Octubre 07, 2006

Maneras de morir

Me siento en el sofá, como siempre, con las piernas encima de una silla coja y vieja.
La TV, como cada día está de fondo. Es la única que habla cuando todo está en silencio.
Mi abuela está en su mecedora, como siempre. Con su pelo blanco, y el jersey de punto que lleva haciendo para mi hermano desde hace 9 meses.
Un hermano que dice está apunto de nacer. Eso es imposible, se lo he dicho ya tantas veces: mama murió Abuela. Pero sigue en sus trece: sigue con el punto entre cabezazos..

Silvia viene algunas tardes, cuando hay que asear a mi Abuela. Ella me ayuda a llevarla al baño, a quitarle la ropa, a meterla en la ducha. Yo sola no puedo, la última vez que lo intenté hacer sin ayuda de nadie, mi Abuela cayó al suelo y yo encima de ella.
Cuando Silvia y yo terminamos la tarea, le pago 20 Euros . Y Silvia siempre me dice lo mismo: Tienes que salir, tienes que ver a gente de tu edad: no puedes quedarte aquí, en esta habitación día tras día, viendo morir a tu Abuela lentamente.

Siempre respondo lo mismo: Lo único que me queda es mi Abuela.

Silvia agacha la cabeza. Sabe que soy muy cabezona. Sabe que me quedaré aquí , en el sofá : mirando revistas, viendo TV, comiendo pipas, escuchando música. Mirando a mi Abuela, como de vez en cuando dice palabras sueltas, o pide agua. A veces cuando duerme en la mecedora, no la escucho respirar, y me levanto muy rápido y pongo mi cabeza en su pecho, mientras mi corazón me late a 1000. Nerviosa, consigo escuchar de nuevo sus latidos, lentos pero firmes, entonces vuelvo a mi sofá y respiro tranquila.

De vez en cuando mi Abuela, nombra a mi madre. Entonces se me saltan las lágrimas. Ella gira la cabeza hacía la puerta de entrada de la sala de estar, y yo miro también, como esperando al igual que ella, a que entre mi madre.
Me entran escalofríos.
Cuando mi Abuela se pone con lo del punto, yo le hablo. Ella ya no me contesta, ya no me suele decir nada: es normal.
Está en fase Terminal de Cáncer. Y yo he elegido que muera en su casa, como ella siempre quiso: quería morir en su casa, no en un hospital, decía que los hospitales eran para ricos, y que ella era pobre.
Quería morir en su casa, y que su espíritu estuviese en esa casa para siempre.
Nunca me dijo que fuese yo quien la cuidase. Pero es que cuando llamaron a mi Tío para darle la noticia de que su Madre tenía una grave enfermedad, el dijo: que la ingresen en el hospital.
Y yo, ese día, me opuse. No, no la van a ingresar tito -dije-. Ella va a morir en su casa, como siempre deseó.

Un médico la visita cada tres días. La mira, y seguidamente me mira a mí: Tu Abuela no es consciente de nada, y tú tienes una vida que continuar, lo mejor es que ingrese en un hospital, y tu salgas a la calle y vivas tu vida, que eres joven.
A mi nadie me tiene que decir que he de hacer. Yo vivo mi vida, y quiero vivirla junto a mi Abuela, en sus últimos días.
El médico me vuelve a mirar y frunce el ceño: Pero tu Abuela no sabe que tú estás aquí, con ella.

Los médicos mienten. ¿Qué sabrán ellos?. Mi Abuela me huele. Ella sabe que estoy. Lo sabe, porque cuando me quedo dormida en el sofá, siento como apaga la TV, y como deja de hacer ruido con la mecedora.
Mi Abuela, sabe que estoy con ella, porque yo le hablo, y le canto cada día.

Mi Tío me ha mandado dinero en un sobre, dice que me lo quede, por las molestias causadas. Pero..Yo no quiero ese dinero, estoy con mi Abuela por amor, no por dinero. Le he dicho a mi Tío que el dinero se lo gaste en otra cosa, que no lo quiero.


A los dos meses, mi Abuela murió. He sido la primera en llorar su pérdida.
Lo más bonito fue: cuando sus ojos se perdían.. Me acerqué a ella, y le sujete la mano, y ella apretó la mía, y escuche como me decía: G..r..a...c...i...a...s...

En ese instante se fue, dejándome sola en este mundo solitario, donde nadie entiende que mi Abuela quisiese morir de aquella manera, y que yo le ayudase a cumplirlo.
Ahora, en la familia dicen: que le ayude por la herencia.
Yo no quiero ninguna herencia.
Recuerdo que cuando salí de casa de mi Abuela dejé la TV encendida, y en silencío, cogí tan sólo una cosa que para mí sería la herencia más grande que mi abuela pudo dejarme: el jérsey de lana que estuvo tejiendo durante su largo viaje hacía la muerte, para un hermano que nunca existió.

Cuando salí de esa casa y cerré la puerta. Supe, que yo también quería morir de esa manera.


eigual


Aunque de igual te lo dijo eigual a las 12:52 AM
A otros no les dio igual ..

me parese que fue lo mejor que pudiste hacer
por tu abuela,pienso que morir en tu casa te da resignacion alivia tu angustia y temor a la muerte
te mueres en tu casa con todos tus recuerdos con todo lo que amas.

Escrito por: daisy, el Viernes, 24 de Noviembre de 2006 a las 09 AM
¿Te da igual?









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