
He comenzado a extrañar sus manos. La forma de sus dedos. Su textura tan suave.
Me prometí que guardaría en un cajón los recuerdos: los tuyos.
Pero no cerré el cajón con llave, y al abrirlo se me han volcado encima.
Lo peor es que duelen. Lo mejor, que te han traído a mi de nuevo.
Parece que estés en la habitación: desnuda. Mirándome y devorándome a la vez con la mirada.
Quité aquel cuadro de Klimt que colgaste encima del cabezal de la cama. Decías que te gustaba, que era tu preferido.
Yo lo descolgué, y lo puse debajo de la cama, envuelto en papel de periódico. A la espera de que algún día vengas a por él.
Pero no vas a venir, como no viniste tampoco a por los recuerdos que dejaste colgados en el salón, en la cocina, en el baño, en la habitación.
No vas a venir, como no viniste a terminar de barnizar aquel mueble del pasillo, ni a estrenar la fondue que está guardada en su caja, en un armario de la cocina.
No te espero: por eso voy descolgado tus fotos poco a poco de la casa. Y voy quitando las telarañas que dejaste y que a veces me atrapan y no me dejan seguir adelante.
Aún guardo la grabación que hiciste para el contestador de casa: a veces la pongo, mientras limpio, te voy escuchando decir siempre la misma frase, una y otra vez, y me siento acompañada. Fíjate que tontería.
Abro tu armario y huele a ti, y a veces me escondo allí dentro, con las puertas cerradas, con la vana esperanza de que aparezcas y me saques de aquel armario y me abraces.
Mi terapia dice que no debo llorar, pero a veces me la salto, y lloro más de lo que debiera.
Roto: así se quedó todo cuando te fuiste. Y yo, intento aparentar que todo va bien. Escondiéndome tras la piel de alguien fuerte, imaginando que lo soy y creyéndomelo.
No se dormir en esta cama tan grande. La almohada no tiene brazos. Tu pijama ya ha perdido tu olor. Y yo enloquezco cuando entre sueños escucho la puerta abrirse y pienso que eres tú, el corazón me da un bote.
A veces, antes de dormir, pienso que te dio ella que no te di yo: y entonces recuerdo que yo siempre cerraba la puerta antes de ir a dormir, pero no fue suficiente para que te quedases a mi lado.