Mi nuevo yo, después de un viaje de aprendizaje me dice que hay que cambiar el rumbo.
Que el viejo estilo de vida ya no funciona y que tenemos que avanzar un poquito.
Estoy estrenando nuevo yo, y me encanta. Viene feliz, contento y con ganas de trabajar, de sonreir, de luchar.
Mi nuevo yo viene despreocupado por tonterías, ha dejado en otro país, ataduras, cargas vanas, molestias. Está livianito, ligerito, fresquesito.
Este nuevo yo, brillante y reluciente como cascabel de acero, trae alegría y se queda aquí. Ya no hay otro.