Es complicado sentarse a escribir un día como hoy. Ahora mismo son las 22.27 según el reloj de windows del día 04.04.04.
Voy a ser directo:
Ayer a las cuatro de la mañana Shiflao, Elmo, Chechu y servidor de ustedes (los cuatro con residencia en Valladolid), decidimos coger mi coche e irnos a Cuenca a desayunar con Nombre Bíblico.
Acabo de llegar y puedo asegurar que tengo conciencia de cuánto me duelen todas las partes de mi cuerpo.
Todos los detalles divertidos les va a contar Chechu mucho mejor, así que yo voy directamente a las reflexiones.
Volviendo en el coche, escuchando a Carlos Chaouen, con estos tres jovenzuelos dormitando, me he mirado en el espejo del coche y me he descubierto una sonrisa de oreja a oreja. Necesitaba una locura así. Hacer ochocientos kilómetros para ver a una persona seis, ocho horas, pasar el rato diciendo tonterías, haciendo tonterías (hacer el pino en el Puente de San Pablo, por ejemplo), ha sido una nueva catarsis para mi.
No sé exactamente por qué, probablemente por el inconformista que llevo dentro, por el culo inquieto, el insaciable (no sacar de contexto, por favor), cada cierto tiempo necesito un lavado de cara, un bofetón, algo que me espabile. Hace unos días lo decía: mi cuerpo me estaba pidiendo a gritos desconectar.
Y viajar a Cuenca y ver a Nombre Bíblico sin comerme la cabeza -como cuando por fin hablo con Losa por teléfono y sólo hago que sonreír- ha sido ese lavado personal. Poder sentarme solo en el alféizar de la azotea y ver la vista, tomar el sol, pensar en mi y en mi vida, en qué quiero, dónde la estoy llevando, y con quién la quiero compartir...
Ahora noto mi respiración más tranquila. Qué gusto.
Al pasar por Madrid he tenido ganas de poder hablar con Socióloga de piel suave y acariciar su pelo y enredarle en mis dedos. Eso me ha hecho sonreír más. Tengo ganas de volver a verla.
Y al llegar a Valladolid he llamado a Pequeña Hermana Valiente, que durante veinte minutos me ha comido a besos y a abrazos.
Así que todo genial, épico, kafkiano. Y sonrío como un tonto.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy spaghettis con chorizo y pizza.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que dentro de cierto tiempo este finde no se le haya olvidado.
El Abuelo Cascarrabias escucha Palomas en la Quinta de Quique González.
Nada,que qué bien que te lo pasas,pavo.Que suerte.Se nota que te lo has pasado pipa.Yo también necesito desconectar.Una buena pateada silvestre de un par de dias me irá de muerte.
Sigue así de feliz,que está muy bien.
saludos.
Mola. Yo no sería capaz (soy bastante más perro que esos 800 km.). Pero mola.
Jo, envidia.
Bueno, no. :P
Mola.
Escrito por Arkangel a las Abril 5, 2004 01:55 AM¿Pero os dais cuenta de que vamos camino a Cuenca?
jo tio que viaje tan maravilloso, no quitaria nada de nada.
Chechu tiene antojo de volver a esos momentos en la carretera, viajar de noche y ver el amanecer con sus amigos, que en un momento dado en la autopista paren el coche y se saque una foto junto al cartel de aviso de "Cuenca 57"
!Que momentos¡
Escrito por Chechu a las Abril 5, 2004 06:23 PMla verdad es que ha sido genial. una de esas cosas que... no sé, marcan.
gracias por hacerme recordar que alguna vez tuve 21 años...
Escrito por El Abuelo Cascarrabias a las Abril 6, 2004 12:07 AMqué envidia! verás como nunca lo olvidas, esos momento se quedan para siempre!
Escrito por pizco a las Abril 6, 2004 11:05 PM