Opté a media tarde por un maquillaje de camuflaje, camaleónico, para intentar no ser reconocido por la gente de mi barrio.
Y ahora que he vuelto a casa, frente al espejo, sin toallitas para limpiarme, no me reconozco ni yo.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy pastel de cabracho.
El Abuelo Cascarrabias sueña con dormir plácidamente con algún sueño divertido.
El Abuelo Cascarrabias escucha La mujer esponja de Lory Meyers.