido me doy cuenta de lo antisocial y solitaria que me estoy volviendo. S1 dice que él no pasea solo por la ciudad, ni va de compras solo, ni va solo al cine o de conciertos. Yo en cambio, todo lo hago sola, una vez he ido sola a un concierto, al cine por lo menos diez veces, de compras casi siempre y a pasear a diario. Mi madre creía que cuando estaba en mi habitación era porque estaba estudiando. Creía que estudiaba muchísimo.
Este medio día he coincidido en la cafetería de delante de la agencia con una chica que estudiaba en mi facultad. Ella estaba con otras tres o cuatro chicas y en su mesa, además de los consabidos móviles, paquetes de tabaco y cafés, he contado tres enormes códigos como esos que nunca llevé a clase.
Me he alegrado mucho de no tener que cargar con mis viejos códigos y puede que algún día los revenda, cuando esté segura de haber escapado del callejón oscuro en el que me había metido.
La semana pasada G me puso una película (ken park) y según lo voy pensando el guión me parece más y más redondo. La película en sí no es nada del otro mundo; bajo presupuesto, jóvenes semi marginales... La forma de contarlo tampoco es nueva; historias independientes, distintos narradores, planos cortos, sexo explícito... no es lo de siempre pero no es nada “revolucionario” aunque... ¿qué lo es?. Sin embargo hay tanto de cierto en ese guión.
Por lo demás, después de un fin de semana gélido y triste, la semana se presenta de lo más interesante.
Subo al ascensor cansada tras una larga jornada de ocho horas y media. En él hay tres mujeres, no puedo precisar sus edades porque soy nefasta para datar las cosas, pero supongo que mayores que yo por como visten y por las patas de gallo (claro que podrían ir disfrazadas de abogadas simplemente...) pero las sitúo en la recta final de la treintena.
Dos de ellas hablan de manera que me hace pensar que acaban de coincidir pero que se conocían de hacía tiempo. Puede que fueran compañeras en otro bufete, cuando comenzaron a travestirse en gris marengo, puede que fueran compañeras de facultad, cuando aún lucían pantalones vaqueros.
Una de ellas, con gafas, abre los ojos al máximo y dice dos frases del todo inconexas que me hacen flipar como no he flipado desde el sábado con la súper patinada semi racista/ prejuiciosa de D, la chica de las gafas dice Yo tengo un cliente en este edificio, en la tercera planta. Me he casado!
Como si ambas carreras fueran de la mano; la profesional y la personal. Como si tuvieran el mismo valor un cliente y un marido. Como si a la otra chica le importara alguna de las dos cosas. Evidentemente su interlocutora alucina casi tanto como yo, pero no por lo mismo. Yo alucino por la estupidez misma de la chica de gris marengo y gafas metálicas, y su interlocutora por el noviazgo relámpago, pues no acierta a decir una frase entera con una lógica tan aplastante como la de su antecesora, de manera que la casada interviene de nuevo y dice Hace mes y medio
La interlocutora sigue en babia y parece no volver en sí. A todo esto yo ya me he puesto el segundo auricular del discman suplicándole a los dioses que si existen hagan callar a esa mujer o por lo menos le den la rapidez suficiente a mi maquinita para solaparse a la conversación hasta hacerla inaudible. Parece que algo ha oido mis plegarías, pero no sin antes tener que escuchar una preciosa y romántica frase como Me pidió la mano.....
Llegados a ese punto mi cinismo se ha desatado y no he podido evitar soltar una sonorísima carcajada. No tengo ni idea de si me han oído, o de si han pensado que me reía de lo que escuchaba por los auriculares, y la verdad es que no me importa.
¿qué está pasando? ¿no se suponía que las mujeres del siglo XXI íbamos a ser independientes de todo? ¿no se suponía que la ilusión por un vestido blanco y un pastel de merengue la dejaríamos para las bobaliconas que visten de rosa, para las cursis crónicas y para las inadaptadas sociales? ¿por qué una mujer aparentemente inteligente, con un trabajo aparentemente bien pagado, con una vida social aparentemente amena debería encontrar en los brazos de alguien, que le ha pedido firmar un contrato, su realización personal? ¿por qué? ¿por qué?
No lo entiendo. No veo más que paripé. Me parece bien que se casen las chicas católicas practicantes que se mantienen vírgenes hasta el matrimonio y se casan con sus novios vírgenes de toda la vida. Me parece bien que se casen las chicas listas que ven en un matrimonio con un magnate petrolífero la solución a sus problemas financieros. Me parece bien incluso que una mujer divorciada vaya a ser la reina de españa. Todos ellos casos justificables e entendibles. Pero el resto me parecen un absurdo y un paripé. Una falacia y una burla, y aquí me refiero simplemente a los matrimonios católicos.
En fin; que yo no pienso casarme. No pienso dejar que me disfracen de barbie cenicienta ni que me pongan un liguero hortera, no pienso contratar una relación, no pienso dejar que un hombre loco que dice hablar por boca de otro situado en el más allá y todo poderoso me diga el tipo de relación igualitaria que debo mantener cuando ellos son los menos igualitarios de la tierra (véase el veto a la mujer en el organigrama católico), que no pienso dejar que me tiren arroz a la cara, ni pienso hacerme las fotos más empalagosas y ridículas de mi vida.... hay tantas cosas lamentables en el ritual matrimonial que me parece increíble que la gente lo perpetúe (salvo los casos justificables anteriormente citados),
Y todo esto sin entrar en el otro de mis mayores temores vitales; porque se entiende que la gente que se casa lo hace para “formar una familia”, lo que supone que una de las dos partes (en el caso de matrimonios heterosexuales) se llevará sin dudarlo la peor de las partes imaginables.
*hoy en el bus de camino a la agencia había una de esas madres (de más de treinta) con su carrito súper-último-modelo mirando embelesada a su bebé y haciéndole muecas, como si no supiera que la pobre criatura a tan temprana edad no ve con la suficiente claridad como para percibir la forma exacta de su propia mano... pero bueno. La madre (que luego observando con mayor precisión he advertido que tenía un tic a lo “embrujada” que la hacía más entrañable, si cabe) le mandaba hasta besos voladores a su hijo/a alternándolos con este curioso movimiento de nariz que comento. Qué momento más empalagoso a primera hora de la mañana. Otro edipo en camino!
Sólo conozco a un matrimonio (además de los anteriormente citados) que me parezca una bonita forma de justificar el miedo a la soledad y la vejez. Él, divorciado con hijos y económicamente bien situado. Ella soltera e independiente. Juntos, una amistad a largo plazo adornada por estabilidad financiera. Bien por ellos!
PD para los repelentes de siempre: sí, me lo pidieron y la respuesta instantánea fue un rotundo NUNCA! (claro que si le hubierais visto la cara... )
Toda esta semana he estado metida en un malentendido molesto y puntiagudo. Resulta que la gente bebe y no controla lo que dice y hace, y aún menos se acuerda de lo dicho y hecho. Pues bien, en este contexto de confusión y amnesia, un amigo tuvo la mala fortuna de dedicarme un comentario muy pero que muy desafortunado. Él ni se dio cuenta, pero yo me pasé el resto de la noche evitándolo y tratando de aguantar el tipo lo mejor posible y esperar llegar a casa para romper a llorar.
Cuando el dolor cambió por rabia se lo dije. ¿de qué coño ibas? Como él no lo recordaba supongo que trató de hacer memoria y para ello se sirvió de sus amigos.
Cuando la rabia dejó paso a la apatía opté por ignorar el tema y tomarlo como una laguna etílica sin más. En ese punto toda la corte de amigos de D (el maléfico) se revolvieron contra mí en la campaña más efectiva que he visto nunca. Era tal la publicidad positivo-rehab que hicieron que llegué a pensar que lo que motivó el desastre no pasó, pero no.
Y es que (reflexión) por muy amiga que sea de alguien, no descarto que en algún momento se pierdan los papeles y se hagan cosas calificables de ofensivas, infames, inapropiadas, dolorosas, mugrientas o decadentes. Todo es posible. No hay garantía de decencia con las personas y menos si la relación que mantienes con ellas es de fin de semana.
Así que mejor llevar puestas las all star y estar preparada para echar a correr. Algún día escribiré en un post todas las cosas que hago y dejo de hacer anticipándome a todo lo que pueda pasarme una noche de viernes o sábado.
Somewhere over the rainbow.