
Instantes mágicos. Acaba de nacer una lágrima en nuestro ojo. Se ha oído un minúsculo “plop” (el ruidito que hace una lágrima al aparecer en el mundo), y la retina se nos ha barnizado de un agua extraña.
...Mantengamos ahora los ojos abiertos, mientras la recién nacida va brotando, poco a poco, a la superficie de nuestro ojo. Ahí se quedará, si no lo cerramos.
Esa será su corta pero intensa vida: el tiempo (o, más bien, el no-tiempo: los instantes mágicos no se cuentan con fríos mecanismos de agujas de reloj..) que se mantenga sobre nuestra retina, como un extraño esmalte de ojos.
Comprobaremos, mientras duran esos instantes mágicos, que, sorprendentemente, este barniz, esta lagrimita que descanza, y vive, entre nuestros párpados, no es transparente: no vemos nada al otro lado de ella.
Pero que no veamos nada más allá de la lágrima no quiere decir que no veamos nada en absoluto, no: con un poco de concentración, y un poquito de magia, si nos abstraemos unos instantes, podemos llegar a ver la lágrima.
Ver una lágrima, ver nuestra propia lágrima… ver algo tan cerca que pierde el color… un no-color, algo tan turbio, tan impreciso, tan inquietantemente borroso, pero de alguna manera tan revelador de algo que no sabemos qué es, tan bonito, que nos provoca un desasosiego en el estómago, un hormigueo aquí, muy adentro; tan pequeño que estremece, tan intenso que descoloca…¡ver una lágrima!
Probablemente nuestro párpado superior, cansado, agotado, conmocionado por tan intensa extraña belleza, aturdido por estos instantes mágicos en los que una lágrima nos ha desenfocado el mundo, pintándonoslo del color del desenfoque…en los que una lágrima ha velado el tiempo, suspendiéndonos en un lapso tan minúsculo que…que no ha durado… probablemente nuestro párpado, inevitablemente, y sin querer, se cierre.
Y entonces la lágrima, empujada por el párpado exhausto, que se va cerrando como una cortina por el peso de su extenuación, dejará de ser lágrima, precipitándose, convertida en gota, por nuestra mejilla.
Y nuestros ojos volverán a ver el mundo de siempre, y el tiempo volverá a correr en agujas de reloj, mientras la gota, cadáver de una lágrima, resto de un instante mágico, se diluye, aún calida, en nuestra piel, y desaparece.
Una lágrima siempre tiene esa vocación de cristal perfectamente formado que la convierte en mágica... Un saludo.
Escrito por O. a las Febrero 13, 2004 07:12 AMes asi porque nos resume en liquido sin pedirnos permiso y la opacidad somos nosotros :)
Escrito por Dalusk a las Febrero 13, 2004 09:39 AMUna lágrima de vez en cuando siempre refresca el ojo y su mirada...y qué bien va llorar de vez en cuando!!.
Tan dulce como siempre J..
Y como dijo Peret; en la arena cayó.
Escrito por grager a las Febrero 14, 2004 10:44 PMYa me gustaría a mí tener de esas, ya.
Escrito por Karras a las Febrero 16, 2004 01:18 PMme gusto mucho el de benito, la carcoma. saludo desde guadalajara
Escrito por isis guacamole a las Febrero 17, 2004 06:13 PMBUENO, MI COMENTARIO ES CHISTOSO . ME GUSTO EL NOMBRE DE...........................CUENTO PARA NIÑOS FEOS .JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA. TAMBIEN ME GUSTO EL CUENTO DE LA CACA .ASTA LUEGO ,LUEGO.
Escrito por ermelinda a las Febrero 23, 2004 04:04 AMESTE ES CHUA HABERIGUANDO
Escrito por JESUS a las Julio 15, 2004 05:02 PMme gustaria que pusieran los nombres de los animales exTraños y que comen ,ETC
Escrito por adilene a las Septiembre 24, 2004 02:54 AM