A veces hacemos cosas que los demás no entienden, a veces hay cosas que nunca llegamos a hacer por miedo porque siempre encontramos alguna excusa... hoy me apetece hacer esto, y no pretendo que nadie lo entienda, se me acabaron las excusas y forma parte de mí, no pretendo que opines no me importa lo que pienses... cállatelo, no lo digas, no quiero oírlo... tan solo quiero dejarlo atrás....
Salgo de la discoteca, demasiada gente, manos rodeando mi cintura, intentan besarme, cansada, nadie me pregunta el nombre.... solo recuerdo roces, manos, calor, cansancio, diferentes caras, las mismas personas... camino vuelta a casa, me gusta caminar, silencio, solo mis tacones, pienso.. No me gusta que me toquen, me gusta bailar.... sola. No hables con extraños... sigo caminando, miro mi sombra, me gusta, soy yo... callada, oigo pájaros, me paro, hay un muro con pintadas... un nombre, un corazón... sí, se lo que es eso, bonita época, sigo caminando... abro la puerta nadie me espera, no me importa, quizás tengan razón, quizás sea distinta... me gusta como soy, llego a mi habitación, cama grande y fría, me miro al espejo, me desnudo... pienso.... quizás por eso me cogen de la cintura... cojo un boli y mi libreta.... me siento en la cama y empiezo a escribir...
Buenas noches.
Hace mucho que no salgo de una discoteca. No tanto que me pasan la mano por la cintura o intentan besarme. Más bien hace poco tiempo que bajo de una montaña, que exhala arena y piedra pomez para ver si la respiro. En efecto, allá arriba no hay manos cansadas ni agravios, ni pretextos para estrenar una vida. Hay glaciares donde el sol resuena. Es una discoteca volcánica. Siempre hay formas de transformar el aire para ver si nos respiramos. Efectivamente hay que pedir para conseguir algo. Un respiro. Un acercamiento. Una certeza. O una breve mano alzando la aldaba de la puerta. Aunque luego la mano se esconda y diga algo en mayamalam. Ahí va una melodía de jazz
Escrito por: aitor a las Septiembre 7, 2005 03:03 AM