Mayo 07, 2004

Vasos.

Veo que a veces dejo cosas sin explicar. Aquí va una explicación a una de esas cosas (me repito cosa mala).
El Faraón Tiniebla es un vaso. Sí, ni más ni menos que un vaso. Se llama así desde que en mi piso pusimos nombre a todos los vasos, y es que cada uno era de una raza, menis siete tubos que pasaron a ser los Siete Enanitos.
Teníamos otro con el borde rojo, ése era (un gran alarde de imaginación) el Inkilino Komunista. Otro con mucho culo que era el Vaso Culón y otro con hojas como en relieve que era Legolas Hojaverde (previsible, completamente previsible... y eso que a mí Orlando Bloom no me interesa en absoluto). También había un típico vaso normal al que e correspondía un nombre tan normal y de uso común como Manolo.
Y quedaba, por último, un vaso (que era mío) con cuatro rayas amarillas y naranjas. Cuando convertimos la mesa en un coche (los platos eran volantes, la tortilla era el claxon y los cubiertos limpiaparabrisas que hacían chiclán-chiclán) cada vaso era una luz. Y a ése, pobrecito, le tocó ser la luz antiniebla.
Dos días después, al poner la mesa vi que me había puesto ese vaso y dije: "me ha tocado el faro antiniebla". Y entendieron el "faraón tiniebla".
Todos los vasos cayeron en combate menos los siete enanitos, Manolo y el Faraón. Así que tuvimos que comprar seis de los normales que no tienen nombre porque con seis no se me ocurre nada.
Ya veis, quien no se divierte es porque no quiere.
Y esto es lo que hay hoy en mi mente febril y enfermiza (que es lo mismo, pero la verdad es que no importa mucho).
Don't fear the reaper.

Escrito por Shulamithie a las Mayo 7, 2004 01:53 PM
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