Ella tiene los ojos claros. Apenas me mira mientras me habla. Para encontrarme con sus ojos tengo que mirarla durante mucho tiempo.
Me cuenta que las cosas no le van bien. Que se siente sola. Que esta sola.
Yo le cojo la mano, le acaricio la palma de la mano y sonríe, y me dice que le hago cosquillas.
Sus ojos son inquietantes, y su sonrisa algo pérdida. En un momento me entran unas ganas horribles de abrazarla, de llevármela a mi casa, de tumbarla en la cama y de hacerle el amor.
Ella necesita cariño, mucho cariño. Esta falta de caricias, falta de mimos, falta de ternura, falta besos, falta de palabras bonitas, falta de sexo.
Le falta alguien a su lado. Alguien que le apoye, y le pregunte: ¿qué tal te fue el día?.
Cuando se queda callada suspira.
Ella es preciosa, pero no lo sabe. Ella se ve fea, se ve mayor, se ve apagada....
Tiene 30 años y piensa que se le va la vida, se le va el amor. Necesita estabilidad, pero no la encuentra en nadie y nadie la encuentra en ella.
No tiene a nadie. Esta llena de soledad. Su soledad se desborda por sus parpados cerrados, por la comisura de su boca, por las entrañas de su alma un poco rasgada.
Me pone triste verla así, pero tengo que sonreírle. Tengo que hacerla sonreír.
Le cuento varios chistes, todos con muy poca gracia. Lo intento luego con las anécdotas del Bar, y consigo sacarle una leve sonrisa.
Sus parpadeos son lentos y sus lagrimas caen muy deprisa por su mejilla.
Quisiera beberme sus lagrimas. Quisiera que no llorase. Quiero llorar por ella. Quiero pagar por verla sonreír. Quiero que esa mujer sea feliz.
Ella se hunde en la silla de este Café, mientras apura con sorbos acelerados su taza.
La quiero entretener, para que no se vaya: ¿otro café? ¿seguimos hablando?
Pero ella tiene prisa. Prisa por llegar a su vacía casa. Quiere ducharse. Quiere llorar en la ducha. Quiere cortarse las venas, pero no tiene el valor suficiente, y además piensa que la vida le puede tener algo bueno reservado. Quiere esperar.
Su vacía cama la espera, su triste sofá; vacío.
Ella necesita de esa soledad para salir adelante. Por eso sin quererlo la busca. Tiene que afrontar su realidad y cambiarla.
Le digo que seguro que hay por hay alguien que se muere de ganas de estar a su lado. Que ya aparecerá. Pero para ella ese "ya aparecerá" le suena lejano e invisible.
A ella le gustaría estar enamorada. No puede vivir sin amor. Necesita urgentemente alguien que la ame. Alguien que la calme y la serene, que le de tranquilidad y compañía.
Duerme con la puerta de su habitación abierta, como su alma y su corazón, por si a alguien le da por entrar.
No te desesperes chiquitilla pronto te llegará el amor.

Me quedo con esto: Duerme con la puerta de su habitación abierta, como su alma y su corazón, por si a alguien le da por entrar.
yo siempre dejo la puerta abierta...
Yo tambien.....pero duermo siempre en el lado de la cama más lejano a la puerta. Soy desconfiad@, y además, mucho...
Escrito por: eigual, el Miércoles, 09 de Agosto de 2006 a las 09 PM