Cuando era pequeña escribía en un pequeño cuaderno azul de rayas azules: escribía encima de las rayas azules con cuidado de no torcerme mientras lo hacía.
Me gustaba escribir. Me inventaba cuentos, historias que pasaban por mi cabeza; y luego me iba a jugar con las muñecas y me pasaba las horas poniéndole voz a un muñeco musculoso muy feo, y a la Chavel, que era una pena porque se le caían los pelos y las piernas.
Mi madre se preguntaba que porque pasaba tantas horas metida en la habitación.
Yo no salía a la calle como las demás niñas. Ni veía la TV como las demás niñas. No hacía cosas de niñas, en realidad no se muy bien que es lo que hacía y porqué.
Sólo se que me gustaba espiar a mi Madre cuando hablaba con alguien: me situaba detrás del marco de la puerta de la habitación en la que estuviesen y ahí, medio de pie, escuchaba y muchas veces hasta me harté de llorar.
Mi madre nunca supo que la espiaban sus conversaciones.
También recuerdo que no me gustaban las matemáticas ni las Sociales. Así que un día escondí el libro de Sociales para no tener que estudiármelo (lo metí en la maquina de coser de mi madre, que no solia usar), pero mi tía me compró otro. Se gastaron 2000 pesetas en mi, en otro puto libro, cuando lo vi quise morir.
Con las matemáticas me pasaba algo terrible, las tablas de multiplicar no se me quedaban, las odiaba, soñaba con ellas. En mis sueños las "X" eran unas arañas enormes que me querían comer. Y los números me hablaban y me gritaban: "3x3, 9x9, 8x8". Y yo lloraba y me hacía pis en la cama, y mi madre, como siempre tenía que venir corriendo. Igual que iba corriendo cuando la llamaban del colegio de pago, que fuese urgentemente, que yo estaba malita ( me hacía la malita ) o cuando me hacia pis en el asiento apropósito, siempre que tocaba : matemáticas. Les cogí un tremendo odio.
Sin embargo me encantaba Dibujo. Me peleaba por dibujar. Me gustaba tanto que incluso me dedique a coger los lápices de colores de los demás niños y los escondí en un pequeño cubo alargado que había al lado de un armario, y que nunca era usado. Yo iba metiendo allí los lápices hasta el día que me descubrieron y llamaron a mi madre.
Y al día siguiente me compraron una caja de lápices, la más grande creo yo que vendían en ese momento.
Yo no robe, yo solamente quería llamar la atención, y además me lo pasaba genial viendo como los niños paralizaban la clase porque se les había perdido un lápiz, era genial.
Me hace gracia, pero recuerdo que la sensación de hacerse pis en la cama era muy placentera. Era gustosa. Sí, aún pareciendo una guarra, lo tenía que decir..
En fin, que buenas noches, que tenía que contar algo divertido, o al menos otra cosa, que no me haga pensar en lo mal que me encuentro....
Aunque de igual te lo dijo eigual a las 02:38 AMPor lo que veo coincidimos en algo, escribir nos hace felices; creo que es un buen modo, y dibujar tambien, de somatizar sentimientos, sobre todo si lo haces en positivo, y te saca a flote.
Escrito por: H, el Viernes, 25 de Agosto de 2006 a las 02 AM