A Matthew Perry le fue de perlas en Tango para tres...
Jesús Vázquez y Nacho Duato son los ídolos de muchas...
Y yo para mis amigas, soy un encanto.
Estaba esta tarde tomando una cerveza -miento, un bio mediterráneo- con Te-equis, con Erre-i, con La Amiga de Yul y con Ruda Rueda en el Desafinado, y en medio de sus conversaciones sobre novios, no novios, maridos, trabajo, futuros trabajos y recuerdos de la infancia (cuando me han sacado el tema de la Cosmopolitan y de la Vale, me he querido cagar), me ha dado por pensar que efectivamente, doy el pego del amigo gay.
Además La Amiga de Yul lo ha confirmado. Se puede hablar conmigo de cualquier cosa sin que me altere, me excite, me enerve, ruborice... Y encima me sé el nombre de más de tres pasteles, me acuerdo de los días de cumpleaños...
La repanocha ha sido cuando se han puesto a hablar de películas porno, felaciones, y similares temas. Y yo con la boquita pequeña arrebañando el plato de palomitas y mirando a las lamparillas del techo.
En fin...
Y ya para rematar, las tres peores frases que te puede decir una mujer (comentadas ayer en la reunión de saldos semanal de Proxay):
1.- Te quiero como amigo (viniendo a colación de mi relación con La Madre de Scooby).
2.- Pásame la cera de depilar, cariño (Preguntadle a Cabeza Pensante Uno qué tipo de novia tiene).
3.- Tus pelotas están más frías que las de Juan y Pepe (en medio de un chiste, algún día lo explicaré).
Hale...
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy cocido.
El Abuelo Cascarrabias sueña con unas vacaciones.
El Abuelo Cascarrabias escucha Dust in the wind de Kansas.
Necesito desconectar.
E irme.
Llueve afuera. Miro a través del cristal del coche -en el que paso horas- y no siento que nada me llame la atención. Ni la música que allí escucho. Ni los clientes a los que visito.
Solo quiero irme a casa y esconderme bajo la almohada.
Me siento vacío. Y no sé por qué. Espero que sea el tiempo. Sólo eso.

Bah, lo voy a poner. Le escrito antes un correo a Pequeña Hermana Valiente, que vuelve el viernes a Valladolid, y ponía esto...
necesito desconectar.
que me acaricien el pelo, que me den un masaje y respirar profundo.
necesito relajarme.
que me hablen tranquilo, yo solo escuchar.
empiezo a estresarme muchísimo. me noto tenso.
me duele la espalda.
necesito cerrar los ojos y seguir respirando.
no me gusta estresarme.
quiero hacer bien mi trabajo, pero sosegado.
no puedo permitirme el ridículo lujo de agobiarme a mi mismo.
calma.
necesito calma y dormirme oyendo el ruido del mar.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy trucha con limón.
El Abuelo Cascarrabias sueña con poder tumbarse en la playa sin nadie que le moleste.
El Abuelo Cascarrabias escucha Quelqu'un m'a dit de Carla Bruni.
Son las tres de la mañana y yo, sin poder dormir,
doy mil vueltas en mi cama, sólo pienso en ti,
qué se yo, si estoy tan solo, no puedo hablar con nadie
qué se yo, si estoy tan solo, necesito tu amor.
Dan las seis, sintonizo a los Stones, recuerdos del pelo largo,
viejos blues, queridísimo Eric Burdon.
Un sonido muy lejano llega a mis oídos,
es el ruido de un cerrojo que abre una dulce llave
qué se yo, si estoy tan solo, quizás sólo sea un sueño
qué se yo, si estoy tan solo, necesito tu amor.
Dan las seis, sintonizo a los Stones, recuerdos del pelo largo,
viejos blues, queridísimo Eric Burdon.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy tortilla de bonito.
El Abuelo Cascarrabias sueña con unos días de tranquilidad él solo, fuera de aquí.
El Abuelo Cascarrabias escucha Una noche sin ti de Los Burning
Losa coge el teléfono y ríe. Ríe mucho. Dice que esta mañana estaba triste. Dice que esta mañana lloraba y en la memoría de su nuevo móvil sólo había dos números que marcar: el mío y el de su hermana, y que yo no le cogía el teléfono.
Losa me cuenta que es feliz, pese a las lágrimas. Losa me pide favores, me llama capitalista de mierda. Losa me pregunta por mi vida sexual entre risas. Me habla del curso de cocina, que tiene dinero hasta julio, y después ya se verá.
Losa me dice que se nota que estoy buscando alquien con quien ser feliz. Y yo le cuento que me da rabia que cada vez que encuentro la respuesta, me cambien la pregunta.
Losa escucha cómo hablo de Socióloga de piel suave, aunque apenas la conozco. Y ella me dice que el que no nos conozcamos no importa. Losa se ríe cuando le digo que nos vayamos juntos a Londres. Me pregunta si la invito, y yo respondo que si.
Losa es.
Losa fue.
Losa sigue siendo.
Losa hizo de mi quien soy, este tipo decidido, con miedos y cariñoso, entregado al amor con los ojos cerrados, iluso, valiente, temeroso.
Losa me enseñó a hacer el amor con los ojos más que con el cuerpo, a acariciar de verdad, a entregarme a fondo con las cosas, a ser, como dice la canción, un kamikaze enamorado.
Losa en la distancia es a la chica que más quiero. Y con la que sigo en deuda. Aunque a ella, con su memoria de pez, todo poco le importa.

No sé por qué, pero hoy recuerdo su cuerpo desnudo sobre el mío con la luz entrando por la ventana de Rúa Oscura, estremeciéndonos ambos, y con un sentimiento de felicidad que ahora me resulta indescriptible.
Nostalgias, ya sabéis.
A veces, la certeza de lo que acabas de vivir será tragado por el tiempo se convierte en una sensación insoportable. Los mejores recuerdos no son los que dejan los instantes más felices. Por el contrario, los instantes felices acaban siendo los peores recuerdos que puedes tener, porque no se soporta la intensidad perdida.
(Soledad Puértolas)
Pollo está escuchando 730 días de Jorge Drexler.
Pollo quisiera estar ahora mismo en Hasselt, en la habitación de Losa.
Pollo tiene antojo de pollo al curry (viva el canibalismo, oiga).
Quiero vivir en Madrid.
Quiero ir al Rastro los domingos, y comer tapitas y beber vinito de Toro en los bares pijos de la zona, y tener que entornar los ojos al salir de ellos porque hay demasiada luz.
Y tener perro, y sacarle a pasear.
Y quiero salir con una chica que sonría con la boca y con los ojos; y que sea sencilla, que me hable al oído y me coja de la mano; que se quede a dormir los sábados en mi pequeño apartamento de Lavapiés; que ande descalza sólo vestida con una de mis camisetas viejas de andar por casa.
Quiero tener un horario de trabajo de ocho a cinco, con una hora de descanso para comer.
Quiero que cuando me insulten, digan que soy un bohemio intelectual.
Quiero leerme el magazine de El País tumbado en el sofá -escuchando a Marisa Monte de fondo-, con el olor de las crêpes viniendo a acosarme plácidamente desde la cocina.
Quiero tener toda la tarde del domingo por delante para quedar con los amigos a tomar una cerveza, o ir al cine, o al teatro.
Quiero.
Pero por ahora me conformo.

¿Vosotros queréis?
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy una tostada con mantequilla y mermelada de arándanos.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que no falte nadie.
El Abuelo Cascarrabias escucha Kilómetros de Silvia Penide.
Y la moneda cayó de canto. Y se quedó en el borde de la mesa, dubitativa y aún temblorosa. Los jugadores la miraban expectantes, esperando que, definitivamente, se decantara por la cara, o por la cruz.
Pasó un segundo.
Pasaron dos.
Pasaron tres.
Una eternidad eterna pasó por delante de los ojos de Andrés. Apretó fuerte su fajo de billetes, hasta arrugarlos.
¿Saldrá cara?
¿Saldrá cruz?
El Abuelo es bueno. Me deja meter baza en su blog, huérfano como estoy de la mía -La madre de Scobby aún sigue siendo puntos suspensivos...
El pollo está escuchando Arin Oskorri de Kepa Junquera.
El pollo quisiera estar ahora mismo apoyado en la barandilla del rompeolas de San Sebastián.
El pollo tiene antojo de arroz blanco con tomate.
Abre la puerta despacio, sin querer hacer ruido. Apenas perceptible.
Poca luz dentro. Sólo sombras. Y entre todas, la de ella. Ella con el pelo suelto.
Ella con la tez pálida. Ella mirando más allá de la ventana trillada de rejas.
Ella desnuda. Ella sentada sobre la cama.
Él se queda a la puerta. Sin más que hacer, con el pomo en la mano -inútil.
Un verbo, dos verbos, silencio y medio. Cuarto y mitad de nostalgia, de deseos. Y ella completamente ausente, mirando tras la ventana, huidiza.
¿Dónde queda el pasado que somos incapaces de olvidar, di? es lo único que a él se le ocurre preguntar, mientras masca la derrota acumulada con el paso de los años.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy un croissant de chocolate.
El Abuelo Cascarrabias sueña con escapar de esta habitación esta noche.
El Abuelo Cascarrabias escucha Tonight is the night de Rod Steward
Llevo todo el día con ganas de escuchar la voz de Socióloga de piel suave.
Snif.
Y ganas de verla, también.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy potaje y bacalao.
El Abuelo Cascarrabias sueña con no tener que trabajar esta tarde e irse pronto a Valladolid.
El Abuelo Cascarrabias escucha When love comes to town de U2
Esta mañana me he sorprendido a mi mismo tarareando la letra de una canción:
M nunca dudó,
que me quería a pesar de todo
pero el día que se fue,
no le importó dejarme solo.
Y me he recordado en las escaleras de Rua Oscura -la que había sido mi casa compartida, nuestra, de Losa y mía, durante un año-, apoyado en la pared, ensuciándome de escayola, llorando por un amor baldio.
Losa estaba arriba, aún con la puerta abierta, doblando ropa, evitando pensar. Como la chica de la canción.
¿A qué viene esto? A que el tararear esa canción me ha hecho pensar en cómo influyen algunas canciones en nuestras vidas, en como tienen un significado especial que deja de ser el de la canción, para ser el nuestro. Quizás por eso digo que nuestra vida es una Banda Sonora Poco Original.
Aquí van mis nueve canciones de desamor. La décima la dejo libre para que la pongáis vosotros.
1.- De haberlo sabido (Quique González).
2.- Un buen día (Los Planetas).
3.- M (Los Piratas).
4.- Odio (Ismael Serrano).
5.- Cuéntame (Elefantes).
6.- El rompeolas (Loquillo y los Trogloditas).
7.- Lluvia en soledad (Celtas Cortos).
8.- Se nos iba la vida (Quique González).
9.- Tristeza de amor (Hilario Camacho).
10.- ...
Quizás, algún día, explique el por qué de cada canción, y su significado. Ahora me conformo con saber las vuestras...
De haberlo sabido
no hubiera dado todo en un principio
no hubiera sido la noche en tu espalda
ni congelándote de frío
De haberlo sabido
me hubiera ido sin decirte nada
no hubiera sido tan duro contigo
no habría corazón en la garganta
Peor que el olvido
fue frenar las ganas de verte otra vez
Peor que el olvido
fue volverte a ver
Me sobran motivos
pero me faltas tú sobre la cama
y ahora las calles están llenas de bandidos
cuando necesito de tu madrugada
Cuando ya te has ido
cuando me parte en dos el alma
no hubiera dudado en quedarme contigo
de haber sabido cómo yo te amaba
Peor que el olvido
fue frenar las ganas de verte otra vez
Peor que el olvido
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy pescado con cebolla y patatas fritas.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que las ocho de la tarde del viernes lleguen ya.
El Abuelo Cascarrabias escucha Señora azul de Cánovas.
Hace unos meses, Lápiz en mano me pidió que escribiera una pequeña introducción a su book de diseño gráfico. Hoy, por fin, me ha llegado el book, con dedicatoria y todo.

Ya sé que es una tontería, pero creo que es la primera vez que mi nombre sale en una hoja de papel formando parte de un algo, y jo, me hace ilusión.
Así que, queráis o no -bueno, la verdad es que si no queréis pasáis al siguiente post y punto-, os vais a tragar la introducción que le hice a la buena de Lápiz en mano...
Llevo toda la tarde pensando en una vagina con forma de corazón, todo en color violeta sobre fondo blanco. No creo que sea un problema; más bien un gozo.
Es una pena que me toque hablar de las ilustraciones de Mónica sin haber palpado, aún, este libro que tienen entre las manos. No tengo delante mío el papel satinado, mis esquinas no están inundadas de color, no hay frente a mi una espiral que encuaderne toda la obra. No tengo nada, salvo teclas grises y en mi memoria sus dibujos: una señora vestida de rojo -lo siento, sigo viviendo en el universo cga de dieciséis colores- esperando un autobús que le lleve de viaje a un lugar complicado de visitar; garabatos de niño pequeño que esconden un corazón traído a través del teléfono; bichos verdes que se las dan de Frank Sinatra chistera en mano.
Hay algunos artistas que son capaces de arrancarnos, ya sea a través de un dibujo, de una canción, de una escultura o un vídeo, sentimientos encontrados que creíamos perdidos en lo más recóndito de nuestras cabezas. Mónica tiene esa virtud. El zumo pepita, la tienda de madera y su pinza. Elementos cotidianos que de pronto toman vida más allá de una tarjeta de visita, una bolsa, un simple y llano tetra brik. No, van más lejos y nos llevan a desayunos en casas de diseño, repletas de luz, paredes blancas y armarios del ikea, martes por la mañana con una familia feliz, el periódico sobre la mesa, las tostadas crujientes, algún beso furtivo antes de ir a la oficina.
Y sólo hablo de un tetra brik. Pero puede aplicarse a cualquiera de las ilustraciones que van a ver a continuación. Creo que va a ser complicado pasar todas las hojas de este libro sin estar un buen rato mirando cada una de las páginas, pensativo, pensativa, abstrayéndose, intentando sacar más jugo al zumo de cada dibujo. Este es el momento concreto en que podría ponerme en plan metafísico a hablar de la cercanía de cada ilustración y cómo nos gustaría hacerla propia, pero creo que no merece la pena.
Símplemente es útil pensar en una vagina con forma de corazón, y el poema que se esconde detrás suyo.
Resumiento: Creo que es momento de pasar página... Así que como dicen en el circo -mundo de sueños- pasen...
y vean...
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy alubias verdes con demasiada mahonesa -como le gustan.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que salga el cliente de Madrid adelante.
El Abuelo Cascarrabias escucha Solo los estúpidos tienen la conciencia tranquila de Siniestro Total.
No recuerdo cuál fue el primer cuento que conté.
Tampoco recuerdo cuál fue el último que conté. Creo que era uno sobre un pato con un huevo mágico, a unos niños con ojos espectantes. Pero no estoy seguro.
La semana pasada, al salir de ver con La madre de Scooby Big Fish, ésta me dijo que era la película de mi vida, que yo me pasaba la vida contando historias. Lo dijo con unos ojos brillantes, con una sonrisa, feliz de ver quien yo era -creo. Y puede que tenga razón.
Hoy, viendo a los contadores ahí arriba, en el escenario, pensaba que si, que es verdad, que necesito crear historias, rellenarme de personajes y darles vida: gigantes, hermosas mujeres de pelo negro y rizado, enanos gruñones, perros de ojos llorosos, para que mi vida tenga algo de interés. Disfrazo mi traje y mi corbata y mis horas en el coche con diálogos con personajes desconocidos, con músicas de fondo, con palabras, lentas palabras, que recuerdan tiempos pasados.
Efectivamente: Yo también creo historias.
Definitivamente: Todos contamos historias.
Y mis clientes encima se las creen (es broma).
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy unas ricas patatas machaconas.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que se le quite el dichoso catarro.
El Abuelo Cascarrabas escucha Homeless de Manu Dibango
}}
Lo he sacado de la web de Not a pretty girl, aunque allí viene acompañado de más símbolos, y con otro significado.
Para mi son dos caras que miran al mismo camino.
Hoy he soñado con Socióloga de piel suave, y pese al dolor de cabeza, me levanto sonriendo.
Buenos días!
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy dos tostadas con mermelada de melocotón.
El Abuelo Cascarrabias sueña con no tener que trabajar mucho hoy en Salamanca.
El Abuelo Cascarrabias escucha Wild Horses de The Rolling Stones
Es cierto que ha sido un día cómo otro cualquiera, con mis clientes, mi música en el ordenador, mi siesta, mi rato en la oficina nadeando esperando que mi jefe me atendiese.
Es cierto que éste día no va a pasar a la historia.
Pero también es cierto que, paseando por el centro de la ciudad al mediodía -tenía que visitar a ciertos clientes que tienen sus oficinas en todo el cogollo mediático de Valladolid-, me he encontrado con bastantes cosas que me han hecho sonreír.
Los ancianos sentados en los bancos, con la cabeza ladeada, dejando que el sol les caliente.
Los gatos comiendo avispados las sobras del contenedor junto a un restaurante snob.
El violinista de la calle Santiago, con los ojos cerrados, dejando que la música le empape.
Dos niños con sus enormes mochilas huyendo del colegio nada más abrirse las puertas.
El ver cómo las flores de los almendros caen con el suave viento, cómo manchan el suelo de los jardines.
Pensar que es primavera acodado en la baranda de madera del parque del canal, viendo cómo los patos picotean las orillas.
Recibir correos electrónicos de gente que está lejos, y a quienes echo de menos.
No puedo quejarme de la vida que llevo. Para nada. Ya lo dice Duffman: tengo una flor en el culo.
Por cierto, aunque ya hablaré de ello mañana y mi opinión al respecto, yo también estoy nominado.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy lentejas con un hueso de jamón muy rico.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que algún día se le quite el dolor de cabeza.
El Abuelo Cascarrabias escucha Recuerdos de Pedro Guerra.
Por partes, u horas, o desastres circulares en el tiempo:
a) Es lunes. Me levanto con dolor de garganta.
b) Voy a comisaría ha denunciar el intento de robo en el coche, y me hacen ir a otra comisaría que está exactamente al lado de mi casa. Pierdo media mañana.
c) Mi seguro a todo riesgo con franquicia me comenta que tengo que poner los primeros ciento ochenta euros del arreglo. En fin.
d) Voy a visitar a tres clientes por la mañana y no me hacen ni caso. Como el que oye Aquí hay tomate de fondo.
e) Intento echarme la siesta después de comer, pero soy incapaz.
f) A las cuatro de la tarde, como todos los días, empieza a dolerme la cabeza.
g) Por la tarde, en el trabajo, más de lo mismo, es decir, nada.
h) Intento quedar con Te-equis para tomar una cerveza, y al final no coordinamos nuestros horarios.
i) Salgo a correr con Duffman, y me hago daño en el tobillo izquierdo.
j) En canal plus ponen una del Gobernador de California.
k) Llegan mis padres de Santoña y me montan un petate del once porque ayer Duffman y Piquero estuvieron viendo el partido del Barça aquí en casa. Perfecto. Esta es la cordialidad que me enseñaron de pequeño.
Al menos, habiendo decidido quedarme aquí, voy a tener una buena casalog estilo chilled out. El Abuelo, que es muy sibarita.
En fin, que manzanas traigo.
Y qué ganas tengo de volver a irme a vivir solo, recoñe. O mejor dicho, acompañado (así que si alguna me queréis echar una mano... haced vuestra solicitud en los comentarios).
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy macarrones con tomate.
El Abuelo Cascarrabias sueña con ir al apartamento en Santoña, y que Socióloga de piel suave venga con él.
El Abuelo Cascarrabias escucha Mi morena de La naranja china
No sé qué hacer. Si volver a ser quien era, o definitivamente dar mis dedos y su extensión en las teclas, a este Abuelo que últimamente me acompaña.
No sé no sé.
Anoche hablaba con Srta. Vainilla -que no sabía que pollo_vengador y El Abuelo Cascarrabias son la misma persona-, que ambos nicks escriben de manera distinta: pollo cuenta directamente su vida, con casi todo lujo de detalles, y El Abuelo se limita a contar historias que tienen que ver con su vida -pero sin detalles.
Y no sé qué hacer, porque por ejemplo el cuerpo -con forma de Pollo- me pide contar con pelos y señales lo maravilloso que ha sido mi fin de semana -y lo bonita que es la vista desde el banquillo de fútbol de Santa María del Campo-, y por otro lado El Abuelo, en la otra oreja me susurra que nadie tiene por qué enterarse de esas cosas... Que con que cuente un simil, es más que suficiente.
Ains, qué disyuntivas las mías.
¿Qué hago, gente, me mudo de nuevo a mi blog de toda la vida, o me quedo un ratito más aquí?
Porque vivir con los dos, me parece muy complicado...
El Abuelo Cascarrabias no ha comido nada hoy, es muy pronto.
El Abuelo Cascarrabias sueña con no ir a trabajar hoy por la mañana.
El Abuelo Cascarrabias escucha Star 69 de R.E.M
Escrito ayer a las 06.38 de la mañana -madrugada del sábado al domingo-, metido en el coche, escuchando Calles de Madrid de Quique González:
Empieza a abrirse el sol a nuestras espalda, más allá del cristal empañado que nos envuelve.
Quique González tararea versos a los que el piano les acentúa la forma.
Y Socióloga de piel suave, en medio de la conversación de la nada, de la rutina, del acercamiento luctuoso, se abre en canal. Su dedo indice hace las veces de bisturí, y mirándome a los ojos con cara de pena y algo de timidez, quizás cansancio, se hace un certero corte desde el pecho al ombligo. Apenas sangra, un corte limpio. El estómago recupera su vida y las mariposas, yacentes hasta entonces, despiertan.
Vuelan: salen primero de su cuerpo; después, del coche por el hueco de la ventana; y ya, por fin libres, aletean presurosas a encontrarse con el amanecer allá a lo lejos.
Creo que soy afortunado: me enamoro de cada sonrisa y de cada breve cerrar de ojos que veo. Así me va, que en cada post hablo de una mujer distinta...
Busca mis ojos, toma mi mano, acércate.
Éste es tu sitio, ésta es tu taza de café.
No digas nada, dices con la mirada
más de lo que crees.
A la deriva llevas el alma en el timón.
Vas por la vida solo escuchando el corazón.
Buscas un puerto, buscas un cielo abierto
lejos del dolor.
Oh, Oh, Oh, Raquel...
Tanto camino, tanto buscarte en otra piel.
A tu destino querías mantenerte fiel.
Princesa herida, el teatro de la vida
cambia tu papel.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy spaghettis con tomate.
El Abuelo Cascarrabias ha soñado con ser libre.
El Abuelo Cascarrabias escucha Raquel de David Broza.
Esfuerzo a mi cuerpo a otorgar a La Estudiante Griega el don de hacerme olvidar.
Bebo una cerveza. Bebo dos. La tercera, de un trago. Mi cuerpo me pide una tregua pero le castigo lo suficiente. Un hombre sudoroso, con pañuelo en el pelo y el cuerpo demasiado torneado, me increpa y fustiga.
-¡Bebe!.
El sol quema detrás nuestro.
La Estudiante Griega sigue sonriendo y bebiendo a nuestro ritmo.
Llega un momento que pierdo la conciencia y me entrego. Amor dos, abuelo uno.
El Abuelo Cascarrabias ha bebido hoy demasiada cerveza.
El Abuelo Cascarrabias sueña con poder descansar.
El Abuelo Cascarrabias escucha Rueda corazón de Pauline en la playa
Tengo el horror vacui de notar que algo viscoso se escapa de entre mis dedos manchando el suelo.
Plof,
plof,
plof.
No tiene olor, ni forma. De hecho no lo veo. Pero sé que está ahí y que se escapa.
Siento cierto miedo y mariposas muertas en el suelo del estómago.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy dos huevos fritos con chorizo y queso.
El Abuelo Cascarrabias sueña con poder besar a La Madre de Scooby.
El Abuelo Cascarrabias escucha No quiero empates de Poncho K.
Losa viene a tumbarse encima mío. Sus pechos desnudos se aprietan contra mi pecho. Sus labios me besan. La arena quema mi espalda. El arrullo monótono de las olas, de lejos.
El viento golpea mi cara.
Siento mi sexo contra el sexo de Losa. Y cierro los ojos e imagino toda una ciudad bajo mi quemada espalda, una prole inmensa de hombrecitos construyendo túneles bajo nuestros cuerpos, a veinte metros bajo tierra. Con trajes oscuros y bombín, con gesto huraño, completamente ausentes de una vida que, un poco más arriba, contiene sol, aire, mar, y parejas follando.
Ellos sólo trabajan en silencio, escarbando con ahínco el suelo arcilloso.
Ras, ras, ras, el suelo arcilloso.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy paella recalentada y dos chuletas de cerdo.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que sus clientes sean buenos con él.
El Abuelo Cascarrabias escucha O son do ar de Luar Na Lubre
Remuevo los posos del café mientras miro por la ventana. Pasan uno, dos, tres transeuntes despistados. En la parada del autobús, esperan carpetas, bolsos, mochilas, una señora vieja con el carrito de la compra a rebosar.
La cafetera hace ruido. La presentadora del telediario medita la derrota del Madrid en copa. Una pareja se besa acodada en la esquina de la barra.
El suelo, bajo mis pies, está sucio de sobres de azucar y colillas. El cenicero, vacio. Mi reloj no se cansa de marcar la misma hora.
Pasan más transeúntes despistados. Ninguno de ellos eres tú.
Y en mi cabeza sólo el estribillo de una canción de Los Planetas:
he pasado por tu casa veinte veces,
siempre voy al Amador por si apareces...
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy ensalada de pasta con demasiado bonito.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que se le quite el dolor de cabeza.
El Abuelo Cascarrabias escucha Songs from the wood de Jethro Tull.