Agosto 15, 2004

Coche rojo, rojo coche.

Como la gente se aburre mucho, manda preguntas a las revistas. Y, como no hay preguntas tontas sino tontos que preguntan, yo voy y me hago eco de lo que le ronda a la gente entre neurona y neurona.
Ahora vienen preguntando si el color del coche influye en la posiblidad de tener un accidente. Esta gente es la que se cree que las olivas salen con anghoa de los árboles. Bueno, como los culpables de su ignorancia no son ellos sino la sociedad que los ha criado así, pues yo como alma caritativa que soy (no os lo habréis creído, ¿verdad?) voy a sacarles de dudas.
No hay que buscar una explicación rebuscada y peregrina. Si alguien ha pensado que con el agua de lluvia ciertas pinturas liberan sustancias que se cuelan por la entrada al depósito y adulteran la composición del combustible convirtiéndolo en un rompemotores (prefería "rompetripas", pero hoy no hablo del coche biónico) que actúa en una curva cerrada a 180 km/h, se equivoca.
Tampoco hay que pensar que los coches negros son muy siniestros porque el color te hace tener pensamientos oscuros y desear saltar sobre un barranco, para probar de una vez lo que se siente buscando el túnel, la luz y el cartel de "Autovía de San Pedro" con el correspondiente desvío a la estación de servicio "los Suicidas".
El coche de mi hermana no ha sufrido ningún accidente no porque sea gris metalizado, sino porque se pasa el tiempo en el garaje. Y yo no estoy condenada a morir en la carretera pro conducir uno granate, respetando las normas de tráfico. Más probable sería que eso me pasara en el coche de un ex-policía que anda por ahí con un coche color champagne (que no, que el coche no va beodo, que no tiene nada que ver) a toda velocidad y sin cinturones de seguridad traseros.
Y, definitivamente, no se trata de ver o no el coche para esquivarlo. Se trata de ir cada uno por su carril y de prestar atención, y basta. No hay que ver el coche, no hay que reconocerlo y describir con todo lujo de detalles las horteradas que lleva colgadas del espejo interior. Simplemente, hay que intentar no dársela contr nada ni contra nadie. A ver si ahora va a ser que chocarse contra un coche mata y chocarse contra un árbol hace cosquillas. Si alguien me dice que es eso, ya no sabré qué pensar de la codición humana.
Don't fear the reaper.

Escrito por Shulamithie a las Agosto 15, 2004 11:45 PM
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