selected scenes
weno como està de moda el tema aki van mis escenas....
1-El Nombre De La Rosa - la escena al final cuando el chico se aleja en su caballo y su mirada se encuentra con la joven que le robò su inocencia, su primer amor...esa escena me descompone por completo
2-Underworld- la escena en l aque la protagonista salta de lo alto de un edificio y cae como si nada....wow que estilo
3.Reservoir Dogs- la escena final cuando mr orange confiesa ser un policia...
y la escena del baile con gasolina y navajas....genial
4- Rocky Horror Picture Show - la escena en la piscina..."don`t dream it, be it"
5- Betty Blue - la escena en que betty, ya vuelta loka y con un ojo menos, es asesinada piadosamente por su amante
6- Desayuno en tiffany`s - "si le entregas tu corazòn a un ser salvaje estaràs mirando al cielo por el resto de tu vida"
7-Sirenas - la escena en que la hija, mientras pica unas verduras, empuña el cuchillo y se dispone a clavarselo a su madre, para que cuando la madre voltee seguir picando las verduritas inocentemente, la escena en que se roba el carro tambien
8- Pulp fiction - "the path of the rigtheous man is bisected on all sides....
9- Big Fish - la escena en que Ewan Mcgregor se aparece con un campo repleto de flores para su amada
10- The Big Lebowsky - la escena en la que lebowsky y el otro pana van a echar las cenizas, contenidas en una lata de galletas, de steve buscemi y el viento se las regresa a sus caras
weno por ahora ese es mi top 10 de las escenas que me gustaria recrear ¿y las tuyas?
Posted by chamoscript at
07:15 PM
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El Primer Capitulo de Rayuela
Rayuela es, mas que una novela, uno de los mayores (por no decir EL MAYOR) despliegue de originalidad, creatividad, sensibilidad y genialidad en toda la historia de la literatura universal, se puede hablar de rayuela infinitamente y es por eso que no voy a hacerlo, rayuela es lo que el lector quiera que sea (o deje de ser).
Rayuela es un libro que ciertamente deja su huella en el lector y me atreveria a decir que hasta es capaz de cambiar su vida, su percepcion o su ideal.
Lo que muchas personas no saben de Rayuela es que existe un primer capitulo inèdito que fue suprimido de la ediciòn definitiva debido a que al terminar de escribir rayuela Cortàzar se dio cuenta de que en este capitulo se resumia practicamente toda la "historia" de rayuela.....
Años despuès con el motivo de la celebracion del 10 aniversario de rayuela Cortàzar decide publicar el capitulo en una revista iberoamericana...
weno el hecho es que yo poseo la ediciòn con el capitulo antes mencionado y durante años la he escondido de la vista de todo el mundo, no es que yo sea una persona egoista pero sinceramente me cuesta mucho compartir un tesoro tan raro y valioso, pero ¿de que sirve coleccionar joyas si no las vas a lucir?...
hoy el pana Juan Manuel de
Mamon Digital posteò el capitulo de Rayuela #68, el mismo que me leyera mi padre hace muchos años cuando me introdujo a Rayuela, (razòn por la cual este capìtulo tiene un especial significado para mi).
weno resulta que mientras miraba la foto de Cortàzar en su escritorio pude oìr su voz recriminandome por mi egoismo, asi que despues de tanto tiempo ocultando tan preciado tesoro he decidido publicarlo y compartirlo con ustedes...
enjoy
(el capitulo en el post extendido)
Publicado en Revista Iberoamericana. Pittsburg. Vol. 39 #84/85, julio-diciembre 1973.
Conozco de sobra las trampas de la memoria, pero creo que la historia de este "capìtulo suprimido" (el 126) es aproximadamente la que sigue.
Rayuela partiò de estas pàginas; partiò como novela, como voluntad de novela, puesto que existìan ya diversos textos breves (como los que dieron luego los capìtulos 8 y 132) que estaban buscando aglutinarse en torno a un relato. Se que escribì de un tiròn este capìtulo, al que siguiò inmediatamente y con la misma violencia el que luego se daria en llamar "del tablòn" (41 en el libro). Hubo asì como un primer nùcleo en el que se definìan las imàgenes de Oliveira, de Talita y de Traveler; bruscamente el enviòn se cortò, hubo una pausa penosa, hasta que con la misma violencia inicial comprendì que debia dejar todo eso en suspenso, volver atràs en una acciòn de la que poca idea tenìa, y escribir, partiendo de los breves textos mencionados, toda la parte de Parìs.
De ese "lado de allà" saltè sin esfuerzo al de "acà", porque Traveler y Talita se habìan quedado como esperando y Oliveira se reuniò llanamente con ellos, tal como se cuenta en el libro; un dìa terminè de escribir, releì la montaña de papeles, agreguè los mùltiples elementos que debìan figurar en la segunda manera de lecturas, y empecè a pasar todo en limpio; fue entonces, creo, y no en el momento de la revisiòn, cuando descubrì que este capìtulo inicial, verdadera puesta en marcha de la novela como tal, sobraba.
La razòn era simple sin dejar de ser misteriosa: yo no me habìa dado cuenta, a casi dos años de trabajo, que el final del libro, la noche de Horacio en el manicomio, se cumpliò dentro de un simulacro equivalente al de este primer capìtulo; tambièn allì alguien tendìa hilos de mueble a mueble, de cosa a cosa, en una ceremonia tan inexplicable como obvia para Oliveira y para mì. de golpe el ya viejo primer capìtulo se volvìa reiterativo, aunque de hecho fuese lo contario; comprendì que debia eliminarlo, sobreponièndome al amargo trago de retirar la base de todo el edificio. Habìa como un sentimiento de culpa en esa necesidad, algo como una ingratitud; por eso empecè buscando una posible soluciòn, y al pasar en limpio el borrador suprimì los nombres de Talita y de Traveler, que eran los protagonistas del episodio, pensando que el relativo enigma que asì lo rodearìa iba a amortiguar el flagrante paralelismo con el capìtulo del loquero. Me bastò una relectura para comprender que los hilos no se habìan movido de su sitio, que la ceremonia era anàloga y recurrente; sin pensarlo màs saquè la piedra fundamental, y por lo que he sabido despuès la casita no se vino al suelo.
Hoy que Rayuela acaba de cumplir un decenio, y que Alfredo Roggiano y su admirable revista nos hacen a ella y a mi un tan generoso regalo de cumpleaños, me ha parecido justo agradecer con estas pàginas, que nada pueden agregar (ni quitar, espero) a un libro que me contiene tal como fui en ese tiempo de ruptura, de bùsqueda, de pàjaros.
Julio Cortàzar
Saignòn, 1973.
Rayuela - Primer Capìtulo
Empezò porque despuès de tomar el ùltimo trago de cafè _____ hizo la señal pero _____ lo mirò inexpresivamente y fue a buscar el diario para leer las columnas necrològicas como corresponde despuès del cafè. _____ esperò un momento y dijo que iba a hacer màs cafè porque se habìa quedado con ganas de tomar cafè de verdad y no el jugo blanquecino que preparaba _____ so pretexto de que ya casi no quedaba cafè molido en la lata azul. A esto contestò con una mirada igualmente blanquecina, y cuando le hizo otra vez la señal, los ojos se dejaron caer hacia abajo y empezaron a buscar (en un diario de la mañana) a Juan Roberto Rigueredo, q.e.p.d., fallecido en la paz del Señor el 13 de enero de 195..., con los auxilios de la religiòn y la bendiciòn papal. Su esposa, etcètera. Isaac Feinsilber, q.e.p.d., etcètera. Rosa Sànchez de Morando, q.e.p.d. Ningùn conocido ese dìa, ni siquiera un nombre que se pareciera a alguien conocido y que permitiera la duda y la genealogìa.
_____ volviò con la cafetera y empezò por echar bastante azùcar en la taza de que no lo miraba, absorta en la lectura de Remigio Dìaz, q.e.p.d. Despuès le sirviò cafè hasta el borde de la taza, y llenò la suya, mientras con la mano libre sacaba un paquete de cigarrillos y se lo llevaba a la boca como si fuera a morderlo, pero era nada màs que para extraer hàbilmente un cigarrillo sin tocar los otros con los labios.
-Tengo muchìsimo sueño -dijo _____ al cabo de diez minutos.
-Con las noticias que leès -dijo _____ que habìa estado esperando la frase y empezaba a inquietarses seriamente.
_____ bostezò con delicadeza.
-Aprovechà que la cama no està tendida- dijo _____ -. Siempre te ahorràs un trabajo _____ lo mirò como esperando que èl renovara la señal, pero se habìa puesto a silbar con los ojos clavados en el techo y màs precisamente en una telaraña. Entonces _____ pensò que _____ estaba ofendido porque no le habìa contestado la señal con la respuesta convenida (que consistìa en pasarse una mano por la oreja izquierda en señal de ternura y aquiescencia), y se fue a dormir la siesta dejando la mesa tendida con los restos de un rotundo puchero.
_____ esperò tres minutos, se sacò el saco de piyama y entrò en el dormitorio. dormìa profundamente, tendida de espaldas. Como hacìa calor, habìa retirado la frazada y la sàbana de arriba; era exactamente lo que _____ deseaba, y tambièn que _____ no tuviera puesto màs que el camisòn con que se habìa levantado. La bata azul estaba tirada a los pies de la cama, cubrièndole los pies, y _____ la enganchò con la zapatilla y la proyectò hasta un rincòn. Calculò mal y la bata estuvo a un tris de irse por la ventana, lo que hubiera sido molesto.
Del bolsillo izquierdo del pantalòn _____ sacò un tubo de Secotine y un ovillo de hilo negro. El hilo era brillante y bastante grueso, casi como un cordel. Con mucho cuidado _____ metiò la mano en el bolsillo derecho del pantalòn y sacò una hojita de afeitar envuelta en un pedazo de papel higiènico. El papel higiènico se habìa roto y se veìa parte del filo de la hojita. Sentàndose al borde de la cama, _____ empezò a trabajar mientra silbaba estruendosamente un trozo de òpera. Estaba seguro de que no se despertarìa, porque el cafè a grandes dosis la hacìa dormir profundamente, y ademàs lo hubiera asombrado que se despertara teniendo en cuenta que le habìa echado tres pastillas de penumbrato de oxtalina junto con el azùcar. Muy al contrario, el sueño de _____ era extraordinario; respiraba resoplando, es decir que cada cinco segundos su labio superior se inflaba como un volado de cortina, mientras el aire salia por debajo en forma de soplido estertoroso. A _____ le sirviò como compàs para seguir silbando la òpera mientras cortaba un pedazo de hilo negro luego de calcular aproximadamente cuanto necesitaba.
Los tubos de Secotine se abren extrayendo de su interior, un alfiler de cabeza redonda, que sirve para mantenerlos destapados y tapados al mismo tiempo, detalle que da idea de la astucia del fabricante. Una vez retirado el alfiler, lo màs probable es que aparezca en el pico del tubo una gota de una sustancia bastante repugnante, de olor ya cèlebre y propiedades mucilaginosas certificadas. Con mucho cuidado, y mientras bordaba variaciones sobre Bella figlia dell`amore, _____ mojò el extremo de la hebra negra en la en la Sicotine e inclinàndose sobre _____ apoyò la parte humedecida en el medio de su frente, dejando el dedo lo suficiente como para que la hebra se pegara en la frente sin que el dedo se pegara en la hebra, es decir unos cuatro segundos tèrmino medio. Despuès se trepò a una silla (poniendo antes el tubo, el alfiler y el ovillo sobre la còmoda) y pegò el otro extremo de la hebra en uno de los caireles de la araña suspendida sobre la cama y que _____ se habia negado a tirar por la ventana a pesar de sus (ya pasadas y no repetidas) sùplicas.
Satisfecho de que la hebra quedara suficientemente tensa, porque detestaba las combas en cualquier obra humana, _____ se colocò del lado izquierdo de la cama armado de la hojita de afeitar, y cortò de un soplo tajo el camisòn de empezando por debajo de la axila. Despuès cortò la vuelta de la manga, y hizo lo mismo del otro lado. Las mangas salieron como pieles de culebra, pero procediò con cierta solemnidad en el momento de levantar la delantera del camisòn y dejar desnuda a _____ . Nada podìa hacer en el cuerpo de que le fuera extraño, pero su brusca contemplaciòn le producìa siempre un deslumbramiento que la Gran Costumbre se aplicaba a enmohecer de golpe. El ombligo de _____ , sobre todo, lo trastornaba a primera vista; tenìa algo de reposterìa, de injerto fracasado, de pastillero tirado en un tambor. Cada vez que lo veìa desde lo alto, _____ le venìan unas ganas vehementes de juntar saliva, una saliva dulce y muy blanca, y escupir delicadamente en el ombligo, llenàndolo hasta el borde de una tibia puntilla de cumpleaños. Lo habìa hecho muchas veces, pero ahora no era el momento, de manera que volviò a buscar el ovillo y se puso a cortar hebras de diferente longitud, calculando previamente ciertas distancias. La primera hebra (porque la que iba de la frente al cairel de la araña. Todo esto correspondìa era como un acto previo que no contaba) la pegò en el dedo pulgar del pie izquierdo de _____ ; esta hebra iba del pulgar al pestillo de la puerta que daba al cuarto de baño. La segunda hebra la fijò en el segundo dedo y tambièn en el pestillo, la tercera, en el tercer dedo y tambièn en el pestillo; la cuarta hebra, en el cuarto dedo y en un adorno de la còmoda en forma de cornucopia (de roble y rajada en tres partes); la quinta hebra iba del dedo màs pequeño a otro cairel de la araña. Todo esto correspondìa al lado izquierdo de la cama.
Satisfecho _____ pegò una hebra en la orilla izquierda de _____ y la fijò en la parte superior del marco de la ventana que daba al patio del hotel. Precisamente en ese instante una enorme mosca verde entraba por la ventana abierta y empezaba a zumbar sobre el cuerpo de _____ .Sin hacerle caso, _____ fijò otra hebra en la ingle izquierda de _____ y en la parte superior del marco de la ventana. Pensò un momento antes de decidirse, y despuès tomò el tubo de Secotine y lo apretò contra el ombligo de _____ hasta rellenarlo. Pegò inmediatamente seis hebras, que fijò en cinco caireles de la araña y el marco de la ventana. No le pareciò bastante y pegò otras ocho hebras en el ombligo, que fijo en siete caireles de la araña y en el marco de la ventana. Retrocediendo dos pasos (estaba un poco arrinconado entre la cama, la ventana y las hebras que iban de _____ al marco) apreciò el trabajo realizado y lo encontrò bien. Sacò otro cigarrillo y lo encendiò con el pucho del que ya le quemaba los labios. Cortò de golpe media docena de hebras, y pegò una en el pezòn izquierdo de _____ , otra entre los pelos de la axila izquierda, otra en el lòbulo de la oreja, otra en la comisura izquierda de la boca, otra en la aleta izquierda de la nariz y otra al lado del lagrimal izquierdo. Las tres primeras las fijò en los caireles de la araña, y las otras en el marco de la ventana con mucho trabajo porque casi no le quedaba lugar para moverse. Tras esto fijò hebras en cada dedo de la mano izquierda, en el codo y en el hombre del mismo lado. Despuès tapò el tubo de Secotine con el alfiler suministrado a tal efecto, envolviò la hojita de afeitar en el pedazo de papel higiènico atentamente preservado en el bolsillo trasero del pantalòn, y guardò las dos cosas y el ovillo en el bolsillo izquierdo de la misma prenda. Agachàndose con mucho cuidado para no rozar las hebras, que estaban admirablemente tensas, se arrastrò por debajo de la cama hasta salir del otro lado, completamente cubierto de polvo y pelusas. Se sacudiò contra la ventana que da a la calle, volviò a sacar sus utensilios de trabajo y cortò una cantidad de hebras, que fue pegando sucesivamente en distintas partes del lado derecho de , manteniendo en general la simetrìa con el lado izquierdo pero permitièndose ciertas variaciones; por ejemplo, la hebra correspondiente al lòbulo de la oreja derecha quedò tendida entre el lòbulo y el pestillo de la puerta del cuarto de baño; la hebra que salìa del lagrimal derecho quedò fijada en el marco de la ventana que daba a la calle. Finalmente (aunque era una tarea que no tenìa porque terminar pronto ) _____ cortò una buena cantidad de hebras, les puso abundante Secotine y se largò a una improvisaciòn vehemente, repartièndolas en el pelo, repartièndolas en el pelo y las cejas de _____ y fijàndolas en su mayoria en los caireles de la araña, aunque no sin reservar algunas para el marco de la ventana que daba a la calle, el pestillo de la puerta del cuarto de baño, y la cornucopia.
Metièndose debajo de la cama, despuès de guardarse el tubo, la hojita de afeitar y el ovillo en el bolsillo del pantalòn, _____ se arrastrò hasta salir por los pies de la cama, y siguiò reptando de modo de quedar frente a la puerta del cuarto de baño. Muy despacio, para no rozar ninguno de los hilos que iban hasta el pestillo, se enderezò y mirò su obra. Por las ventanas entraba una luz amarilla y bastante sucia, que parecià un reflejo de la pared descascarada de la casa de enfrente donde todavìa se conservaban restos de una pintura representando a un niño de pecho que sorbìa alguna cosa con aire de gran deleite; pero la pintura se habìa desprendido a jirones, y en lugar de la boca del niño tenìa una especie de llaga amoratada que no parecìa ninguna recomendaciòn del producto nutritivo encomiado màs abajo con unas letras màs bien tartamudas. La calle era enormemente angosta y las ventanas de un lado no estaban a màs de cinco metros de las del otro. A esta hora no habìa ninguna abierta, salvo la de , pero _____ no estarìa a esa hora, o dormirìa la siesta. La mosca empezaba a molestar seriamente a _____ , que hubiera querido expulsarla, pero para eso hubiera tenido que adelantarse hasta los pies de la cama y agitar la mano cerca de la araña, cosa imposible dada la cantidad de hebras tendidas en esa direcciòn.
"Hace calor", pensò _____ , secàndose la frente con el revès de la mano. "Hace un calor bàrbaro, realmente".
Por un lado le hubiera gustado cerrar las persianas, pero aparte de que era muy difìcil abrirse paso entre las hebras, hubiese dejado de ver con la perfecta claridad necesaria el cuerpo de _____ . La desnudez de _____ se recortaba no tanto por estar tendida de espaldas en la cama sino porque las hebras negras parecìan converger de todas partes y precipitarse sobre ella. Si no hubieran estado tan tensas este efecto se habrìa malogrado completamente, y _____ se felicitò por su destreza, aunque llevado por una exigencia natural a su espìritu no dejò de ver que la hebra que iba desde el marco de la ventana hasta el lagrimal derecho estaba ligeramente floja. Por un momento pensò que _____ se habìa movido, alterando el juego general de las tensiones, però le bastò observar en conjunto las hebras para descartar esa posibilidad. Ademàs la dosis que habìa echado en el cafè no hubiera permitido que _____ moviese ni siquiera los pàrpados. _____ pensò en arrastrarse hasta la hebra màs floja y tenderla mejor, pero probablemente hubiera estropeado algunas de las hebras que se reunìan con la otra en el marco de la ventana. Concluyò que en conjunto el trabajo estaba bien, y que podìa permitirse un descanso y otro cigarrillo.
Ocho minutos despuès tirò el pucho por la ventana que daba a la calle, y se desnudò sin moverse de donde estaba. Su cuerpo alto y flaco parecìa salido de una litografìa (era una opiniòn frecuente de _____ ). Aunque _____ no podìa verlo, _____ hizo la señal convenida, y esperò alguna respuesta durante medio minuto. Despuès empezò a acercarse a los pies de la cama, sorteando poco a poco con cuidado infinito las hebras que iban hasta el pestillo de la puerta del cuarto de baño. Para eso se agachò y levantò cada vez que hacìa falta, hasta quedar parado exactamente a los pies de la cama, cerrando un ligero triàngulo formado por los pies de _____ y su propio cuerpo. Esperò un rato hasta que abriò los ojos y lo mirò. Apenas tuvo la seguridad de que lo estaba viendo (porque a veces la incosciencia duraba unos minutos despuès del despertar ) , levantò un dedo y señalò una de las hebras. Los ojos de _____ empezaron a pasear por las hebras, partiendo de las que le brotaban de sus cejas y lagrimales, y siguiendo luego a lo largo de su cuerpo.. Subìan hasta los caireles de la araña y volvìan al punto de partida; volvìan a salir, iban hasta la ventana que daba al patio y regresaban a fijarse en una rodilla o en un pezòn; seguìan el rumbo negro que los llevaba hasta la ventana que daba a la calle, y regresaban hasta las ingles o los dedos de los pies. _____ esperaba con los brazos cruzados, idèntico a un _____ de la època azul.
Cuando _____ acabò de reconocer las hebras, algo como un suspiro le levantò el pecho y proyectò sus labios hacia afuera. Cautelosamente moviò el brazo derecho, pero lo detuvo al oir un tintineo en los caireles de la araña. La mosca verde volò pesadamente, resbalò por entre las hebras, girò sobre el vientre de , pero despuès subiò hasta el cielorraso y se pegò a una de las molduras. y _____ seguìan su vuelo con atenciòn exasperada; no se miraron hasta tener la seguridad de que la mosca se habìa posado en el cielorraso con intenciones de quedarse ahì.
Apoyando una rodilla en el borde de la cama, _____ agachò la cabeza y empezò a adelantar el cuerpo hacia _____ , que lo miraba y no se movìa. Apareciò la otra rodilla en el borde de la cama, mientras el torso avanzaba horizontalmente y una de las manos buscaba el apoyo del colchòn. exactamente entre las dos piernas de _____ . Las hebras lo envolvìan, pero sus movimientos eran tan precisos que no rozò ninguna cuando sacò una rodilla y la puso sobre el colchòn, luego la otra junto con la otra mano, y quedò de hinojos y completamente curvado entre las piernas de _____ , respirando pesadamente porque la maniobra habìa sido lenta y difìcil, y le dolìan las tibias que se apoyaban todavìa en el borde de la cama.
Enderezando la cabeza, _____ mirò a _____ . Los dos estaban sudando, peso mientras el sudor envolvìa a _____ en una fina malla de gotas transparentes, tenìa empapada la cara y los hombros, pero secos el pecho y el vientre.
-Uno hace la seña pero el otro juega con las nubes- dijo _____ .
-Las nubes tambièn son una respuesta- dijo _____ .
-Frase alquilada.
-A tu justa medida.
_____ esperò.
-Por fin lo hiciste- dijo _____ -. Hace meses que me preparaba para esto. Primero con la manìa de enseñarmea declamar porquerìas, a bailar como las tibetanas, a comer como los esquimales, a hacer el amor como los perros. despuès me obligaste a no cortarme las uñas, me echaste a la calle el dìa del granizo, me encerraste en una caja de madera con una làmpara de rayos infrarrojos, me regalaste un àlbum de estampillas. Todo eso no era nada.
.Vos sabès cuanto te quiero -dijo _____ en voz tan baja que abriò los ojos como sorprendida.- Mi amor està apretado en este puño, triturado y apelmazado hasta volverse una bola chirriante, una estrella portàtil que puedo sacar del bolsillo y acercar a tu cuerpo para quemarlo, para tatuarlo.Cada vez que hago la seña no me contestàs, y la estrella me frìe las piernas, me corre por las costillas como una tormenta en el mar de los sargazos, esa inexistencia donde flota el kraken. donde las medusas se acoplan de a miles, girando lentamente por la noche, en un baño de fòsforo y plancton.
-¿Y yo tengo la culpa de todo eso?
-Vas a desplazar las hebras- dijo _____ -. Me ha llevado medias hora de trabajo, estoy lleno de tierra y pelusas. No barrès nunca debajo de la cama. Peor, barrès el cuarto y metès la basura debajo de la cama. Acabo de descubrirlo. Mi amor es tambièn asì, materias sueltas que se juntan y aglutinan y conglomeran y yuxtaponen. Ademàs yo sudo, cosa que no le ocurre a la basura.
-Parece como si hubiera dormido cien años- dijo _____ -. ¿Cuànto dormì, ?
-Cien años- dijo _____ .
-Es mucho, cien años.
-Para el que se queda despierto.
-Vos te debès haber aburrido una locura.
-Exactamente- dijo _____ -. Al dormirte te llevàs el mundo, y yo me quedo despierto en una especie de nada con lìneas de fuga. A la larga resulta aburrido.
-Por eso jugàs asì- dijo _____ , mirando las hebras.
-Este no es un juego. Estar desnudos frente a frente.
-Te lo juro- dijo _____ -. Yo creo que no vi la seña.
-La viste perfectamente.
-Si la hubiera visto la habrìa contestado. Prefiero estar despierta con vos.
-Frases explicatorias nunca amamantaron a las abejas- dijo .
-A lo mejor la vi y no la contestè, pero era por el calor y porque en el fondo yo hubiera tenido que lavar los platos antes de venir a acostarme.
-Primeros los platos- dijo _____ -. Un buen lema. Detràs de cuantas puñaladas hay esa razòn que ningùn juez aceptarìa. Preferìs pasar la lengua po rlos platos sucios antes que lamerme el pecho como un caracolito industrioso. Dejando una huella en forma de cuatro o de ocho. Mejor de siete, nùmero empapado de sacralidad. Pero no, primero lameremos los platos como decìa la reina Victoria. Primero lameremos los platos.
-Pero es que estàn tan sucios, _____ - dijo _____ -. Hace quince dìas que no lavamos nada en la cocina. Ya te fijaste que hoy almorzamos con platos sucios, no se puede seguir asì.
-Estàs perturbando las hebras- dijo .
-Y si ahora me hicieras la seña, si ahora mismo vos...
-Ahora no hace falta- dijo _____ -. Tengo derecho a lo que me dè la gana. Al fin y al cabo no sos màs que una mosca.
Se oyò un silbido en forma de S. Entrò por la ventana que daba a la calle.
-Es _____ - dijo _____ -. Me llama.
-Vestite un poco antes de asomarte- dijo _____ -, Siempre te olvidàs que estàs desnudo.
-Es que siempre estoy desnudo. Sos vos la te olvidàs de eso.
-Està bien- dijo _____ -. Pero por lo menos ponete el pantalòn de piyama. ¿Y yo hasta cuando tengo que quedarme asì?.
-No sè- dijo _____ -. Primero hay que ver lo que quiere .
-Alguna manga, seguro. Un cigarrillo o los fòsforos, esas cosas.
-Es un vicioso, realmente.
-Pero vos lo protegès.
-Si te vas a poner a proteger a la gente normal...
-Es cierto- dijo _____ -. En el fondo _____ es un buen muchacho.
Oìlo como silba. Es increìble la forma en que puede silbar. A mì se me harìa pedazos la boca.
- _____ es un alquimista- dijo _____ -. Transforma el aire en una cinta de mercurio. Que jodido, carajo.
-¿Por què no te asomàs a ver lo que quiere? Fìjate que yo no estoy muy còmoda con estos hilos.
_____ se quedò estudiando en silencio las palabras de .
-Ya sè - dijo-. Lo que vos querès es que yo te suelte paras irte a lavar los platos sucios.
-Te juro que no. Me quedo aquì con vos. Si me hacès la seña, te juro que...
-Puta, reputa, recontraputa- dijo _____ -. Si te hago la seña, eh. Ahora venì a comprarme con la seña. ¿Què me importa la seña, si te he poseìdo como me dio la gana mientras dormìas? Ahora mismo no tengo màs que resbalar veinte centìmetros, abrièndome paso como una gaviota entre este maravilloso cordaje negro, esta arboladura de galeòn empavesado, y penetrarte de un solo golpe para que grites, porque siempre gritàs si te tomo de sorpresa. Y lo estàs deseando, hace cinco minutos que te huelo y sè lo que estàs deseando, podrìa entar en vos como una mano en un guante usado, tenès el perfecto grado de humedad que aconsejan los especialistas en cuestiones copulares, especie de holoturia caliente.
-¿Realmente lo hiciste mientras yo dormìa?- dijo _____ .
-Lo hice de la manera màs perfecta, pero eso no lo comprenderàs nunca- dijo mirando las hebras con un orgullo profundo-. Màs allà de la seña, màs allà de tu sucia cocina, y sobre todo màs allà de tu bajo deseo. Quedate quieta, estàs alterando las hebras.
-Por favor- dijo _____ -. Andà a ver que quiere _____ , y despuès cerràs las persianas y venìs conmigo. Te juro que no me voy a mover, pero apurate.
_____ volviò a estudiar en silencio las palabras de .
-A lo mejor sì- dijo -. Vos no te muevas. ¿Querès que te seque un poco con una toalla? Estàs sudando como una marmota.
-Las marmotas no sudan.- dijo .
-Sudan muchìsimo- dijo .
Siempre hablaban de marmotas en el momento en que se reconciliaban.
-Ahora la cuestiòn es saber como voy a salir de aquì- dijo _____ -. Hay tantas hebras que puedo tropezar con una, y cuando se retrocede no se tiene la misma clarividencia que cuando se avanza. Es increìble como el hombre ha nacido para la frontalidad. De espaldas no somos nada, che. Como la marcha atràs en auto, el màs pintado se traga un buzòn en la primera de cambio. Vos guiame. Primero saco esta pierna y pongo la rodilla en el borde de la cama.
-Un poco màs a la derecha- dijo _____ .
-Me parece que toco una hebra con el pie - dijo _____ , mirando hacia atràs y corrigiendo su movimiento.
-Apenas la rozaste. Ahora ponè la rodilla, pero despacio. Estàs hermoso tan sudado. Y la luz de la ventana te hace como un baño verde. Parecès podrido, te juro. Nunca te vi tan lindo.
-dejate de elogios y guiame- dijo _____ furioso-. ¿Te parece que pongo el pie en el suelo, o mejor voy resbalando? Lo malo es que me voy a despellejar las canillas, esta cama tiene un filo terrible.
-Ponè primero el pie derecho- dijo _____ -. Lo malo es que no alcanzo a ver el piso, ¿còmo querès que te guìe si tengo que quedarme quieta?.
-Ya està- dijo _____ -. Ahora me voy agachando despacio y retrocediendo centìmetro a centìmetro, como en las novelas de _____ .
-No nombres a ese pàjaro malèfico- dijo _____ .
Reptando cual el caimàm de las marismas, _____ pasò poco a poco bajo las hebras que iban hasta el marco de la ventana. No volviò a mirar a , absorto en el estudio de la cornucopia de la còmoda y el problema de sortear las hebras que iban de la cornucopia al dedo del pie y al pelo de las cejas de . Asì pasò la mayorìa de las hebras, pero la ùltima la salvò de un salto. Recien entonces, con la mano en el pestillo de la puerta, mirò a _____ que parecìa dormida. Se daba cuenta de que en vez de haber ido a la ventana estaba al lado de la puerta, y que desde ahì era fàcil llegar a la cabecera de la cama sin perturbar las hebras. Acercàndose en puntas de pie, empezò a soplarle el pelo. Las hebras se agitaron, y se oyò el entrechocar de los caireles de la araña.
-Venì- dijo _____ en voz muy baja.
-Oh no- dijo _____ , alejàndose-. Yo te hice la seña y vos no me contestaste.
-Venì, venì en seguida.
_____ mirò hacia la puerta. _____ respiraba penosamente, como si las hebras negras le estuvieran succionando la sangre. Se oyò todavia la nota cristalina de un cairel, y despuès el silencio de la siesta. Desde la casa de enfrente vino un silbido terrible, y desde abajo le contestaron con algo muy parecido a una ventosidad rectal.
-Le han rajado un pedo esplèndido- dijo _____ -. En realidad se lo merece.
-Por favor venì- pidiò _____ -. Me hace mal estar asì esperàndote, siento que me voy a morir, ¿esta noche quien te hace el asado? _____ abriò los brazos, tomò impulso y saltò sobre la cama, barriendo las hebras con aletazo fabuloso. El estrèpito de los caireles coincidiò con el golpe de sus pies al tocar el suelo del otro lado de la cama y con el alarido de que se apretaba el vientre con las dos manos. _____ gritaba todavìa de dolor cuando _____ le cayò encima apretàndola, mordièndola y èndola. "Me duele muchìsimo el ombligo", alcanzò a decir _____ , pero _____ no la oìa, completamente del otro lado de las palabras. El aire olìa cada vez màs a Secotine, y la mosca verde planeaba en torno a la sacudida araña. Pedazos de hebras negras se retorcìan como patas por todas partes, caìan por los bordes de la cama, se entrecruzaban y rompìan con menudos chasquidos.
_____ tenìa hebras en la boca, debajo de la nariz, otra se la enroscaba en el cuello, y _____ movìa inconscientemente las manos, mezclando caricias con manotazos para desprender las hebras que le salìan por todos lados. Y todo eso duraba interminablemente, y la cornucopia estaba en el suelo rota en tres pedazos, uno màs grande y dos casi iguales, como manda la divina proporciòn.
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12:26 AM
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