Cuando vas andando por tu ciudad de siempre. Y ves gente. Mucha gente. Y entre esa gente, muchos extranjeros. Muchas rubias de ojos claros con pantalones cortos y chancletas, y mapa en mano.
Es entonces cuando te dás cuenta que echas de menos tu ciudad. Que sí, que ahora estás en un sitio muy tranquilo, muy bien acompañada, y con unos hijitos de orejas largas preciosos.
Pero cuando vas caminando por estas calles llenas de gente, te dás cuenta que añoras todo esto.
Y sabes que mejor que estás ahora es imposible que puedas estar, bueno, miento, se podría estar mejor con la cartilla llena de millones de euros, y con esa tranquilidad que te proporciona el saber que puedes hacer frente a todos los gastos que se te presenten, que no pasa nada.
No he notado tanto el haberme mudado, porque no paro de hacer cosas, y no te dá mucho tiempo a pensar y a asimilar todo esto, todo lo que en estos momentos tienes entre manos.
Pero bueno, estoy muy bien, muy requetebien. Y todo será dar tiempo al tiempo para acostumbrarme al pueblo en el que estoy...ahora si que sí, ¡¡¡ahora si soy pueblerina!!. Es extraño ver como todo el mundo te mira de forma especial. Como pensando que alguien nuevo ha llegado al pueblo, y como queriendo saber más y más.
Me queda un ratito en el ciber. Aun tengo que mirar mi correo y escribir algun otro. Así que me voy despidiendo con un hasta prontito.....
Aunque de igual te lo dijo eigual a las 07:01 PM