Yo no intuía aquello, porque tú, como todas las mañanas te dabas una ducha de agua muy fría. Te echabas aquel perfume que llenaba todas las hábitaciones y te ibas a trabajar, dejándome una pequeña nota cariñosa en la mesita de noche, justo al lado de tu foto y la mía.
Pero aquel día no volviste. Y te busque por todas partes, hasta en la ducha...en las hábitaciones perfumadas, por las calles y los bares de esta ciudad donde no se sabía si era verano o invierno sin tí.
Te esperé tantos días y tantas noches que perdí la cuenta. Te llamaba a gritos por la ventana. Paseaba desnuda por la casa por si así volvías, por si mi olor te traía a mi. Te imaginé llamando a la puerta -olvidé las llaves, cariño-.
La gente se pensaba que estaba loca porque les preguntaba por tí a diario.
Los bares me temían, porque me emborrachaba casí todos los días con la única excusa de no encontrar el camino a casa para ver si así me reencontraba contigo.
Los télefonos no hablaban. Ni siquiera tu número en mi agenda. Se había ido.
Se había ido hasta la luz en la casa, y ni las velas me daban suficiente luz para encontrarte.
No sabía si tener esperanzas en tu vuelta, o si asesinarme para no saber la verdad...
pues pienso que la Intención de mi blog se parece mucho mucho a estos post tuyos
Escrito por: Orekaria, el Martes, 05 de Julio de 2005 a las 10 PM