Señoras y señores, están ustedes de enhorabuena.
A partir de ahora, odiar a la Policía no va a ser privilegio de unso pocos. Ya no necesita ser anarquista, ni un yonqui perseguido por el madero de turno.
Basta con tener portero automático.
Disfrute, disfrute gratis y sin compromiso.
Llame a la Policía cuando su portero automático esté siendo destrozado por vándalos salvajes (los terroristas de lo material) y sienta el odio hacia ellos cuando se nieguen a detener a los salvajes porque no los han visto actuar.
¿Ve lo fácil que es? Ya no necesita oír discos de grupos abertzales, ni que el hijo de la vecina (sí, ese niño repipi que sacaba mejores notas que el suyo) se apunte a la Academia. Simplemente, confíe en su trabajo.
Y no se preocupe, no debe pagar nada porque subvencionamos a sus sparrings particulares con los impuestos de todos los españoles.
Así que no se preocupe y... ¡a compartir! Después de todo, todos tenemos derecho a ponernos furiosos de vez en cuando.
Y, si no, que traigan a esos casi-detenidos y los suelten en mi patio a disposición de todos los vecinos... ¡nos lo vamos a pasar en grande!
Don't fear the reaper.