El silencio que llenaba la hábitacion hacia ganas de contemplar caricias.
Ella llevaba la camiseta de manga corta que le trajo X de su viaje a Asturias.
Haciendo memoria recordó que cuando vió esas vaquitas dando saltitos en la camiseta azul marino, pensó que la desgastaría de tanto usarla. Le encantó.
Y por eso se la compró.Luego reconoció que le quedaba genial. Siempre le compraba algo, sabía que esos detalles a ella le encantaban, x tontos que fuesen. Un simple pin, un llavero, hasta una servilleta de algun merendero, café-bar, etc.
Cualquier tontería le hacía ilusión.
Ella la miraba desde la cama, con la camiseta puesta, y la manta enrredada hasta la cintura.
X se lavaba los dientes y desde el baño, la miraba. Se moría de ganas de dar un salto en la cama, tumbarse a su lado y arroparse hasta arriba con esa mantita que transmitia la sensación de ser muy calentita.
Ella la míraba con un gesto nervioso, le metía prisa con la mírada. Y X hacía gargaras y ella se reía x los ruídos que hacía.
Cuando terminó con el lavado de dientes, hizo un pis. Ella escuchó el ruído al caer en el W.C, e hizo algun que otro comentarío.... y se ríeron cada una desde dónde estaban.
Cuando ella quiso acordar, X ya estaba a su lado, en la cama. Desenrroyó la manta y se arroparon hasta arriba.
Apagaron la luz. Ella buscaba la boca de X en la oscuridad. X buscaba su mano.
Cuando boca y mano se encontraron, se fundieron un rato largo.
Ella le susurraba te quiero. X contenía la emoción. Se sentía inmensamente felíz. No entendía como algo tan maravilloso le podía estar aconteciendo. Pero era todo real, era de noche, había una cama, una manta, y ellas dos encima de la cama, arropadas... juntas. Queriendose. Y daba igual los porqués, y las preguntas que pudiesen acecharlas. Estaban juntas, y se querían.
X se instaló encima del cuerpo semi desnudo, de ella, la miraba a los ojos que le brillaban en la oscuridad, podía entrever su rostro gracias a la poca luz que dejaba entrar la persiana a medio bajar.....
Y todo continuó como debía continuar. Se amaron. Compartieron salivas, piel, palabras susurradas, amor..... Y amor las embargaba, a las dos.
Durante la noche, ella y X se despertaron varias veces para reencontrarse en otra batalla. Y así transcurrió la madrugada.
Cuando sonó el despertador, ella lo apagó, abrazó a X por la espalda, le besó el cuello, y esta, se dió la vuelta, y ya con algo más de luz, la reconoció completamente. La amó. La amaba.
No sé cuanto tiempo más estuvieron ahí. No se cuando abandonaron la cama. No sé que pasó después. Pero es fácil de imaginar.
Porque tanto yo, como tú, como todas, hemos vivido momentos como éste, aunque hoy cuando me tumbe en la cama, nadie me abraze por la espalda, ni nadie me susurre que me quiere, ni me despierten a media noche para reclamar caricias. Porque alguien me dijo, que los recuerdos es lo que nunca podrán robarme.Mis recuerdos, que hoy yacen en paz en mi interior. Y pa siempre :-)
Buenas noches.
¿Y si alguien no lo ha vivido?
Escrito por: idiotheque, el Martes, 13 de Abril de 2004 a las 12 AM Me dejaste sin palabras... mmmm
Bonita historia, que, al menos para mi, transmite mucho...
Pues sí, los recuerdos es lo único que siempre será nuestro, además de nosotr@s mismos...
Un abrazo muy grande.