
Estos niños tienen hambre. Sus caras gritan la tristeza que sienten. Ellos no tienen apenas nada para comer. Cada mañana se levantan y no tienen un rico desayuno esperándoles: solo el hambre les espera. Solo la desolación les aguarda.
Alguien una vez me dijo: Ellos ya están acostumbrados. No: A pasar hambre no se acostumbra nadie. Te resignas. Y te preguntas ¿porqué a mi?; ¿qué he echo yo? ¿qué han echo quienes están aquí en las mismas condiciones que yo?. Sin embargo, aquí tiramos la comida. Derrochamos y compramos cosas para comernos que luego caducan en la nevera, y no nos ponemos a pensar en esas criaturas, en el hambre que están pasando. En como lo están pasando.
Aquí nuestra preocupación es tener dinero para pasar el mes. Tener coches grandes y potentes. Poseer una buena conexión a Internet. Tener el mejor ordenador, el mejor móvil, la mejor ropa. Y follar. Y fumar.
Mientras tanto ellos se mueren, y a nosotros apenas nos afecta. Pasamos las hojas de los periódicos y resoplamos, pero cuando cerramos el periódico esos niños siguen pasando hambre y sed. Siguen muriendo.
El problema es, que todo esto nos tendría que afectar a todos, no solo a unos cuantos. Porque una sola persona no puede ayudar a 1000, y estando tan lejos. El problema está en la unión de las personas y en como le afecte a cada una. Porque una sola persona no puede arreglar el mundo, pero juntos, se puede lograr que en vez de que mueran diez niños diarios que mueran cinco.
Mientras tu fumas, sales de copas, te compras el mejor ordenador, el mejor móvil. Mientras yo invierto mis ahorros en una cámara digital, o me compro consolas para jugar que luego tengo guardadas la mayor parte del tiempo en un cajón. Mientras tanto, ellos mueren porque no tienen un trago de agua o un trozo de pan para echarse a la boca.
Lo peor es, que al final da igual. Seguimos siendo los mismos. Seguimos durmiendo, levantándonos cada mañana, inmersos en nuestros problemas, pensando en la mala suerte que tenemos, lo desgraciados que somos porque no podemos comprarnos un buen coche, lo solos que estamos porque la novia nos ha dado calabazas, o cualquier otra cosa.....
Mientras a un niño se le hincha la barriga, a partir de ahí la cuenta atrás empezó para él. Pero él no se lamenta, solo busca a su madre, busca comida, agua para beber...con su barriguita hinchada y sus ganas de vivir.