Una extraña capa húmeda, que no llega a ser bruma, envuelve la ciudad. No sé qué hora es, pero un campanario de estrellas gobierna el techo que me cobija.
Un intenso olor a mar.
Algún grillo.
Y el faro. O algo parecido. Y una pareja de ingleses hablando al fondo de esta terraza.
Ultrasónica durmiendo.
Y mi espalda abrasada.
Huelo el final del viaje, la maleta hecha, los regalos ya comprados.
Un barco pita, llegando a puerto.
El viernes sólo quedarán las fotografías. No podré retener este intenso olor a mar, ni este silencio repleto de sonidos, ni el cansancio.
Estaré en la oficina, trabajando.
No veré las estrellas que hoy veo. No habrá dinteles pintados de añil, ni las mujeres irán tapadas con velos.
Ultrasónica dormirá más lejos.
Escrito en Essauira, tal que un 14 de agosto de 2004.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy pescado rebozado.
El Abuelo Cascarrabias sueña con ordenar todo lo que en su cabeza está deslabazado.
El Abuelo Cascarrabias escucha The love of Richard Nixon de Manic Street Preachers.