Creías en las mismas cosas que yo. Te reías, mientras yo enroscaba tus rizos en mis dedos, y jugaba a desacerlos luego. Tenías los ojos más bonitos del mundo, mira que yo había visto muchos, pero ningunos como los tuyos.Te brillaban, tanto que a veces me deslumbrabas, y me tenía que poner las gafas de sol para que no te dieses cuenta que se me saltaban las lágrimas de ver como por tus ojos desprendías tanto amor.
Sabía que me amabas, yo también lo notaba. Y es que es dificil ocultar el amor, en los ojos del que ama, eso decía yo. Yo también te amaba....amar no significaba quererte y que me quisieras, no significaba hacer el amor a cualquier hora, ni significaba decirte "te quiero y te amo, eres la mujer de mi vida". Para mi significaba mucho más, algo más lejano a todo eso, significaba hacerte reír, mirarte y comprendre que estabas echa para mi.Quererte para mi significaba que también había que llorar para que hablando pudieses comprobar que estaba a tu lado, y que todo se iba a solucionar.
Yo te quería ¿sabes? y enroscaba tu pelo en mis dedos.Y te miraba através de las gafas que precisamente tu me regalaste cuando yo aún estaba creciendo, y tu me decías, sonriente, que con estas gafas vería mejor el mundo.Ahora te veía mejor a tí.
Me decían que tu eras una mentira echa realidad, y yo les decía que los mentirosos eran ellos, que no te sabían ver, que no te sabían ver lo que tu eras. Pero llevaban algo de razón, y yo estaba ciega, ciega de AMOR.Ciega de AMARTE. Y te defendía de aquellos bufones lokos, que pretendían separarme de tí, porque decían que no me convenías, ni tu, ni tus mentiras me convenían.Pero yo te quería, y quería también tus mentiras.Las amaba.A lo mejor estaba más enamorada de ellas que de tí. Pequeñas mentiras transformadas y disfrazadas de tí.
A veces me rio a carcajadas cuando recuerdo que me gustaba salir a la calle sin llaves, me gustaba ver como me abrías la puerta, y te encontraba enmarcada, ahí dentro, y olía a comida, y se presentía un calor extraño, y la hija de puta de la felicidad me gritaba: "ERES FELÍZ, COÑO, ERES FELÍZ". A veces me habría gustado coger del pescuezo a la felicidad y ahogarla. Porque cuando empezé a echarla de menos, me cagué en la puta realidad.Ya no era felíz. Porque tenía que volver a coger las llaves, aprender a no ólvidarmelas encima de la mesa, porque luego no habría nadie para abrirme la puerta. Ni el perro, porque hasta eso te llevaste. Arrancaste los posters de la pared, y aquella gran amapola roja que tanto nos gustaba la rompiste en pedazos y la dejaste encima del sofá donde tantas veces hicimos el amor. Y yo, la cogí, y la intente formar como si de un puzzle se tratase, ilusa......ilusión.
Ellos me seguían diciendo que no llorase tu partida. Que había ganado más que pérdido. Que me asegurase de que te habías llevado tus mentiras. Por eso me asomaba la cabeza todas las noches debajo de la cama, por si te habías dejado alguna mentira allí, y poder abrazarme a ella.
Porque dormir en medio de una cama tan grande no estaba echo para mi. Porque no me acostumbraba a apagar la luz de tu mesita de noche, aquella con forma de seta que te había regalado por uno de esos cumpleaños tuyos, que tambien me decían que eran mentira, porque no tenías la edad que decías tener.
Enamorada estás, pero de sus mentiras, me decía mi gran amiga L. Enamorarse de una mentira tiene eso, que luego buscas la perfección, y eso, eso no existe.No idealizas esa mentira, sino que luego la buscas constantemente y eso es muy dificil de encontrar.
Me costó mucho creer en la verdad. Me la tuvieron que servir en bandeja de plata, para que yo abrise los ojos bien grandes, y me tuviese que resignar a aprender a vivir ya sin ti y tus mentiras.
Ya no se escucha la música de aquel piano, por eso ya no dejo la ventana abierta en verano.
Todo era mentira.
Mentira como aquel cuadro que me decías siempre que no estaba daleado, y ayer mientras lo miraba me dí cuenta que si le daba un pequeño toque hacia la derecha estaría perfectamente recto. También eso era mentira.
Me miro al espejo, y me pregunto si yo también seré una mentira inventada por tí. Me palpo la piel, me miro a los ojos, y veo como se me inundan de lágrimas rojas. Y me agarro a mi piel, haciendome sangre con las uñas......encojo los dedos de los pies, chocando las uñas con el suelo, partiendome las uñas en dos, me muerdo los labios hasta verlos sangrar, me tiro de los pelos hasta ver como caen, inertes, en le lavabo. Entonces me doy cuenta, que no soy más que parte de tus mentiras.
Rompo el espejo, me corto las manos.
Y sangrando me doy cuenta que me he salvado a tiempo.
Los pelos de punta. Y creo k sabes porqué, no hace falta k te lo diga; o sí, si kieres te lo digo, pero luego, después.
En una canción dice mi querido Bon Jovi: si no me quieres miénteme, porque tú eres la única cosa que creo.
No sé, iba a escribirte algo más pero ahora no lo sé, creo que me estoy acordando de Málaga, de aquel video, sí, aquel...el primero, lo que yo decía con la mirada perdida. ¿Lo recuerdas verdad?...
Pero la vida da vueltas, las da queramos o no, y nos encontramos de cara a la verdad, y a algunos esa verdad los destruye y a otros nos hace más fuertes. Porque tú eres tú, y tú eres real, y las cosas en las que has creído de verdad, al menos para tí han sido verdad. Igual que la sangre, sí. Porque estás viva.
vale una lagrima real q mil mentiras. q no te dicen nada
Escrito por: alex ramirez, el Sábado, 30 de Diciembre de 2006 a las 12 AM